Datos, números y hasta bufandas: por qué Flamengo y Gabigol meten miedo y sus hinchas ya festejan

Ariel Ruya
lanacion.com

LIMA.- Gabriel Barbosa no era Gabigol tres temporadas atrás. Al menos, tenía escondido el apodo, se tropezaba en el área, suerte de enemigo del arco rival. "Es el peor jugador del Calcio", lo ofendían, cuando en la temporada 2016/2017, con la camiseta de Inter, tenía este registro: 10 partidos, un gol. Más tarde, aterrizó en Benfica, en donde entendió el idioma, pero también se mantuvo inactivo (5 partidos, un gol). Gabigol era una promesa que había causado sensación en Santos: 56 tantos en 155 partidos. "El nuevo Pelé, el nuevo Robinho, el nuevo Neymar". A los 16 años ya tenía una cláusula de 50 millones de euros. El mundo estaba a sus pies. Fue un fiasco.

"Todavía sueño con triunfar en Europa", contó en esos tiempos, antes de volver a casa. En Flamengo es díscolo, se entretiene con dibujos animados, se hace expulsar con el triunfo definido contra Gremio en el torneo local, pero es un león en el área. Lo definen los números: 38 goles en 53 partidos durante 2019. Impresionante. Frank De Boer, su primer entrenador en Inter, aseguró que tenía "actitudes de estrella". Días atrás, después de la expulsión, Jorge Jesús lo definió así: "Me preocupa, emocionalmente tiene muchos problemas".

A los 23 años, le importa poco lo que digan de él. "Tenemos 40 millones de hinchas, vi unos cuantos por aquí, necesitamos sentir ese calor, sentirnos como si estuviéramos en casa", desafía, en las calles de Lima. En su regreso del Viejo Continente, la antesala de Flamengo fue Santos, en donde marcó 27 goles en 53 partidos. Y no paró de festejar, aquí y allá.

En 2016 había ganado los Juegos Olímpicos con Brasil y firmó con Inter por 25 millones. "Las cosas no salieron como yo esperaba. No me arrepiento. Tal vez mi adaptación no fue la ideal pero conseguí aprender el idioma, hice muchos amigos y me encanta Milán, pero el equipo no estaba viviendo un buen momento en aquella época y el entrenador prefería utilizar a jugadores con más experiencia. Yo solo era una apuesta", contó, alguna vez. Hoy sueña con la Libertadores. Con la selección y con sed de revancha en Europa.

Es la sonrisa de un equipo atrapante, que no para de ganar. Es un equipo alegre. Lo sabe River, que es el campeón, pero no el favorito. Se nota en las calles de Lima, regadas de fanáticos del gigante mundial. Sienten que es aquí, que es ahora, luego del histórico 1981. River toma nota. Las estadísticas explican buena parte de esa realidad.

25 partidos sin perder20 victorias, 5 empates; 57 goles a favor y 17 en contra13 victorias por dos o más goles de diferencia2,14 promedio de gol por partido13 encuentros sin recibir tantos

Lidera el Brasileirao con 81 puntos, 13 más que Palmeiras, con una marca impresionante: 73 goles a favor. De ellos, Gabigol es el líder, con 22; Bruno Henrique, el otro fuera de serie, suma 19 y el uruguayo De Arrascaeta -un numero 10 melancólico, de ratos brillantes-, tiene 11.

La última vez que perdió un partido fue hace un siglo: el 4 de agosto, un sorprendente 3-0 con Bahía. Tiene 33 millones de hinchas, el 17 por ciento de Brasil, algo así como un país entero. Semanas atrás, Mario Balotelli pudo haber sido incorporado; le iban a pagar 5 millones de dólares por año. Hasta se supo que querían a Lucas Pratto. por 30 millones. Flamengo no es solo Gabigol. Tampoco es solo dinero. Es un equipo construido con la voracidad de los que creen que no tienen nada que perder.

Los hinchas lo viven así. Se sienten ganadores, invencibles, mientras Marcelo Gallardo crea un plan antisistema. Defender algo más de lo que suele hacerlo. Sin embargo, en la intimidad, cierta mezcla de alegría y soberbia es tomada con simpatía. Como los cariocas, atrevidos, que se pasean por las puertas del lujoso hotel millonario, con unas bufandas con los colores rojo y negro, a puro grito y, en ellas, una sentencia audaz: "Bicampeón de la Copa Libertadores 2019".

Por ahora, no se venden: se regalan.

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