Detrás de la final de la Libertadores: quién es Agustín Lozano, el denunciado dirigente peruano que llevó River-Flamengo a Lima

Alejandro Casar González
lanacion.com

"Esta es tu oportunidad. Pero tenés que empezar a trabajar ahora mismo". Agustín Lozano, presidente interino de la Federación Peruana de Fútbol, escuchó a su interlocutor. No podía perder tiempo. Necesitaba proponerle a la Conmebol un estadio para jugar la final única de la Copa Libertadores. Santiago de Chile, a esa hora del lunes pasado, estaba a punto de perder la sede.

Lozano tardó en llegar a la cima del fútbol peruano. Conjugó el cargo de alcalde en su pueblo, Chongoyape (Chiclayo) con su rol de dirigente en el club Juan Aurich. El estatuto actual del fútbol peruano le dio una mano para escalar posiciones. Se transformó en el líder del fútbol provincial, que tiene mayoría en la asamblea de la FPF (25 votos, contra los 18 de los clubes de la primera división) y, si se pone de acuerdo, impone al presidente. En 2014, armó a Edwin Oviedo (otro dirigente del fútbol provincial) y él quedó como vicepresidente. La alcaldía y la presidencia de la FPF no eran compatibles.

Oviedo hizo de las suyas. Armó un equipo de trabajo con Juan Carlos Oblitas (director deportivo) y llamó a Ricardo Gareca (entrenador). Perú vivió en Rusia su primer mundial en 36 años y el presidente parecía inamovible. Pero a Oviedo, primero, no le cerraron las cuentas: 17 millones de dólares de déficit entre 2017 y 2018. Después, quedó implicado en una organización criminal, motivo por el cual fue apresado. Lozano tomó su lugar como presidente interino hasta fines del año que viene.

Pero Lozano es un presidente endeble. Necesita sumar puntos con urgencia. Por un lado, la misma Conmebol que le permitió postular a Lima para organizar el partido del año lo tiene denunciado por reventa de entradas. El expediente está en plena instrucción. Lozano y la FPF insisten en que las pruebas no son contundentes. Será juzgado por un tribunal independiente antes de que termine su mandato.

El 23 de octubre a Lozano también lo denunciaron por supuesto enriquecimiento ilícito y desbalance patrimonial. No fue por su rol al frente del fútbol peruano, sino por su tarea como alcalde de Chongoyape. La denuncia, a la que accedió LA NACION, lleva la firma de Nicolás Soriano Meneses y fue iniciada ante el ministerio público peruano. El expediente lleva el número 264545-19.

Contactos políticos

Pese al expediente por la reventa de tickets, Lozano tiene buena relación con los máximos ejecutivos de la Conmebol. Por eso la Confederación Sudamericana apoyó su pedido ante la FIFA para que Perú organizara el mundial Sub 17 de 2021. El país ya había perdido la sede de este año (quedó en Brasil) y, también, la final única de la Copa Sudamericana 2019, que se mudó a Asunción del Paraguay. Sin el poder de convencimiento de la Conmebol, semejante muestra de apoyo de la FIFA hubiera sido imposible.

La solicitud oficial para que Perú organizara el Mundial de 2021 fue presentada en Suiza por el secretario general de la FPF: Óscar Chiri. Abogado experto en derecho deportivo, Chiri pasó por varios clubes del fútbol incaico antes de recalar en la FPF de la mano de Lozano. Se le atribuyen fluidos contactos con el presidente del gobierno peruano, Martín Vizcarra. Fue el propio presidente del país el que puso a disposición la capital y todo lo que la Conmebol pudiera necesitar para organizar la final única de la Libertadores. Ese apoyo irrestricto terminó de torcer la historia a favor de Lima.

El agradecimiento del presidente peruano a la Conmebol

"Más que buena", califican en Lima la relación entre los hombres fuertes del fútbol (Lozano) y de la política (Vizcarra). Éste último acaba de disolver el Congreso hace unos meses. En algo se parecen los dos directivos: necesitan apoyo popular. Algo de eso consiguió Vizcarra con los Juegos Panamericanos, que se celebraron este año en Lima. La misma capital, ahora, será la sede del partido de fútbol más importante de la temporada. Aunque recibió críticas cuando anunció el evento en su cuenta de Twitter, algunos seguidores celebraron que la capital peruana consiguiera el partido. Para Vizcarra, eso es visibilidad. Para Lozano, esos 90 minutos de fútbol pueden convertirse en el espaldarazo definitivo rumbo a la presidencia de la FPF. Y dejar de ser interino.

Qué leer a continuación