DeSantis ya se perfila como el delfín del trumpismo, pero con una diferencia: parece y actúa como republicano

·5  min de lectura
SUNRISE, FLORIDA, UNITED STATES - 2019/11/26: U.S. President Donald Trump looks on as Florida Governor Ron DeSantis speaks during the Florida Homecoming rally at the BB&T Center. 
Trump recently became an official resident of the state of Florida. (Photo by Paul Hennessy/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)
DeSantis es un conservador de obra, no solo de palabra. En eso, a diferencia del ex mandatario, parece republicano, aun así podría ir de la mano con Trump ante una eventual aspiración preidencial en 2024

. (Photo by Paul Hennessy/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)<

Es el delfín del trumpismo. La figura emergente de un nuevo contingente de conservadores que se sienten atraídos hacia la política colectivista, originaria, polarizante y fanatizada.

Es el gobernador del estado que más poder dio a Trump (Florida era un swing state o péndulo, y su fuerza en la población blanca rural hizo que sus derrotas en las ciudades no restaran suficiente y así poder ganar robustamente).

DeSantis, hábil, ha posado bajo esa sombrilla y ha quedado muy bien retratado en la foto.

Además, ahora que el ex presidente se ha mudado a Florida huyendo de los litigios que Nueva York lleva en su contra, es su anfitrión. La opinión pública del estado debate incluso si, en el caso de que #45 fuera condenado, DeSantis pudiera impedir su extradición.

TE PUEDE INTERESAR

Republicano y conservador

Cualquiera se confundiría al pensar que es un trumpista más. Pero esa es solo una ilusión. Si se lo mira de cerca notará lo que hay en su propia piel. Le saca provecho a la circunstancia. Esta es una ocasión. No le disgusta del todo: es capaz de acompañar un par de banderas populares, y con las demás quedar en la media tinta. Pero DeSantis tiene un perfil muy propio y definido.

Para empezar, viene de la academia. Es graduado de Historia y Derecho en Yale y Harvard, respectivamente. Y cumplió su servicio militar con condecoraciones. En segundo lugar, aunque apenas comienza sus cuarentas (nació en 1978), tiene casi diez años en cargos de servicio público como representante y gobernador. Es decir, el oficio que lo define es la política institucional.

Y además, es un conservador convencido y militante. Ha propuesto leyes contra el aborto, es contrario a los gastos fiscales incluso en algunos programas de educación, se opone a la regulación de armas y es irreductible cuando se trata de países que considera enemigos como Irán y Cuba.

DeSantis es un conservador de obra, no solo de palabra. En eso, a diferencia del ex mandatario, parece republicano.

Institucional: gran paradoja

Lo que no parece ser DeSantis es abanderado de la antipolítica. Aunque se confunda entre las escaramuzas del trumpismo y el gobernador haya limitado las votaciones adelantadas como en otros estados en manos de republicanos, DeSantis está donde está por procesos eleccionarios que no ha desconocido, y sus apoyos a la versión del fraude han sido tibios y poco frecuentes.

De hecho, DeSantis ha forjado su carrera en campañas, primarias y alianzas partidistas. Es el resultado de la política institucional, y, si al contrario, militase en las filas de lo anti-institucional sería como hacerse propaganda en contra de sí mismo.

Y esa es una diferencia cardinal.

Los llamados a desconocer las instituciones, acribillar la utilidad de los partidos políticos, "destapar el barreal" que Trump vendía como argumento de campaña y que tanto daño han hecho a la democracia estadounidense, no parecen viables en boca de un DeSantis cuya carrera no es otra cosa que producto de la institucionalidad política de este país, tanto en lo partidista como en cuanto a la administración pública.

Pero, curiosamente, el trumpismo ve en DeSantis un aliado, quien es, al mismo tiempo, un representante leal de las ideas conservadoras usuales del republicano, así como de la moral que suele agrupar a unos y a otros de ese lado del espectro político.

DeSantis podría representar, pues, interesantemente, un punto de retorno de las fuerzas trumpistas a la arena política. Una forma de volver a participar dentro de un marco de reglas ciudadanas que cuenten para todos. Es la posibilidad de re-encauzar las fuerzas destructivas, supremacistas y desconocedoras de la institucionalidad existente, en un caudal que exprese ordenadamente sus ideas y compita para ganarse el fervor de las mayorías, como dicta la democracia.

El futuro

Esta simbiosis en la que el trumpismo mira a DeSantis como uno de los suyos tuvo su epítome en las recientes declaraciones del exmandatario, quien afirmó que "definitivamente, consideraría a De Santis como parte del ticket" para una eventual candidatura presidencial en 2024.

Algunos conocedores de la personalidad de Trump, como su ex abogado personal, Michael Cohen, afirman que el ex presidente en realidad no aspira al poder de nuevo, sino que necesita mantener al menos parte del control del partido republicano para protegerse de los litigios legales que le esperan y, a la vez, seguir contando con una facción de poder que le abra las puertas a sus negocios.

Lo que sí es seguro es que, el reconocimiento de Trump a DeSantis genera, dentro del partido republicano, un camino para que toda esta euforia resurreccional que tuvo su clímax el 6 de enero, junto con el republicanismo conservador clásico, encuentren un terreno común que, hasta hace semanas, parecía inimaginable, lo que producía insistentes predicciones de división.

En tanto, la popularidad de Santis se beneficia. Una encuesta reciente, encargada desde el partido demócrata y publicada por Politico.com, señala que la aprobación de DeSantis como gobernador oscila entre 55 y 63%, dependiendo de cuán al sur o al norte del estado sean los encuestados.

Mientras que en el último sondeo publicado por la revista Newsweek, DeSantis aparece como el nombre favorito para ser el hipotético acompañante de Donald Trump en una candidatura de 2024, superando a Mike Pence y a Mike Pompeo.

Esta carrera apenas comienza, pero a DeSantis le va muy bien, y su figura puede ser un oxígenante para el partido republicano, que hasta ahora ha convivido con una grieta creciente entre sus partidarios fanatizados, insurreccionales y anti-institucionales y los conservadores y tradicionales que por décadas han sido.

TE PUEDE INTERESAR

(VIDEO) El cerco de la justicia se estrecha en torno a Donald Trump

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.