El discapacitado torturado en Manacor animaba a no tener “piedad” con los retos

M. J. Arias
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El Diario de Mallorca ha tenido acceso a algunos de los mensajes que el hombre con discapacidad intelectual torturado el pasado fin de semana en Manacor intercambió con algunas de las personas con las que contactó para el concurso organizado por él mismo. En el texto de la noticia se puede leer cómo explicaba en qué consistían las pruebas y cuántos puntos se conseguían con ella. En un momento dado llega a escribir que “si no tenéis piedad, ganáis más puntos”.

La Policía ha detenido a varias personas relacionadas con el suceso, que continúa siendo investigado. (Foto. Getty Images)
La Policía ha detenido a varias personas relacionadas con el suceso, que continúa siendo investigado. (Foto. Getty Images)

En otro de esos intercambios de mensajes instantáneos, la víctima explica que “va a ser un concurso en plan secuestro. Será ‘gore’ cien por cien. Yo aguanto todo”. A medida que avanza la investigación después de que el hombre, que acudió al hospital con múltiples lesiones, denunciase lo ocurrido, se ha descubierto que el de este fin de semana no ha sido el primero concurso de este tipo organizado, que lleva años haciéndolo.

Según publica el mencionado diario local, en 2018, y según el testimonio del hombre, organizó uno que acabó con él mismo detenido por la Guardia Civil porque no pagó el premio prometido de 2.000 euros. En esta ocasión los premios iban de 3.000 euros para el primero a los 500 euros que recibían los perdedores solo por el hecho de participar.

Elizabeth, una joven de Valencia que estuvo en contacto con la víctima de las torturas y formó parte de uno de esos grupos de WhatsApp, ha contado a El Diario de Mallorca que lo dejó cuando todo comenzó a parecerle demasiado “turbio”. De cómo llegó hasta ahí, ha explicado que la “contactó por un anuncio que tengo en Internet como animadora infantil”. Eso fue en julio de 2020.

Entonces le habló de un proyecto que tenía en marcha y le comentó que era un programa consistente en superar retos para el que buscaba actores. “Ofrecía entre 500 y 3.000 euros por el trabajo, que tenía formato de concurso. Incluso me envió un contrato. Parecía todo muy serio y, desde luego, no se le notaba ninguna discapacidad intelectual”, comenta.

En un primero momento “todo parecía bastante normal, pero conforme pasaban las semanas empezó a sugerir retos desagradables o extremos, o de tipo sexual, rollo depravado y sado, y eso ya no me gustó”, añade esta joven en su entrevista con el medio local. Si alguien se oponía, lo echaba del grupo, asegura. Ella, por su parte, cuando se volvió “turbio” optó por silenciar el grupo y dejarlo estar.

Entonces comenzó, según su testimonio, a recibir mensajes directos en el que le pedía que le grabase audios “las cosas sucias que le haría”. Aquello de dio “hasta miedo” y al final, en octubre, la expulsó del grupo que tenían todos. 

En otro grupo paralelo que algunos de los participantes en el principal formaron, según Elizabeth, varios comentaron los mensajes que recibían por privado. En ellos la víctima de torturas les contaba los problemas con su familia y asuntos muy personales. Ellos llegaron a la conclusión de que “a todos nos decía más o menos lo mismo, pero adaptándolo a cada uno para tocarte la fibra y que participaras”.

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