Echar a Matéu Alemany es acabar con el último reducto valencianista que quedaba en Mestalla

Miguel

​ Peter Lim fue recibido en Valencia como Marshall en aquella famosa película en la que se preparan para dar la bienvenida al dirigente americano, pero que este solo pasa de largo. Sin embargo, el de Singapur no lo ha hecho, no ha pasado de largo. Ha efectuado el Plan Lim en el Valencia y, al igual que hizo el norteamericano atando a todos los países europeos que participaron a la economía estadounidense, él ha atado al ​conjunto ché a su antojo. Llegó y construyó un buen plan, con Marcelino en el banquillo y Matéu Alemany en los despachos. 5 años después, ha despedido a los dos. El último reducto valencianista de un club manejado desde un lugar muy alejado del Turia se ha alejado.

Peter Lim,Cherie Lim
Peter Lim,Cherie Lim


Pocos, muy pocos valencianistas de los que recibieron a Lim como un héroe están hoy encantados con la gestión de su propietario. Es cierto que lo está haciendo mejor que Soler, aquel hombre con bigote que nadie entendió y que recibió el mismo cántico con el que hoy piden la marcha de Lim, eso de “canalla, fuera de Mestalla”. No es suficiente. Todo aquello que hizo bien lo ha tirado por la borda y, para colmo, ha expulsado al último de los valencianistas. Ahora el club lo dirige un señor, Antil Murthy, que llama a Mestalla el badulaque y el propio Lim, un señor con acciones en el club de la ciudad, pero que ni tan siquiera sabe lo que es el Raval.

El Valencia cae y los cimientos se han marchado. Tal vez el despido de Matéu sea insignificante, pues era vox pópuli que ni pinchaba ni cortaba en la taronja valenciana, pero era un símbolo. El directivo era la imagen de un Valencia que hizo las cosas bien y recondujo su situación. Un equipo que ganó la Copa del Rey y soñaba con hacer un buen papel en Champions League. Ahora todo sitio que albergaba ilusión ha quedado desértico.

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