El día que Diego Maradona quiso comprar un auto y no lo reconocieron, y su frustrado encuentro con Muhammad Ali

Pablo Lisotto
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¿Es posible que alguien en el planeta no conozca a Diego Armando Maradona? La respuesta es sí. Ocurrió en Los Ángeles, California, en 1979, durante una gira del Juvenil previa al Mundial de Japón, donde la selección argentina se consagró campeona.

"Diego quería comprarse y llevarse a la Argentina un coche Camaro, que estaba muy de moda en esa época. Eran los deportivos más rápidos que existían. Jorge Cyterszpiler, su representante, me pidió que fuéramos a probar uno. Llegamos los tres a una concesionaria y pedimos probarlo. Imaginen la escena. Tres personas, dos de ellas adolescentes, solo una de ellas sabiendo inglés y tratando de explicarle al vendedor quién era el potencial comprador", El relato del periodista Andrés Cantor, la voz del fútbol para la red Telemundo y una de las personalidades deportivas más reconocidas del fútbol hispano en Estados Unidos, forma parte de flamante libro D10S. Miradas sobre el mito Maradona escrito por el periodista Julio Ferrer.

Continúa Cantor: "Todo eso en una época en que el fútbol era lo mismo que nada para el americano promedio. Trámite mediante salimos a la calle. El vendedor iba con Diego adelante, y Jorge y yo en la muy incómoda parte trasera del dos puertas. Recuerdo que caía la tarde y estaba oscuro. Desde atrás yo le iba traduciendo a Diego las indicaciones del vendedor sobre el camino a tomar, ya que las agencias tienen rutas preestablecidas y tranquilas para que los clientes prueben los autos. Pero lo que Diego quería era sentir el vértigo del coche y lo corrió de lo lindo por el camino establecido y más allá. El vendedor me imploraba que le pidiera bajar la velocidad. Desde atrás, Jorge y yo, entre risas, le decíamos lo mismo. Y Diego me pedía que le dijera al vendedor que no iba a comprar ese coche para manejarlo a 30 kilómetros por hora y que lo quería probar así. Creo que nuestra risa no era otra cosa que una manera de encubrir el miedo que sentíamos. De repente, Diego, igual que en la cancha, metió uno de esos frenos brutales, porque solo él vio que había una canaleta adelante, que si la pasaba a esa velocidad nos hubiera hecho saltar por los aires. Después de eso volvimos tranquilos a la agencia y recuperando de a poco la respiración."

Además, Cantor fue el ideólogo de, tal vez, el mejor encuentro jamás concretado: Maradona y Muhammad Ali. Así lo cuenta: "Conseguí que Ali recibiera a Diego en su casa. Me pidió que fuéramos puntuales porque tenía otros compromisos, y me dijo claramente que sería la foto y un saludo, nada más. Diego estaba muy entusiasmado. Cuando lo pasé a buscar por el hotel Olympian, donde estaba hospedada la Selección, advertí que había muchísima prensa en el lobby esperando que bajara de su habitación. Recuerdo bajar con él en el ascensor y su esfuerzo por excusarse ante los colegas y mi desesperación por sacarlo del enjambre humano y de cables que le impedían avanzar. Lo tenían sitiado. La típica escena que se repetiría miles de veces en su vida. Cuando finalmente logramos subir al coche -solo él y yo, por expreso pedido de Ali-, intuí que podíamos llegar muy justos de tiempo. Manejé lo más rápido posible por la amplia avenida Wilshire hasta llegar a destino. Cuando toqué el timbre del portón de seguridad (habían pasado menos de diez minutos de la hora pactada, margen que pensé que no sería un inconveniente), me encontré con una voz del otro lado del portero eléctrico explicándome -en inglés, claro- que el señor Ali nos había estado esperando pero que, como se nos había avisado, tenía otros compromisos y se había tenido que ir. Pregunté a qué hora regresaba, si podíamos volver, que tenía a la gran estrella mundial del "soccer" en el coche, que ya estaba hablado, que por favor, que esto, lo otro. "I'm sorry", fue la fría respuesta de la voz desconocida. Diego disimuló la desilusión mejor que yo. Aunque no había prometido la nota a la redacción, en Buenos Aires sabían que haríamos el intento y me habían dicho que sería la tapa de la revista. Hasta el día de hoy sueño con aquella frustración, que hubiera significado el primer logro de mi carrera."

De Daniel Polvorita Delgado a Lucas Licht. De Guillermo Blanco a Daniel Arcucci. De Schuster a Careca. De Alejandro Dolina a Adrián Paenza. De Miguel Brindisi a Claudio Caniggia, el texto recorre la intensa vida de Diego a través de la opinión de más de 80 voces que estuvieron o están vinculadas con ese camino. Hay anécdotas, opiniones, ensayos, elogios y mucha, mucha nostalgia.

Además está ilustrado con imágenes inéditas de tres grandes fotoperiodistas que acompañaron la carrera del ídolo: Ricardo Alfieri (Clarín, El Grafico, Soccer Magazine), José Pepe Granata (Télam, La Capital de Rosario) y de Renzo Gostoli (Associated Press, Time, Clarín).

Este material novedoso y entretenido por la cantidad y calidad de los personajes, logra el objetivo de su autor de "ser un pequeño homenaje al artista por excelencia del fútbol mundial que conquisto gestas deportivas épicas regalando infinita alegría a la gente con su zurda mágica e inigualable".

Hace mucho tiempo que Diego Armando Maradona, que este viernes cumple 60 años, dejó de ser una persona común y corriente. Se transformó en una leyenda viviente. Su figura trasciende épocas, generaciones, fronteras y distintos contextos deportivos y políticos. Y por eso es un constante objeto de estudio y de trabajos que luego se hacen libros, documentales y películas. Y así será durante muchos años más.