El día que Alejandro Fantino se "cagó a trompadas" con hinchas de San Lorenzo

Ezequiel Marzana
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Aunque afortunadamente ya hay menos, la televisión argentino tuvo muchísimos sucesos donde se le cuestionó la sexualidad a los famosos del medio. Uno de ellos fue a Alejandro Fantino, a quien en su momento se la habían atribuido rumores de homosexualidad con valores que hoy ya han quedado viejos y fuera de posición.

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Justamente, de eso habló el conductor en una entrevista en La once diez, donde le preguntaron justamente de esos rumores que habían surgido desde su faceta relacionada con el fútbol: "Creo que surgió de ahí por una enorme amistad que tengo con Luciano Pereyra y Bastía, el Polaco era jugador de Racing y venía a Mar de Fondo", nombrando al cantante y al exjugador.

"Yo soy mucho de tocar, de agarrar la mano, de abrazar. Yo voy al club y estoy en el vestuario y te agarro, te abrazo, hasta te beso en la mejilla, me parece lindo eso, es una cosa de amor, ahora no se puede por el COVID. Muchas veces agarro a un amigo de la mano y te sueltan como si les estuvieras pasando electricidad", empezó.

 

"Venía con sus amigos, tenía una bandita de Luján muy macanudos. Alguien habrá dicho que estos dos encubren una relación. En algún momento me hinchaba las pelotas, pero después me puse a analizarlo y no hay ninguna referencia a eso y a la duda que muchos tenían. Me pasó que se lo conté a mi viejo, porque entiendo y entendía que mi papá seguía en el pueblo, veía a sus amigos, trabajaba en el campo y entiendo que esa versión pudo haberle afectado, aunque jamás me hubiese dicho algo. Un día estábamos pescando y se lo dije", narró.

Sin embargo, lo más grave fue al final cuando recordó un hecho que ocurrió en el Nuevo Gasómetro: "Me arrepiento de una cosa que me pudo haber costado la carrera, porque en ese momento relataba fútbol y recién en la cancha nueva de San Lorenzo me gritaban de todo, me gritaban, Bastía, Luciano Pereyra. Yo en ese momento estaba con mi hijo Nahuel y los cité a los tipos y se quedaron esperando y me recagué a trompadas en el estacionamiento de manera violenta. Saqué lo demoníaco y lo que ellos tenían diariamente. Es horrendo, pero la agresión que recibí en la cancha saltó la presión de mi cabeza".