Un debut que tardó ocho años en llegar y al final tuvo recompensa

Goal.com Latam

17 años, un meses y seis días tenía Lucas Ocampos cuando Matías Almeyda decidió que sea titular por primera vez con la camiseta de River, en uno de los partidos más dolorosos de su historia: ante Chacarita, en su primera presentación en la Primera B Nacional, luego del descenso. Más de ocho años pasaron hasta que llegó su otro debut, en un contexto diferente y con una de sus máximas alegrías: en la Selección argentina, ante Alemania y, como si fuera poco, con el gol del 2-2.

Todos los flashes de aquella campaña del Millonario que terminó con el ascenso se iban detrás de Cavenaghi, el Chori Domínguez y luego de David Trezeguet. Pero el pibe nacido en Quilmes fue el único de todo el plantel que estuvo en los 38 partidos que duró esa durísima temporada, en la que convirtió siete tantos. Tan fuerte fue su aparición que solo pudo jugar un encuentro en la máxima categoría: fue ante Belgrano en Córdoba, porque cuatro días después, Monaco pagó 16 millones de euros por la mitad de su ficha para intentar volver a la Ligue 1.

El equipo del principado logró el objetivo y con él, la llegada de importantes figuras que lo relegaron al banco de suplentes, aunque como primera alternativa desde el banco. Finalmente, a principios del 2015, Marcelo Bielsa lo llevó a Olympique de Marsella, donde no logró consolidarse como titular. Mientras tanto, ni el Tata Martino ni sus sucesores lo tenían en cuenta para la Albiceleste. 

Lucas Ocampos River Plate
Lucas Ocampos River Plate

La salida del Loco no hizo más que complicar su continuidad y a mediados del 2016 pasó a préstamo a Genoa, que a fin de año lo cedió a Milan, donde tampoco encontró su lugar. El regreso al OM fue un resurgir de su carrera y en las siguientes dos temporadas fue titular indiscutido, en las que metió 21 goles. Ese gran desempeño lo llevó a que Sevilla pagara 15 millones de euros durante el último mercado, siendo titular en siete de las ocho fechas de LaLiga, con dos goles. 

Fue en ese momento que Lionel Scaloni vio lo que otros entrenadores anteriores no: lo convocó por primera vez para los amistosos de septiembre, pero nuevamente aparecía la mala fortuna y era desafectado por un traumatismo en el pie derecho. La revancha llegó al mes siguiente y, con ella, la recompensa: debut ingresando en lugar de Ángel Correa ante Alemania y el gol para que el 0-2 del primer tiempo se transforme en 2-2 en Dortmund.

"Tarda en llegar y al final hay recompensa", dijo alguna vez Gustavo Cerati, en una frase que pareciera haber sido escrito para Ocampos, que atesorará la noche alemana del 9 de octubre del 2019 junto a aquel 17 de agosto del 2011, en el que comenzó este extenso camino hasta el sueño cumplido. Nadie sabe cómo finalizará esta historia, pero el primer capítulo fue por demás auspicioso para seguir escribiendo páginas.

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