Debate en Dinamarca por un personaje animado infantil con un órgano sexual larguísimo e incontrolable (a veces)

M. J. Arias
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El canal DR, que en The Guardian equiparan a la BBC británica, lanzó hace unos días uno nuevo programa infantil que tiene dividida a la opinión pública entre quienes lo defienden y quienes lo consideran inaceptable. El debate está en si es apropiado que el argumento de una serie de animación dirigida a un público objetivo de entre cuatro y ocho años se base en el pene extralargo de su protagonista.

Este es John Dillermand, el hombre con el pene más largo del mundo y protagonista de un programa infantil en Dinamarca. (Foto: Captura de DR)
Este es John Dillermand, el hombre con el pene más largo del mundo y protagonista de un programa infantil en Dinamarca. (Foto: Captura de DR)

Se llama John Dillermand y su principal problema es que su órgano sexual es tremendamente largo y le cuesta controlarlo. Eso sí, cuando lo consigue es capaz de usarlo como si fuese una extremidad más realizando operaciones de rescate, subir una bandera, hacer una barbacoa y algo mucho menos loable como robarle los helados a los niños.

Esa es, a grandes rasgos, la sinopsis de este programa infantil de ficción que ha generado un intenso debate –primero en Dinamarca y ahora también fuera– sobre su idoneidad. La escritora danesa Anne Lise Marstrand-Jørgensen, por ejemplo, está en el grupo de los que se han manifestado en contra. “¿Es este realmente el mensaje que queremos enviar a los niños mientras estamos en medio de una gran ola #MeToo?”, se pregunta.

El investigador de género de la Universidad de Roskilde Christian Groes se ha manifestado en la misma línea considerando que la existencia de Dillermand supone un retroceso en la lucha por la igualdad de género. Desde su punto de vista, este programa supone “perpetuar la idea estándar de una sociedad patriarcal y normalizar la 'cultura del vestuario' ... que se ha utilizado para excusar una gran cantidad de mal comportamiento de los hombres. Está destinado a ser divertido, por lo que se considera inofensivo. Pero no lo es. Y les estamos enseñando esto a nuestros hijos”.

Sin embargo, también hay voces que lo defienden y consideran que el problema no está en el contenido de los dibujos, sino en la mirada con la que se hace frente a ellos: la adulta. “John Dillermand habla con los niños y comparte su forma de pensar, y los niños encuentran divertidos los genitales”, apunta Erla Heinesen Højsted, psicóloga clínica, que añade que “el programa muestra a un hombre impulsivo y que no siempre tiene el control, que comete errores, como hacen los niños, pero lo que es más importante, Dillermand siempre lo hace bien”.

En declaraciones recogidas por The Guardian, Heinesen, que trabaja con familias en su día a día, explica que este personaje que tanta controversia ha despertado “asume la responsabilidad de sus acciones. Cuando una mujer en el programa le dice que debe mantener el pene en los pantalones, por ejemplo, él escucha. Lo cual es bueno. Él es responsable”. Al final apunta que no se trata de un programa sobre sexo y que querer verlo como tal no es más que proyectar “ideas de adultos sobre él”.

La polémica generada a raíz de John Dillermand y su pene no es la primera a la que se enfrentan desde DR, que ha respondido que también podrían haber hecho un programa “sobre una mujer sin control sobre su vagina”. A finales de septiembre enfrentaron un debate similar a cuenta de Ultra smider tøjet, un programa dirigido a jóvenes de entre 11 y 13 años en el que cinco adultos voluntarios entran en el estudio con albornoz y se lo quitan para mostrar sus cuerpos desnudos al público.

Entonces, Jannick Schow, creador del formato defendió el valor educativo del mismo declarando que “esto no tiene nada que ver con el sexo, se trata de ver el cuerpo como algo natural, como lo hacen los niños”.

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