La deuda que Guillermo no puede saldar en Boca

Las fallas en la definición del partido se sumaron a la fragilidad defensiva y el Xeneize terminó sufriendo ante San Martín. El Mellizo sigue sin poder consolidar la última línea.

Guillermo Barros Schelotto había hablado en la semana de "errores infantiles" que le terminaba "costando puntos" a su Boca. El funcionamiento defensivo del equipo está en la mira desde que el Mellizo se hizo cargo de la dirección técnica y ante San Martín de San Juan no se percibió ninguna mejora a pesar de la victoria y de lo poco que la delantera local incomodó a Rossi.

Es cierto que corregir un funcionamiento de una semana para la otra es imposible, aunque el técnico venga trabajando para corregir este problema desde la pretemporada. Así y todo, el Xeneize terminó sufriendo un partido que tenía resuelto por dos motivos bien claros: el principal, la falla en la definición del resultado; la segunda, la fragilidad de la última línea.

El conjunto de Guillermo tuvo no menos de cuatro ocasiones clarísimas para aumentar el marcador y aplacar a un rival que ante el 2-0 todavía se animaba a la hazaña. Pero por otro lado, cada pelotazo a las espaldas de los laterales y cada contragolpe terminaron en situaciones claras de gol del Santo. El 2-1 vino de pelota parada, otro aspecto en el que los defensores sufren, pero bien podría haber sido en cualquier otro momento del encuentro en algunas de las pocas, pero peligrosas, llegadas.

Sacando los cotejos ante Belgrano, Sarmiento, Temperley, Gimnasia y Banfield, Boca recibió tantos en todas las otras fechas. Así y todo, no está ni cerca de ser el equipo con el arco más vencido en lo que va del certamen, pero, como ante la T, cometió algunas equivocaciones ingenuas -como el pase atrás de Pavón a Rossi- que podrían haber comprometido, otra vez, el triunfo. La deuda del DT todavía sigue vigente.