Los daños terribles que causa la hipersensibilidad emocional

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Todos, en mayor o menor medida, somos emocionales. Todos, en algún momento, nos hemos visto desbordados por las emociones. Es normal. Sin embargo, hay personas extremadamente sensibles emocionalmente, hasta el punto que esa sensibilidad se convierte en una fragilidad.

Esas personas reaccionan de manera exagerada: se enfadan por pequeños percances, se deprimen por cosas que el resto catalogaría como intrascendentes y se toman todo demasiado a pecho, convirtiendo cada gesto, palabra y acción de los demás en un ataque personal. Obviamente, ese nivel de reactividad emocional termina pasándoles factura.

¿Cómo detectar la hipersensibilidad emocional?

La hipersensibilidad emocional implica una reacción afectiva desmesurada. [Foto: Getty]
La hipersensibilidad emocional implica una reacción afectiva desmesurada. [Foto: Getty]

La hipersensibilidad emocional es difícil – o casi imposible – de esconder. Se transparenta a través de los comportamientos y se manifiesta mediante reacciones intempestivas que la mayoría de las personas catalogarían como excesivas e injustificables. Una persona hipersensible no es capaz de gestionar asertivamente sus emociones, por lo que suele establecer relaciones tensas y desgastantes con quienes les rodea.

- Incapacidad para gestionar las emociones. Las personas hipersensibles son capaces de detectar las emociones ajenas con precisión, pero como no han desarrollado las habilidades emocionales de afrontamiento adecuadas, esa información emocional las desestabiliza. Como resultado, suelen ser más vulnerables emocionalmente y es más fácil herir sus sentimientos, por lo que no es extraño que reaccionen poniéndose a la defensiva.

- Relaciones tensas. Cuando nos relacionamos con una persona hipersensible emocionalmente tenemos la sensación de estar caminando sobre un techo de vidrio o un campo minado, de manera que el más mínimo paso en falso - una palabra o gesto fuera de lugar - puede desencadenar una hecatombe. La necesidad de medir cada una de nuestras palabras y reacciones es agotadora y termina generando irritación, por lo que la relación se tensará cada vez más, apareciendo conflictos a cada paso.

¿Por qué algunas personas son tan sensibles?

El cerebro de la persona hipersensible podría ver amenazas por doquier. [Foto: Getty]
El cerebro de la persona hipersensible podría ver amenazas por doquier. [Foto: Getty]

Algunas personas tienen el superpoder de pasar de todo sin que les afecte. Otras no. A otras casi todo les afecta. La explicación podría estar en los genes, según un estudio realizado en las universidades de Toronto y Columbia Británica, el cual sostiene que la hipersensibilidad emocional puede deberse a una variante genética.

Se trataría del gen ADRA2b, cuya función principal consiste en regular la norepinefrina, una hormona que también actúa como neurotransmisor y que se ha vinculado al estrés. De hecho, la norepinefrina provoca un aumento de la frecuencia cardíaca y la presión sanguínea, activando la respuesta de lucha o huida cuando estamos en una situación de peligro.

La variante de ese gen también provoca una mayor activación de las regiones del cerebro vinculadas con el procesamiento emocional, sobre todo en la amígdala, una estructura íntimamente vinculada al procesamiento del miedo.

Los investigadores comprobaron que quienes tenían la variante del gen ADRA2b no solo reaccionaban de manera diferente, sino que percibían las situaciones de manera distinta desde el primer momento. En el experimento, estas personas eran capaces de notar pequeñas imperfecciones en las fotos de rostros, como píxeles y difuminados, que para los demás pasaban desapercibidos.

Un estudio anterior realizado en la Universidad de Basilea ya había comprobado que las personas con esa misma variante genética mostraban una activación acentuada de la amígdala cuando veían imágenes de valencia emocional negativa. ¿Qué significa todo esto?

Primero, que las personas hipersensibles emocionalmente pueden captar más información emocional que el resto porque tienen una mayor propensión a fijarse en los detalles que suelen pasar desapercibidos. Segundo, que gran parte de esa información emocional genera una reactividad inusual a nivel cerebral, lo cual explicaría por qué se ponen a la defensiva, como si todo fuera un ataque personal.

El costo de la hipersensibilidad emocional

La hipersensibilidad emocional pasa una factura elevada a nivel personal y social. [Foto: Getty]
La hipersensibilidad emocional pasa una factura elevada a nivel personal y social. [Foto: Getty]

El prefijo “hiper” tiene un costo. Una sensibilidad excesiva, sin las herramientas de gestión emocional necesarias, puede desencadenar diferentes problemas:

- Sobrecarga afectiva. Tener que lidiar con una gran cantidad de información emocional puede llegar a ser particularmente gravoso. Estas personas no solo son muy conscientes de sus sentimientos negativos sino también de los de los demás, por lo que no es extraño que terminen sobrecargadas bajo el peso de una montaña de emociones a las que no logran dar sentido y coherencia.

- Arrepentimientos y culpas. Las personas hipersensibles suelen reaccionar emocionalmente. No puede ser de otra forma con una amígdala hiperreactiva. El problema es que, si bien las emociones a veces son buenas consejeras, otras veces no lo son y nos conducen a tomar decisiones precipitadas de las que después podemos arrepentirnos. Por eso no es extraño que estas personas vivan en un bucle de arrepentimientos y culpas por los errores cometidos que las mantienen permanentemente insatisfechas y atadas al pasado .

- Trastornos psicológicos. La sobrecarga afectiva y las dificultades para gestionar las emociones propias aumentan el riesgo de desarrollar trastornos psicológicos como la depresión y la ansiedad o de caer en el bucle de las adicciones. La dificultad para desconectarse de los problemas y conflictos, unido a la tendencia a rumiar los pensamientos negativos, no hacen sino añadir más leña al fuego creando una tensión nerviosa difícil de soportar.

- Soledad obligada. Tener las emociones a flor de piel y pensar que todo el mundo conspira en su contra no contribuye a mantener relaciones interpersonales armónicas sino que es una fuente constante de conflictos y frustraciones, por lo que las personas hipersensibles emocionalmente verán cómo su círculo íntimo se restringe cada vez más. Y ya sabemos que la soledad obligada es la antesala de numerosos problemas de salud e incluso causa de muerte prematura.

Por último, pero no menos importante, no podemos olvidar que aunque la hipersensibilidad emocional esté escrita en los genes, no es un destino inevitable. Estas personas pueden desarrollar la resiliencia emocional y mejorar sus habilidades de afrontamiento. La meditación mindfulness, por ejemplo, es una excelente herramienta para reducir la actividad de la amígdala y aprender a fluir, de manera que las emociones dejen de ser nuestras “enemigas” y se conviertan en nuestras aliadas para vivir de manera más plena.


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