El eclesiástico que en el siglo XVIII se inventó algunos de los datos más conocidos sobre la ‘Toma de Granada’ de 1492

El 2 de enero de 1492 es la fecha que consta como el de la ‘Toma de Granada’ por parte de los reyes Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, quienes pasaron a ser universalmente conocidos como los ‘Reyes Católicos’; título que no ostentaban en el momento de la reconquista y que les fue concedido cuatro años después (concretamente el 19 de noviembre de 1496) a través de la bula ‘Si convenit’ extendida por el papa Alejandro VI, como devolución de los favores que la pareja real hizo para que Rodrigo de Borja (o Borgia como es frecuentemente nombrado) alcanzara el pontificado.

Cuadro representando 'La rendición de Granada' (del pintor Francisco Pradilla y Ortiz) en la que Boabdil entrega el reino nazarí a los reyes Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla (imagen vía Wikimedia commons)
Cuadro representando 'La rendición de Granada' (del pintor Francisco Pradilla y Ortiz) en la que Boabdil entrega el reino nazarí a los reyes Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla (imagen vía Wikimedia commons)

Mucho se ha escrito sobre la famosa ‘Toma de Granada’ de 1492, siendo este uno de los temas obligatorios a estudiar en la asignatura de Historia de los colegios e institutos españoles.

Pero con el paso de los años, y gracias a las investigaciones realizadas por expertos e historiadores, se ha podido ir descubriendo que algunos de los datos más significativos y conocidos sobre uno de los episodios más importantes en la Historia de España y alguno de sus protagonistas, son erróneos y no se ciñen a lo realmente acontecido.

Uno de los responsables de que mucha de la desinformación o datos falseados, sobre la Toma de Granada, fue Juan Velázquez de Echeverría, un eclesiástico que en 1764 publicó el libro ‘Paseos por Granada y sus contornos’, en el que explicaba numerosos datos y anécdotas sobre la célebre ciudad andaluza y en el que le metió una gran dosis de imaginación, con la que trastocó y desdibujó en cierta medida lo realmente acontecido en 1492.

Uno de los ‘datos fakes’ surgidos de la imaginación y pluma del padre Echeverría y que más se extendió a lo largo de los años fue el que explica cómo Aixa, la madre de Boabdil, el entonces Emir de Granada que entregó las llaves de la capital del Reino Nazarí a Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, dijo a su hijo la célebre frase:

‘Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre’ (aunque Echeverría la escribió como ‘Bien haces, hijo, en llorar como mujer lo que no fuiste para defender como hombre’).

Esta locución, repetida hasta la saciedad, se convirtió en una de las anécdotas más famosas y explicadas en todas las escuelas e institutos durante la lección de Historia de España y el eclesiástico la colocó en su libro para denigrar la imagen del emir musulmán en el capítulo en el que explicaba la toponimia de la colina conocida como ‘El suspiro del Moro’, la cual se encuentra a una docena de kilómetros de la capital granadina y, según dicha explicación, fue el lugar en el que Boabdil se paró para contemplar por última vez su querida Granada, suspiró y se puso a llorar desconsoladamente.

Varios son los historiadores que indican que Boabdil, cuando partió hacia su destierro, no pasó por la mencionada colina y dicha denominación fue acuñada varias décadas después, muy posiblemente por el también eclesiástico y escritor, del siglo XVI, Antonio de Guevara, quien también reescribió a su manera lo acontecido en 1492 y malintencionadamente desdibujó la biografía del último emir nazarí de Granada. Según apuntan los expertos, fue hecho para agradar y contentar al entonces rey Carlos I (nieto de los Reyes Católicos) y así ganarse las simpatías del monarca cuando éste visitó la ciudad de Granada en 1526 (durante su viaje de luna de miel).

Dos siglos después, Juan Velázquez de Echeverría tomaría algunos de esos datos falseados y difundidos por Antonio de Guevara, le añadiría algunas inexactitudes e invenciones más y lo publicaría en su libro ‘Paseos por Granada y sus contornos’ (algunos de los capítulos incluso no serían escritos por el propio Echeverría, sino por Cristóbal de Medina Conde bajo el seudónimo de 'Don Joseph Romero Yranzo').

El libro se hizo inmensamente popular, hasta tal punto que muchas de las anécdotas allí explicadas sobre la Toma de Granada se utilizaron para ser añadidas en los libros de texto que se utilizaron en las escuelas españolas durante gran parte del siglo XX, sin que nadie corrigiese los errores y datos falseados que en él aparecían.

Actualmente, la inmensa mayoría de personas siguen dándolas como ciertas e incluso muchísimas son las rutas turísticas por la Alhambra y Granada en las que los guías siguen explicando y dando como cierta la frase falsamente atribuida a la sultana Aixa o la toponimia de la colina del ‘suspiro del Moro’.

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

 

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