De deporte "rock and roll" a deporte olímpico: ahora el surf se vuelve profesional

Olivia Díaz Ugalde
lanacion.com

Se muestra tranquilo y confiado con su trabajo. Las horas de vuelo de su último viaje a las playas de Perú y las cinco que sumó en auto hasta llegar a Mar del Plata parecen no cambiarle el humor. Así vive y así compite. Leandro Usuna es un experimentado del surf y su recorrido lo avala. Conoce como pocos este mundo de aparente relajación en el mar y bajo el sol, pero es consciente de que año tras año se vuelve más profesional.

"Compartir una tarde con amigos en el agua es lo mejor que tiene el deporte, y más allá de que el surf está tornándose mucho más profesional, no cambio eso por nada", señala el surfista marplatense para LA NACION, y añade: "Antes, tal vez llegaba a la playa y me iba a surfear con amigos y al día siguiente me iba bien por puro talento, pero físicamente estaba cansado durante la competencia. Eso ahora cambió. Estoy mucho más entrenado y consciente del trabajo. Pero no solamente yo: el mundo está cambiando".

Que el surf se convirtiera en un deporte olímpico parecía una utopía hace no muchos años. Cuando en 2014 comenzó el rumor de la mano de Fernando Aguerre, algunos se esperanzaron y la idea comenzó a dar vueltas en sus mentes. Pero eran conscientes de que no por mero talento iban a llegar a competir en Juegos Olímpicos. Se necesitaba una estructura deportiva, apoyo económico y competencia. Y se logró eso, y el surf argentino suma actividad y desarrolla atletas para el futuro. Todo, bajo la estructura del Enard y de la Agencia Nacional de Deporte.

"Con la designación de deporte olímpico se nota un cambio respecto al surf por parte de los gobiernos y las organizaciones deportivas en todo el mundo. Antes no había apoyo al surfista de su parte, y eran las marcas quienes respaldaban. Esto cambió mucho; es increíble. En toda América se nota", explica el atleta de 32 años, que además destaca el trabajo de la Asociación de Surf Argentina (ASA), encargada de realizar las gestiones y las convocatorias y de organizar los viajes.

"Estoy becado por el Enard desde que fui campeón mundial en 2014. En esos años recibía la mínima y cuando en 2016 volví a ganar, se oficializó al surf como deporte olímpico y entonces vino el boom. La ayuda pasó a ser mayor y se sumaron los apoyos de la Agencia de Deportes y de la secretaría y la subsecretaría de la provincia. Apareció la prensa y la exposición creció", narra quien ganó los mundiales Perú 2014 y Costa Rica 2016.

Hoy son nueve los surfistas que están bajo la órbita del Enard y competirán en los Juegos Panamericanos.

-En Lima, de los 16 participantes uno solo se clasificará para los Olímpicos Tokio 2020. Entre los 16 estará otro argentino, Santiago Muñiz, a quien conocés mucho por el circuito. ¿Es difícil enfrentarse con un compañero de selección teniendo tanto en juego?

-Va a ser una lucha a todo o nada, porque no importa el equipo: es clasificación individual. Ojalá lleguemos a la final los dos porque eso implicaría que la Argentina estaría clasificada. Santi y yo tenemos estilos parecidos y elegimos calendarios similares. Pero sí: en los Juegos vamos a sacarnos la lana con todo.

-En comparación con tus comienzos, ¿dónde ves los mayores cambios en cuanto a preparación y entrenamientos?

-Cambió la manera de entrenarse. Ahora me entreno con el foco puesto en la parte física y haciendo hincapié en los aspectos mentales. Además hay cuidado en la dieta, asistencia de video, kinesiología, coaching. Está bueno el cambio, y los resultados se notan. También muestran la evolución del deporte en general. Antes no se vivía del surf; ahora sí.

-¿Qué le falta a la Argentina para poder competir de igual a igual con las potencias, como Australia, Brasil y Estados Unidos?

-La principal diferencia es la historia. Ellos tienen muchos más años en el deporte y esa trayectoria marca la diferencia. Están una página adelantados en cuanto a conocimiento, a entrenamientos, a la manera de explicar las técnicas y la de afrontar las competencias. Hoy, por suerte, la tecnología nos acerca mucho, y con una videollamada se puede consultar a un coach en Australia, mandar una filmación y que la analicen en Estados Unidos. Pero también creo que la pasión y la entrega que tenemos los surfistas argentinos nos dan un plus como para acercarnos a su nivel.

-¿Hay futuro en el surf argentino?

-El surfing está creciendo en muchas formas, no solamente en la parte olímpica. Tiene muchos adeptos que lo hacen como hobby, como excusa para viajar con amigos y familia. Y eso ayuda mucho a la industria del surf, porque se motiva a los más chicos. Hoy se ve a la categoría de menores de diez años, los espumeros, en un nivel espectacular, y hacia arriba el nivel es increíble. Chicos como Juan Cruz Ruggiero, que tiene 16 años, llegan a las finales de la categoría Open. Eso muestra el crecimiento que hay. Y en parte es gracias a este camino que estamos marcando los actuales surfistas. Antes el deporte era más "rock & roll", improvisación en el agua. Ahora es mucho más deportivo, y los adolescentes se entrenan todos los días, preguntan y se capacitan. A los 15 años yo no hacía todo ese trabajo. Eso muestra la evolución que hay.

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