Denuncian que el preciado instrumento de un artista africano fue dañado por agentes de aduanas de EEUU

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Cuando Ballaké Sissoko abrió la caja que portaba uno de sus mayores tesoros hizo un descubrimiento terrible: su kora, un instrumento tradicional de Malí (que podría describirse como un arpa-laúd) estaba roto en pedazos.

Sissoko, que es un aclamado músico de África Occidental, había llegado hace pocos días a París en un vuelo procedente de Estados Unidos, donde realizó una gira de conciertos de dos semanas que lo llevó a Los Ángeles, Berkeley, Miami, Chicago y Nueva York, según narra Quartz.

Ballaké Sissoko, músico originario de Mali, toca su instrumento traidiconal, la kora, en un evento de la Semana de la Moda de Roma. (Reuters)
Ballaké Sissoko, músico originario de Mali, toca su instrumento traidiconal, la kora, en un evento de la Semana de la Moda de Roma. (Reuters)

La caja donde él guarda su kora la documentó como parte de su equipaje y Sissoko la recogió en las bandas respectivas a su llegada al aeropuerto parisino, se fue a su casa y se quedó dormido. Cuando despertó y abrió la caja de su kora encontró dentro un desastre.

El preciado instrumento, artesanalmente construido especialmente para Sissoko, estaba roto en pedazos y los responsables de su destrucción habrían sido, se alega, agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos, que abrieron el estuche (parecido a los que se usan para guardar guitarras y otros instrumentos de cuerda) y dañaron durante su inspección la kora de Sissoko.

Una nota de la TSA en español señalando que el equipaje en cuestión fue inspeccionado fue colocada en el estuche, informó la radio pública NPR.

En Nueva York, Ballake Sissoko dio un concierto con su kora en el Metropolitan Museum of Art. (Getty Images)
En Nueva York, Ballake Sissoko dio un concierto con su kora en el Metropolitan Museum of Art. (Getty Images)

Pero aunque la TSA tiene autoridad para revisar equipajes, no hay razón para la destrucción de su contenido, en este caso un preciado instrumento musical. En un post de Facebook, Sissoko reproduce un comunicado en el que se denuncian esos hechos y se afirma que la kora es “un instrumento frágil, hecho a mano” que en el caso de Sissoko fue creado a su medida y es “parte intrínseca de su muy especial sonido”. El comunicado señala que no había razón para que ese instrumento hubiese sido dañado y se pregunta, en cambio, si las autoridades estadounidenses “se habrían atrevido a desmantelar un [violín] Stradivarius”.

El citado post, escrito por la productora musical británica Lucy Durán, describe el daño que sufrió el instrumento de Sissoko: “el cuello de la kora fue removido. Las cuerdas, el puente y el delicado y complejo sistema de amplificación fue retirado por entero. La kora está en pedazos. E incluso si todos los componentes que fueron desensamblados están intactos, se requieren semanas antes de que una kora de este calibre pueda volver a su estado de resonancia previo. Este tipo de koras hechas a la medida son simplemente irremplazables”.

Sissoko es un músico tradicional del oeste de África aclamado a escala internacional que “viaja por el mundo con su kora para dar conciertos en los máximos escenarios. Su reputación es impecable como artista y ser humano, no tiene antecedentes penales. Es un músico brillante, pacifista y una persona amable, un magnífico y creativo ejecutante que logra darle a la tradición africana una voz contemporánea con integridad total”, se describe en el citado post de Facebook.

Lo irónico, se añade en ese mensaje, es que, en Malí, militantes yihadistas han amenazado a músicos con agredirlos brutalmente y destruir sus instrumentos para “silenciar su gran patrimonio musical”, algo que afortunadamente Sissoko ha logrado evitar. Pero han sido las autoridades estadounidenses, se alega, las que han destruido su preciado instrumento. Y plantea que el daño a su kora tendría que ver con una actitud hacia la cultura africana, pues se cuestiona si la TSA se habría atrevido a destruir el instrumento de un ejecutante de música clásica de raza blanca.

El hecho de que la nota de TSA incluya el eslogan “Seguridad inteligente ahorra tiempo” es un punzante contraste con la brutalidad de la inspección que en efecto se realizó del instrumento de Sissoko.

Y todo ello, se afirma en Quartz, sucede en el contexto de la reciente inclusión de los nacionales de cuatro países africanos adicionales a lista de viajeros a los que se les puede negar visas de acceso a Estados Unidos. Aunque Mali no es uno de esos países, sus ciudadanos son con frecuencia sujetos a “revisiones extremas” por parte de las autoridades estadounidenses, de acuerdo al citado portal.

Con todo, críticos afirman la revisión del equipaje de Sissoko podría haberse realizado sin dañar su preciado instrumento. La inspección de seguridad no tenía por qué darse con tal rudeza. “Los agentes aduaneros [de la TSA] son deplorables. Ellos deben respetar objetos de los que desconocen su valor o procedencia… A la kora la trataron como si fuese un arma. Es un arma, pero una que reconforta el alma. Es un instrumento sensual”, comentó Igo Diarra, un actor y promotor cultural de Mali, según reportó Quartz.

El músico Ballaké Sissoko en un concierto en París con su instrumento africano, la kora. (Getty Images)
El músico Ballaké Sissoko en un concierto en París con su instrumento africano, la kora. (Getty Images)

En contraste, según NPR, la TSA señaló que sus agentes nunca abrieron el estuche de la kora de Sissoko y que solo lo escanearon con su maquinaria y que luego lo depositaron en la banda que lleva a esos objetos al lugar donde luego son cargados en los aviones. Y añadieron que el hecho de que la nota de la TSA que se muestra luce dañada y sujetada con cinta adhesiva sugiere que alguien más la habría colocado en el equipaje de Sissoko, pues los agentes de la TSA no pegan ese documento de ese modo a los equipajes.

Es decir, la TSA plantea que no fueron sus agentes sino alguien más quien, por alguna razón, dañó el instrumento de Sissoko y colocó esa nota de la TSA en su estuche.

La destrucción de su kora es, así, no solo la pérdida de un objeto valioso sino también un golpe directo contra Sissoko, quien mantenía con su instrumento una relación sentimental y virtuosa. Y, por añadidura, la pérdida de su instrumento implica que él tendrá dificultad para dar conciertos, que es la forma en que se gana la vida.

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