El básquetbol de Brasil en manos de un entrenador argentino

SAO PAULO (AP) — La siempre picante rivalidad de Brasil con su vecino sudamericano Argentina ha quedado de lado cuando se trata del básquetbol. En Londres, un entrenador argentino será el conductor del equipo masculino de Brasil que reaparecerá en unos Juegos Olímpicos después de 16 años.

Brasil estaba desesperado en poner la casa en orden con su selección, así que no lo pensó dos veces cuando fue tras Rubén Magnano, el argentino que ayudó a su país a ganar la medalla de oro en las Olimpiadas de Atenas 2004 tras una sorprendente victoria sobre Estados Unidos en las semifinales.

La confederación brasileña de básquetbol recibió una fuerte ola de críticas al principio, pero Magnano rápidamente se ganó el apoyo, sobre todo luego de clasificar a Brasil a los Juegos Olímpicos por primera vez desde Atlanta 1996.

La rivalidad ni se menciona, a menos de que se hable de fútbol, claro, algo que Magnano vivió en carne propia el año pasado.

Al día siguiente de la derrota de la anfitriona Argentina ante Uruguay en los cuartos de final de la Copa América, los basquetbolistas brasileños decidieron jugarle una broma a Magnano en la cancha. Al romper un círculo tras un entrenamiento, en lugar de gritar "Brasil" como es usual, los jugadores gritaron al mismo tiempo "Uruguay" fuerte y claro para que Magnano lo escuchara.

Fue suficiente para arrancar una risa del serio Magnano.

"Siempre bromean conmigo y yo con ellos", dijo Magnano en una entrevista con The Associated Press después de una práctica en Sao Paulo. "Esto es normal en el deporte. Es cuestión de cómo lo tome uno. Mientras uno no se pasé del límite, es algo realmente positivo. Todos guardamos mucho respeto entre nosotros".

Fue Magnano quien pudo jactarse a principios de este mes cuando Argentina derrotó a Brasil 4-3 en un partido amistoso en Estados Unidos, que se disputó el día que el entrenador llegó para la preparación olímpica de su equipo. Viendo una televisión en el vestíbulo del hotel de Brasil, tuvo la oportunidad de celebrar cada uno de los tres goles anotados por Lionel Messi.

"No me olvido de ese día", dijo Magnano.

El entrenador admite que no siempre es fácil dirigir un equipo nacional que no es el propio. Dijo que una de las cosas más difíciles de su carrera fue tener que enfrentar a Argentina como entrenador de Brasil, lo que sucedió en dos ocasiones en el Torneo de las Américas, clasificatorio para los Juegos Olímpicos y que se disputó el año pasado en su país natal.

"No puedo decir que no sentí algo diferente, es incluso difícil de explicar", dijo Magnano, de 57 años. "Pero uno tiene que separar las cosas cuando se encuentra en la banca. Emocionalmente no hay nada que uno pueda hacer, porque no puede simplemente olvidar lo que está en su corazón, nadie puede, pero siempre sé cuándo es hora de ponerse a trabajar, lo que significa que siempre defiendo los colores de Brasil".

Magnano llamó la atención mundial cuando guió a Argentina a una victoria de 89-81 sobre un equipo de Estados Unidos que contó con Lebron James, Dwyane Wade, Tim Duncan, Amare Stoudemire y Allen Iverson. Los estadounidenses habían ganado tres medallas de oro consecutivas tras la formación del "Dream Team" en Barcelona 1992.

En ese entonces, el único jugador argentino en la NBA era Manu Ginóbili, si bien el equipo contó con Luis Scola, Carlos Delfino y Fabricio Oberto, que ahora juegan en Estados Unidos.

Esta vez Magnano contará con cuatro jugadores de la NBA en la selección de Brasil que viaja a Londres — Nené, Leandro Barbosa, Tiago Splitter y Anderson Varejao.

"Va a ser extremadamente importante que este grupo cuente con un campeón olímpico como Magnano", dijo Varejao. "ha tomado el control de esta selección y estamos siguiendo su dirección".

La confederación brasileña siempre tuvo en mente a Magnano como el hombre que ayudaría a renovar el básquetbol en Brasil, luego de años de resultados decepcionantes a nivel internacional.

"Obviamente lo contratamos por su medalla de oro en 2004, pero también por su experiencia trabajando con los equipos juveniles y debido a su interés en preparar al basquetbol brasileño para el futuro", dijo el presidente de la confederación Carlos Nunes a la AP. "Sabíamos que recibiríamos duras críticas por la elección, pero estábamos seguros de que su gran labor con el tiempo aquietaría a la mayoría de los críticos".

Magnano tomó las riendas de Brasil a inicios de 2010. Su contrato fue renovado este año y estará al frente hasta los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

Las principales críticas en contra su contratación salieron del seno del básquetbol brasileño, de gente que consideró que se debía darle el puesto a un nacional en vez de un foráneo.

"Uno necesita tener el coraje para asumir nuevos retos y enfrentar las adversidades", dijo Magnano. "Soy un profesional del básquetbol. Me ofrecieron el puesto y lo acepté. El básquet brasileño pasa por un momento importante".

Brasil ganó medallas olímpicas de bronce en 1948, 1960 y 1964, pero su mejor resultado tras ello ha sido un quinto lugar en tres ocasiones, la última en 1992. Alcanzaron los cuartos de final en Atlanta.

En Londres, los brasileños debutarán ante Australia y luego se medirán con Gran Bretaña.

China y España son sus otros rivales del Grupo B, además de un equipo que saldrá de un torneo clasificatorio en Venezuela.

Magnano, quien también llevó a Argentina al subcampeonato en el Mundial de 2002, resaltó que no se debe dudar para nada sobre su compromiso para conseguir un podio para Brasil en Londres, sin importar su país de procedencia.

"No me olvido para quien trabajo", dijo. "Respeto la bandera e himno nacional de Brasil. Con mi trabajo arduo muestro mi respeto a los brasileños".

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