El supuesto gran capo de la droga que manda en el boxeo de élite

Luis Tejo
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Daniel Kinahan, considerado uno de los mayores traficantes de droga de Europa. Foto: Twitter @independent_ie
Daniel Kinahan, considerado uno de los mayores traficantes de droga de Europa. Foto: Twitter @independent_ie

Es muy difícil encontrar fotos decentes de Daniel Kinahan. Los delincuentes, en general, no van por la vida exponiéndose abiertamente, y este irlandés de 43 años está considerado uno de los más peligrosos de Europa. Las autoridades de su país le acusan de ser el líder actual del cártel que lleva su apellido y que fundó su propio padre. Se trata de una de las estructuras de tráfico de drogas y de armas (entre otras cosas) más fuertes de Europa, especialmente operativa en las islas Británicas y, en menor medida, también en el continente: sus ramificaciones han llegado a ser detectadas en la Costa del Sol.

En principio, las andanzas de un personaje tan patibulario deberían tener cabida en otras secciones, como la de sucesos. Kinahan, sin embargo, tiene un protagonismo tan excesivo como desagradable en el mundo del deporte. Más concretamente en el del boxeo, al que permanece vinculado en calidad de promotor y organizador de veladas en Irlanda, Gran Bretaña y Estados Unidos.

Así lo ha denunciado un reportaje emitido en la noche de ayer lunes en el canal BBC One de la televisión pública británica. El espacio se centró en la infiltración de las mafias en el pugilato en este país y resaltó la figura de Daniel, a quien acusan de actuar como “consejero” y, en la práctica, representante de figuras importantes del panorama como Tyson Fury o Anthony Joshua. De hecho, se cree que es él quien está detrás del más que probable enfrentamiento (sin fechas ni sede todavía, pero previsto para 2021) entre los dos pesos pesados ingleses por la supremacía mundial en la categoría.

El propio Fury, cuando anunció el principio de acuerdo con Joshua el verano del año pasado, no dudó en agradecer de forma pública a Kinahan por su gestión: “Acabo de hablar por teléfono con él y me acaba de informar de que la mayor pelea en la historia del boxeo británico se acaba de pactar. Muchas gracias a Dan, él consiguió hacer esto literalmente por los pelos”, dijo demostrando lo emocionado que estaba.

Hijo de Christy Kinahan, otro conocido traficante que en los ‘80 pasó seis años en la cárcel por trapichear con heroína y éxtasis, Daniel tiene una larga carrera de enfrentamientos con la justicia a sus espaldas. Lo último que se sabe de él es que, ante el acoso policial, huyó a Oriente Próximo (no se sabe con certeza si a Dubái, a Baréin o si se mueve entre ambos lugares), desde donde sigue gestionando sus negocios ilícitos. Los tribunales irlandeses, insiste la BBC, le implican no solo en narcotráfico, sino también en blanqueo de capitales e incluso en órdenes de asesinato contra miembros de clanes rivales.

En el cerco contra Kinahan, según indica la prensa irlandesa, se han involucrado hasta organizaciones estadounidenses como el FBI y la DEA (Administración de Control de Drogas, por sus siglas en inglés), que vinculan al grupo dublinés con cárteles colombianos; las sospechas surgieron tras el asesinato en Medellín, en mayo de 2017, del ciudadano irlandés Packie Moore. También se han detectado conexiones con el chileno Richard Eduardo Riquelme Vega, el Rico, que está siendo juzgado en Holanda por importar toneladas de cocaína a Europa, y con bandas marroquíes muy activas en este mismo país.

Los tentáculos de los Kinahan llegan hasta España. Contó en su momento La Opinión de Málaga que el patriarca Christy dirigía el imperio de la familia desde Estepona. También aseguró el diario andaluz que la familia tenía vínculos con “personas especializadas del sector privado y público, entre los que destacan abogados, profesores de universidad y economistas”, para expandirse de forma ilícita por todo tipo de ramas de negocio en las que aprovechar su posición de fuerza. Citando a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la policía española, esto incluye sectores variopintos como la especulación inmobiliaria, la reventa de entradas, la recogida de basuras, la minería de carbón, la fabricación de azúcar en Brasil, la compraventa de carne en China o “la distribución de medicamentos en el tercer mundo”. Todo esto, como cabía esperar, manteniendo ramificaciones en refugios fiscales como Gibraltar o las islas Caimán.

Daniel llegó a sufrir incluso un intento fallido de asesinato a raíz de su actividad en España. Gary Hutch, perteneciente a una familia mafiosa rival, fue tiroteado cerca de Marbella en septiembre de 2015. Los Hutch consideraron que los Kinahan habían sido los responsables, así que se inició una batalla entre clanes que todavía sigue; en febrero de 2016 un sicario acudió al hotel Regency de Dublín, donde se celebraba una velada de boxeo en la que iba a estar presente el jefe. Pero se marchó antes de tiempo, así que los balazos se los llevó David Byrne, un colaborador de los Kinahan que falleció en el momento.

Las conexiones de Kinahan con el boxeo, precisamente, también tienen cierta antigüedad y pasan por nuestro país. En 2012 Daniel fundó una agencia de representación de púgiles basada en Marbella pero con intereses en el Reino Unido llamada MGM. Esta pequeña compañía, al poco tiempo, se integró en la más grande MTK Global, una de las principales compañías del mundo en este mercado. Desde MTK aseguraron a la BBC que Daniel se desvinculó por completo en 2017 y ya no tiene absolutamente nada que ver con ellos más allá de “aconsejar de forma personal” a algunos luchadores, aunque teniendo en cuenta que una de las estrellas de la empresa es Tyson Fury y en vista del vídeo anterior, resulta un tanto difícil de creer.

Por supuesto, los abogados de Kinahan desmienten cualquier acusación y presentan a su defendido como un hombre de negocios “exitoso e independiente” que “trabaja con honestidad para dar prioridad a las necesidades de los púgiles”. También indican que no hay ningún cargo criminal contra él actualmente y que se niega a volver a su país de origen porque no iba a recibir un juicio justo. Lo cierto es que, quizás por pura prevención, permanece en Oriente, donde, tal como afirma The Guardian, ha conseguido un contrato como consejero en KHK, la organización deportiva fundada por el príncipe de Baréin.

¿Por qué esta figura, a la par tan conocida y tan peligrosa, constituía un secreto a voces en el entorno del boxeo en Irlanda y en el Reino Unido que, salvo medios pequeños irlandeses, nadie se atrevía a denunciar hasta el reportaje de ayer de la BBC? La clave puede estar en el testimonio que dio en el programa Barry McGuigan, púgil nativo de Monaghan (uno de los tres condados del Úlster que pertenecen a la república del sur de la isla) que ya tiene casi 60 años y, retirado desde los ‘80, puede permitirse hablar claro. “No hay duda de que tiene un efecto intimidatorio. Alguien tendría que preocuparse por este deporte y examinar esto al detalle, porque es realmente peligroso”. Nadie dijo que luchar contra la mafia fuera fácil.

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