El cáncer cerebral que afecta a beisbolistas

El reciente fallecimiento de Darren Daulton, beisbolista que supo brillar en los Philadelphia Phillies, después de sufrir un cáncer cerebral renovó las hipótesis que relacionan la muerte de varios integrantes de este deporte, y en especial del equipo de Filadelfia, y el glioblastoma, un tipo de tumor que se forma en el cerebro.

Es que además de Dalton, hay otros jugadores de béisbol de los Phillies que fallecieron por esta misma enfermedad desde 2003: Tug McGraw, John Vukovich y Jonny Oates, mientras que Ken Barrett murió por un tipo de cáncer cerebral que en algunos medios fue identificado como glioblastoma.

La camiseta N°10 de Darren Daulton, parte del banco de los Phillies. (Foto: Mitchell Leff/Getty Images)

 

De todos modos ellos no son los únicos, ya que otros notables jugadores de béisbol de otros equipos, de la misma era, también fallecieron por el glioblastoma, como Gary Carter, Bobby Murcer, Dan Quisenberry y Dick Howser.

El glioblastoma es considerado el tumor maligno cerebral más agresivo y frecuentemente diagnosticado.

Los casos de beisbolistas que murieron a causa de esta enfermedad tiene atentos a muchos de sus colegas de la misma época, quienes no pueden evitar preguntarse por qué se da esta situación, según se lee en un artículo especial del New York Times sobre este tema.

“Estoy preocupado al respecto”, dijo Larry Bowa, quien llegó a los Phillies como jugador en 1970 y pasó la mayor parte de su carrera profesional en la institución. “Es algo que te hace pensar, sin dudas. Da un poco de miedo”.

Larry Andersen, quien jugó para los Phillies en las Series Mundiales de 1983 y 1993 y actualmente es comentarista en los partidos del equipo, también tiene sus preocupación: “Uno no puede evitar pensar en esto. Sería bueno tener algunas respuestas. Pero nadie sabe nada“.

Por más duro que parezca, las palabras de Andersen son ciertas: hasta ahora la ciencia no logró determinar si existe una conexión entre el béisbol y el cáncer cerebral.

Los investigadores que han examinado casos de beisbolistas durante años dicen que la evidencia es insuficiente para determinar si se trata de algo más que una coincidencia.

“Casi no existe explicación”, dijo Timohy R. Rebbeck, experto en la materia de Harvard y del Instituto Dana-Farber que estudió los casos de los Phillies.

Los mencionados Brett, Quisenberry y Howser pasaron parte de sus carreras en Kansas City, donde en ese momento el campo del estadio, como en el de los Phillies, tenía pasto artificial. Algunos exjugadores se preguntan si los químicos de aquellas primeras versiones del pasto sintético podrían haber aumentado el riesgo del cáncer cerebral, pero los científicos dicen que no hay ninguna investigación que apoye esa teoría.

También se analizaron a las contusiones que sufre un jugador en la cabeza, a los pesticidas con los que conviven y hasta a la tradición de masticar tabaco como posibles causas del glioblastoma, pero los resultados nuevamente no son concluyentes.

Por ahora solo se mantiene la preocupación, pero hay alguien que quizás resume de buena manera la situación que viven algunos beisbolistas: Mickey Morandini, antiguo jugador de los Phillies, dice que en caso de que el cáncer cerebral en sus colegas haya sido más que una simple coincidencia “no sé si prefiero saberlo o no”.

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