Las demandas fallidas de Trump sobre la elección; mucho ruido, pero nada más

Jesús Del Toro
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A supporter of President Donald Trump holds a cardboard cutout of the president during a protest of the election outside of the Clark County Election Department, Sunday, Nov. 8, 2020, in North Las Vegas. (AP Photo/John Locher)
A supporter of President Donald Trump holds a cardboard cutout of the president during a protest of the election outside of the Clark County Election Department, Sunday, Nov. 8, 2020, in North Las Vegas. (AP Photo/John Locher)

Donald Trump y su entorno han clamado, sin pruebas pero de modo intenso, que la pasada elección presidencial del 3 de noviembre fue fraudulenta y Trump se ha negado a reconocer a su ganador, el demócrata Joe Biden.

Pese a los alegatos sobre esas supuestas irregularidades, el triunfo de Biden ha recibido amplio reconocimiento ante el hecho de que el resultado electoral es legítimo y que las posibles irregularidades que se habrían registrado fueron mínimas, no constituyen el fraude mayúsculo aludido por Trump ni habrían tenido impacto en el resultado electoral.

Un cartel  que reza "Cuenten nuestros votos" en una calle de Pittsburgh, Pennsylvania. (AP Photo/Gene J. Puskar)
Un cartel que reza "Cuenten nuestros votos" en una calle de Pittsburgh, Pennsylvania. (AP Photo/Gene J. Puskar)

Con todo, la campaña de Trump ha interpuesto una serie de demandas legales para impugnar los resultados en varios estados. Aunque esas acciones jurídicas han sido un tanto ruidosas, en realidad no han tenido éxito pues, de acuerdo a analistas, sus argumentos son débiles y sus pruebas insuficientes para probar la noción de que la elección le fue robada a Trump.

La radio pública NPR revisó varias de esas demandas presentadas por los republicanos e identificó sus énfasis y sus insuficiencias. La mayoría de esas demandas y sus argumentos, con todo, han carecido de sustento o tienen un alcance pequeño y, por ende, insuficiente para cambiar el resultado electoral.

En Pennsylvania

Pennsylvania fue el estado decisivo en la elección y le dio el triunfo a Biden. Para tratar de revertir ese resultado, los republicanos han insistido en impugnar la forma como se realizó el conteo. Allí, los republicanos lograron inicialmente un fallo favorable a nivel estatal y de la Corte Suprema para apartar del conteo las boletas que hayan llegado por correo después del día de la elección, 3 de noviembre, para que no sean consideradas en el conteo en tanto se dilucide la legalidad de su arribo, sobre todo en el caso de fechas límites extendidas por las autoridades locales.

Con todo, dada la ventaja de Biden de más de 45,000 votos en Pennsylvania, la suerte de esas boletas, que no serían sino unos pocos miles, no tendría un impacto en la elección, ni serían necesariamente signo de fraude.

La campaña de Trump también se quejó de que los observadores en los centros de votación no estaban lo suficientemente cerca para realizar sus funciones, y un juez federal concedió que esas personas pudieran estar más cerca de los funcionarios mientras realizaban, y aún realizan, el conteo. Pero ello tampoco ha tenido peso en el cómputo ni supone que la situación previa al fallo implicaba que se estaba cometiendo un fraude.

Y, recientemente, los republicanos anunciaron una nueva demanda en la que, según Reuters, alegan que las autoridades de Pennsylvania crearon un “sistema ilegal” en el que el voto por correo tuvo menos controles y verificaciones que el voto presencial, en específico porque, se afirma, los observadores electorales no tuvieron suficiente acceso al conteo de votos, informó The Hill.

Pero aunque el argumento tiene resonancia, se ha respondido que tanto el voto por correo como el presencial tuvieron amplios y suficientes controles para asegurar la legalidad y transparencia, que el asunto de los observadores ya fue resuelto previamente por otros tribunales y que la demanda en realidad no presenta pruebas de fraude ni tendría capacidad para revertir el conteo favorable a Biden.

Finalmente, de acuerdo a The Washington Post, un trabajador del Servicio Postal en Pennsylvania que inicialmente dijo haber testificado irregularidades con el voto por correo declaró que sus dichos eran falsos, fabricaciones.

En Georgia

Con el cómputo aún en proceso, Biden tiene una ventaja de unos 12,600 votos y aunque aún quedan votos por contar, parece improbable que Trump logre remontar.

Por lo pronto, de acuerdo a NPR, un juez ya desestimó un alegato republicano de que boletas de voto recibidas después de las 7 pm del día de la elección, la fecha límite, se mezclaron con las recibidas a tiempo. Un observador declaró al respecto pero no presentó evidencia, y la corte determinó que la petición de anular tales boletos no tenía sustento y no había pruebas de que esas boletas hubiesen llegado después de las 7 pm. La demanda fue desestimada.

Un observador republicano y una observadora demócrata miran el proceso de conteo de votos en Allentown, Pennsylvania. (AP Photo/Mary Altaffer)
Un observador republicano y una observadora demócrata miran el proceso de conteo de votos en Allentown, Pennsylvania. (AP Photo/Mary Altaffer)

En Arizona

Una teoría conspirativa que ha sido refutada incluso por el Departamento de Seguridad Interior, es decir por la propia administración de Trump, fue retomada por republicanos para presentar una demanda y tratar de revertir la ventaja que Biden lleva en Arizona sobre Trump.

El rumor que se difundió decía que boletas fueron rechazadas porque habían sido llenadas con marcadores de tinta permanente (conocidos como Sharpies por una de las marcas de esos productos). Tal situación ha sido refutada como falsa, pero los republicanos la usaron para presentar una demanda, que no prosperó y fue retirada, aunque luego se presentó otra que, se dice, estaba reciclando la teoría conspirativa de los sharpies, lo que, justamente, de acuerdo a expertos legales, hará muy probabblemente que ese nueva demanda tampoco prospere.

En Nevada

Biden tiene una ventaja de más de 36,000 votos sobre Trump. Para tratar de impedir su derrota, los republicanos han presentado, de acuerdo a NPR, dos demandas que han resultado ambas fallidas. En general, alegaban sin mostrar pruebas suficientes que la elección estaba colmada de irregularidades y buscaron frenar que se usara una máquina verificadora de firmas en el proceso de conteo de votos por correo. Nada de ello prosperó.

En Michigan

La ventaja de Biden sobre Trump en Michigan es mucho más amplia que en los estados previamente citados (más de 146,000 votos) pero la campaña de Trump ha presentado también allí demandas alegando fraude, sobre todo en Detroit. Pero NPR indica que en dos casos en los que se alegó insuficiente transparencia en el proceso de conteo de votos, dos jueces desestimaron esos alegatos, por falta de evidencia.

En realidad, aunque es pertinente que se resuelvan los procesos de conteo, recuento y certificación de votos y se diluciden las impugnaciones que se presenten (la campaña de Trump tiene derecho a presentar demandas), la evidencia y los datos señalan ampliamente que la elección fue legítima, que las irregularidades que se alegan no serían en todo caso suficientes para revertir el resultado y que Biden es el justo ganador.

Con todo, Trump se niega a reconocer esa realidad y es previsible que su campaña presente nuevas demandas para tratar de revertir los resultados alegando fraude masivo. Pero sin pruebas nada de ello prosperará y será solo ruido.

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