Defensa y Justicia - Palmeiras: el Halcón perdonó de más, le anularon un gol y perdió la primera final de la Recopa Sudamericana

Alejandro Casar González
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Francisco Pizzini, de Defensa y Justicia, intenta llevarse la pelota ante la marca de Zé Rafael, de Palmeiras, durante el partido de ida de la Recopa Sudamericana disputado en Varela.
Mauro Alfieri

Defensa y Justicia hizo méritos como para quedarse con algo en la primera final de la Recopa Sudamericana, disputada en Florencio Varela frente a Palmeiras, de Brasil. Sin embargo, su impericia a la hora de definir, la contundencia del rival y una decisión arbitral lo condenaron a la derrota. Rony y Gustavo Scarpa anotaron los goles brasileños, mientras que Braian Romero anotó el empate transitorio para el Halcón. La semana que viene se disputará la revancha en Brasilia.

Un error en un cambio de frente de Walter Bou hizo que Palmeiras pusiera el turbo y acelerara, por una vez, a fondo. Construyó Willian y Rony definió. Implicaba el 1-0 del partido, la ida de la Recopa Sudamericana disputada en Florencio Varela entre los paulistas y Defensa y Justicia. El gol, en ese momento, era cualquier cosa menos justo: el Halcón era el protagonista principal y su rival, mucho más taquillero y glamoroso, tenía un rol secundario.

El gol de Rony

Defensa es un equipo. Sabe a qué juega y memoriza desde la salida en su arquero Ezequiel Unsain cómo llegar hasta tres cuartos de cancha. El problema de los dirigidos por Beccacece es que se nublan al llegar al área rival. Le falta el último pase, esa habilitación que deje claros, libres, a los encargados de convertir. Ese es el trabajo de Bou y Braian Romero. El Halcón, en ese primer tiempo, se llevó un sobresaliente en la elaboración. Pero reprobó en definición.

El guión del partido tuvo un punto de inflexión en el segundo tiempo. Bou ya había dado indicios de que podía manejar la pelota. Ser el cerebro del Halcón. Los centrales rivales y, sobre todo, Felipe Melo, lo perdían. En una de esas jugadas, el ex Boca ingresó a la medialuna y, de memoria, habilitó a Braian Romero. Definición al primer palo y empate de los de Varela. La conquista le hacía algo de honor al nombre del club: más Justicia que Defensa.

El gol de Braian Romero

El problema fue que Defensa puede coleccionar ataques inconclusos contra casi cualquier equipo argentino. Dejar vivo a un equipo con las individualidades de Palmeiras se transformó en un pecado mortal. Porque Felipe Melo tiene los galones de un futbolista consagrado en Europa, o porque Gustavo Gómez, catapultado al gran público en Lanús, ya es uno de los mejores defensores sudamericanos. Eso sin contar la seguridad del arquero Weverton, o la potencia goleadora de Rony. Perdonar puede que sea divino, pero no en una cancha de fútbol. Mucho menos cuando en juego hay una Recopa Sudamericana.

Rotondi y Bou festejan con Braian Romero, autor del empate de Defensa y Justicia frente a Palmeiras, por la ida de la Recopa Sudamericana.
Mauro Alfieri


Rotondi y Bou festejan con Braian Romero, autor del empate de Defensa y Justicia frente a Palmeiras, por la ida de la Recopa Sudamericana. (Mauro Alfieri/)

En algún momento el fútbol argentino deberá aprender la lección que deja Defensa y Justicia. Lleva siete años en primera división jugando a lo mismo. Rotan los nombres. Se modifican los apellidos y no hay un equipo de memoria porque el fútbol es una industria capitalista. El Halcón potencia jugadores y los vende al mejor postor. El modelo da resultado porque quienes reemplazan a los transferidos toman la idea. Eso no se toca, por más billetes que ingresen a la tesorería. Con ese ADN en el armado del equipo, Defensa superó durante varios pasajes al campeón de América.

Pero otra ingenuidad, similar a la del cambio de frente erróneo de Bou, le costó el partido. Adonis Frías empujó a su rival en las narices del árbitro y regaló un tiro libre que fue lo más parecido a un penal con barrera. Porque desde el banco había ingresado Gustavo Scarpa, dueño de una zurda prodigiosa. Sacó un misil tierra-aire que venció las manos del arquero del equipo argentino y fue el 2-1 para los brasileños. El gol le dio templanza, orden y tranquilidad a los poderosos brasileños. Defensa perdonó demasiado. Y esa fue su perdición.

El gol de Gustavo Scarpa

Hubo tiempo para que Defensa anotara un gol fantasma. Fue tras la enésima jugada colectiva, que derivó en una definición cruzada de Bou, el mejor valor del Halcón. El árbitro Andrés Rojas, a instancias de su primer asistente, lo anuló al instante. El VAR confirmó el fallo, por un offside milimétrico de Braian Romero, que no tocó la pelota en la jugada. El árbitro hizo caso a la indicación del VAR sin necesidad de ir a chequear en los monitores. El Halcón ensayó una protesta tenue, que derivó en la tarjeta amarilla para su entrenador, Sebastián Beccacece. Una vez terminado el encuentro, el reclamo creció. Hubo otras dos amonestaciones (Frías y Matías Rodríguez). El marcador ya no se movió.

El gol anulado a Walter Bou