Diego Schwartzman: el sueño de ganar en la Argentina, qué debe hacer para llegar al Top 10 y la Copa Davis

Agustín Monguillot
lanacion.com

CORDOBA - Diego Schwartzman ingresa en la sala de jugadores. Se abraza con cada uno de su equipo de trabajo. También están sus padres, siempre cerca cuando juega en el país. "¿Te molesta que hagamos la nota mientras hago un poco de bici?", pide el Peque. No hace una hora que terminó su triunfo ante el español Albert Ramos Viñolas. Ya cumplió con el protocolo y fue la conferencia de prensa. Todavía tiene que ablandar un poco los músculos después de un partido que empezó como un trámite y terminó más cerrado de la cuenta. En pocas horas va en busca de la final del Córdoba Open ante Laslo Djere, el serbio que es una de las sorpresas y eliminó a Juan Ignacio Londero, el campeón defensor. "Le está pegando muy fuerte", advierte.

En una charla con LA NACIÓN el Peque, número 14 del ranking y máximo favorito del torneo, fija los desafios que afrontará en esta temporada en el circuito. Admite que sería un sueño festejar un título en Argentina y cree que, para ser Top 10, primero tiene que empezar a ganarle a los mejores cinco del mundo. También da a entender que está más adentro que afuera de la serie de marzo de Copa Davis con Colombia, en la altura de Bogotá.

-Se te nota más distendido que otros años que jugaste en el país...

-Son los años de experiencia y de ir jugando cada vez mejor. Por suerte fue todo paso a paso y fui mejorando en la Davis de local, en los torneos. Por ahora, las cosas van bien. ¿Si cambié algo o no? Se fue dando, no sé.

-Jugar en el país te permite vivir momentos que no se dan en el circuito. Tu grupo de amigos en la tribuna, las partidas de Uno con la familia...

-(Se ríe) Me como los +4 seguido. Jugamos para distraernos. A veces, como me toca jugar de noche, los días se hacen largos y hay un montón de cosas. En vez esperar ahí, dormidos, nos ponemos a jugar al Uno para darle un poco de adrenalina y nos divertimos un poco. A veces pego unos gritos, pero un par de veces tuvimos que cortarlo así me concentro un poco más.

-En todas las entrevistas siempre se habla de tu altura. ¿No te molesta que siempre te destaquen de que llegaste "a pesar de..."?

-(Se ríe) Varias veces respondí que lean la nota anterior y que ya van a sacar la respuesta.. No me pongo a pensar. Hay cosas que me sacó, cosas que me dio. Si te ponés a ver el último partido, Ramos debe medir 1.85 o más y yo saqué mejor que él. Se da en un montón de casos. Otros sacarán mejor, lo usarán como arma y yo usaré otras. No hay mucho más que eso.

-Todavía no pudiste ganar un título en Argentina. ¿Forma parte de tus objetivos de este año?

-Como objetivo, hablando literal, no sé si me propongo ganar títulos sino ser lo más regular posible, que es lo que vengo haciendo en 2017, 2018, 2019 y estos tres torneos de 2020. Eso es lo más importante. Ojalá que si, que llegue un título acá, en Buenos Aires o más adelante. Sería espectacular ganar en Argentina. Por más que en todos lados los puntos valen igual, sería un plus ganarlo acá y un sueño. No me tengo que adelantar, trato de ir partido a partido, prolijo y no pensar mucho más.

-¿El otro sería achicar la brecha con los extraterrestres como Federer, Nadal o Djokovic?

-Esa sería la diferencia, como me vienen preguntando, para llegar a ser Top 10: ganarle a los cinco primeros, que es lo que hacen los que están del 5 al 10. Ellos les ganan una, dos y hasta tres veces en algún momento del año y hacen la diferencia de puntos porque son los que te enfrentás en cuartos de final de un torneo grande. Entonces si, para dar otro salto más debería empezar a ganarles. Ojalá que llegue, es más difícil de lo que parece o puede parecer en un partido estando cerca. Es en lo que pienso día a día.

-El año pasado estuviste cerca del Top 10 y llegaste a ser 11°, ¿Esa es la meta que perseguís?

-Hoy en día es difícil escaparle en cuanto a puntos, ranking y cómo estoy jugando. Es un salto grande que tengo que dar, un salto más de calidad. Ser 11 no es lo mismo que ser 10, 9 u 8. Es como te digo: quizás ser 7 del mundo es hacer semi o final de un Grand Slam, final de un Masters 1000 o ganar varios 500 en un año. Son diferencias grandes que me harían estar ahí. Tengo que estar sano, preparado y ser muy regular en todo el año. Si logro cada detalle de esos, puede que lo haga. Sería el siguiente escalón.

-Hace poco pusiste en duda tu participación en los playoffs de la Copa Davis. Te anotaste en los cuatro torneos de la gira de polvo de ladrillo, la serie con Colombia es el 7 de febrero y el 9 empieza el Masters 1000 de Indian Wells. ¿En qué porcentaje la jugás?

-A ver.Siendo Copa Davis, siempre hay más chances de que esté a que no esté. Sería un 60-40 a que voy a estar.

-¿Eso significa que sí?

-Sesenta por ciento que sí. Hay más chances de un "sí" que de un "no". Hay muchas cosas para hablar. Es una gira de muchos torneos como dijiste y me comprometí. Me fue bien en Australia y seguido vino Córdoba. Hay chicos como el Topo (Londero), Leo (Mayer), Cebolla (Zeballos), Machi (González) o Fede (Delbonis) que vienen muy bien en el último tiempo, así que están muy preparados para jugar. Así que no creo que sea algo indispensable mi participación. La Copa Davis siempre me tira, esté bien o no.

-A eso se suma que jugarías en la altura de Bogotá...

-(Sonríe) La altura, si. Es algo que no me gusta, pero seguramente voy a definirlo la semana que viene Buenos Aires con el capitán y el subcapitán.

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