Deja empleo en Suiza por la ilusión de ganarse la vida como luchadora

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Gabriel Cruz

CIUDAD DE MÉXICO, marzo 14 (EL UNIVERSAL).- La lucha libre llegó a la vida de Katrin Strutz en una caja de sorpresas. Aquella noche del 31 de diciembre del 2018, una amiga extrajo un papel que se transformó en el deseo de verla en un entrenamiento de lucha libre. Solo era aficionada.

Nació en el condado de Flawil en su natal Suiza, a más de 9 mil 700 kilómetros de distancia de México, un país que en ese momento no representaba nada para la ahora aspirante a ser gladiadora profesional. La aventura inició hace dos años en Zúrich, pero una lesión en la rodilla le asestó un golpe de realidad, que le impidió volver al enlonado durante nueve meses. Cuando estaba lista para hacerlo (marzo 2020), la pandemia fue el nuevo rival a vencer. "No lo creía. Pero en noviembre pasado vine a visitar a una amiga y fui a entrenar con el profesor Skyde", comparte la europea.

Fue como descubrir un paraíso, así que cuando regresó a casa le dijo a sus papás que regresaría a México, dejando su trabajo en mercadotecnia y todo lo que era su vida en ese momento. "Volví en enero, eran diferentes impulsos los que se fueron sumando y ahora tengo la confianza de poder llegar a ser luchadora y vivir de ello, no de mis ahorros". Y se lo toma en serio, como un trabajo, aunque por ahora no reciba dinero por hacerlo. Tampoco tiene prisa. "Me gustaría debutar este año pero hay muchos factores, no quiero debutar por debutar, pararse en un ring lo puede hacer cualquier, pero hacerlo de forma apasionante para todos es mi meta".