¿De qué huyen los dos niños futbolistas de Sierra Leona desaparecidos en España?

Uno de los integrantes del equipo de fútbol Sierra Leona durante una de las actividades en San Sebastián.
Uno de los integrantes del equipo de fútbol Sierra Leona durante una de las actividades en San Sebastián.

Lo vieron claro. Alimamy K. y Momodu I. S. se escaparon el 13 de julio entre las dos y las seis de la madrugada del hotel en el que se encontraban durante su última noche en San Sebastián, España. En la habitación dormían varios niños pero nadie se percató de que se marcharon por la ventana mientras el resto dormía. Los chicos habían viajado junto a otros compañeros desde Sierra Leona para jugar un campeonato de fútbol, la Donosti Cup 2019. La organización usó unos fondos de 4,000 euros para traer a equipos de países subdesarrollados a este torneo que reúne a alrededor de 7,500 jóvenes deportistas de distintos lugares. Los llamados Diamond Child legaron la final, la perdieron y al día siguiente toda la comitiva debía subirse al avión de regreso a sus hogares. Tienen 14 años y todavía se encuentran en paradero desconocido.

Los responsables del equipo están preocupados porque ni saben el idioma, ni tienen dinero, ni conocen las dificultades a las que se pueden enfrentar. Las autoridades buscan incansablemente a los adolescentes, pero por ahora no aparecen.

Su tutor legal, Anthony Seydu está gestionando todo el proceso y teme que “caigan en manos de otras personas que puedan utilizarlos sin ningún control. Ahora hace bueno, hace sol, pero pronto empezará el invierno y lo van a pasar peor. Nuestro esfuerzo es que lleguemos a encontrarlos lo antes posible”, apuntó según publicó El País.

¿Pero de qué huyen estos dos chicos? ¿Realmente son tan inconscientes como retrata Seydu o son plenamente conscientes de que cualquier cosa es mejor que volver a sus hogares?

Algunos miembros del equipo de Sierra Leona mientras visitan San Sebastián.
Algunos miembros del equipo de Sierra Leona mientras visitan San Sebastián.

Sierra Leona es un país ubicado en África Occidental que sufrió una devastadora guerra civil entre 1991 y 2001 la cual dejó decenas de miles de fallecidos y un panorama social desolador. Alimamy y Momodu son hijos de la postguerra y crecieron en un entorno muy difícil marcado en general por las carencias, la extrema pobreza, las dificultades para recibir una educación, la hostilidad de aquellos niños que fueron reclutados durante la guerra, la falta de educación, los abusos…

“No les ha faltado nada durante su estancia en España y han vivido una experiencia inolvidable junto a otros muchos chavales de otras partes del mundo”, apostilló Seydu a El País.

Quizás estos días en España hayan abierto sus ojos más aún para tomar la decisión más complicada de sus vidas. Sin embargo, la realidad en Sierra Leona vista en cifras y valorada con respecto a los grandes problemas a los que se enfrentan los más pequeños, plantea la cuestión de qué es más precario, si volver o quedarse.

El país africano tiene una población de 6.3 millones de personas de los que un 41.9 por ciento son niños de entre 0 y 14 años de edad. Los que llegan a adolescentes ya son de por sí afortunados ya que según el portal Humanium, el índice de mortalidad de los pequeños que tienen menos de cinco años de edad es de un 87 por ciento. La de España es de tres muertes por de cada mil. La esperanza de vida en Sierra Leona es de 51 años de edad, mientras que en España es de casi 83 años.

Grupo de trabajadores, entre ellos niños, en Sierra Leona. (Chris Hondros/Getty Images)
Grupo de trabajadores, entre ellos niños, en Sierra Leona. (Chris Hondros/Getty Images)

Probablemente, Alimamy y Momodu no conozcan estos datos, pero sí habrán percibido las comodidades que tienen en un país del primer mundo en comparación con las que hay en su lugar de origen. Sierra Leona es uno de los países más pobres del mundo con un 70 por ciento de su población que vive en el umbral de la extrema pobreza y con un sistema sanitario casi inexistente. Se trata de una nación en la que todavía se practica la ablación a un 30 por ciento de las mujeres, donde el mismo porcentaje de niños no tienen acceso a educación y son obligados a trabajar bajo explotación desde muy pequeños en la búsqueda de diamantes y otras labores para ayudar en sus casas o a ser, como sucedió no hace mucho, niños soldados que son obligados a apretar el gatillo a edades muy tempranas; eso sin hablar del alto y difícilmente cuantificable número de casos de violación y otros abusos.

Con 14 años de edad se pueden tomar decisiones a la ligera, pero también se puede elegir el camino con cierta consciencia de futuro. Es probable que Alimamy y Momodu lo hayan visto claro, quizás con más optimismo de lo que debieran, pero con la esperanza de perseguir un futuro más prometedor que en Sierra Leona. Su sueño se puede esfumar con suma facilidad, pero, pase lo que pase, sus agallas permanecerán intactas.

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