La cuestión de los secesionistas catalanes presos divide al Gobierno español

Agencia EFE
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Madrid, 9 feb (EFE).- El Ejecutivo español, formado por una coalición de izquierdas, vive un nuevo capítulo de división interna después de que el vicepresidente Pablo Iglesias cuestionara la calidad democrática del país debido a que hay líderes independentistas catalanes "en la cárcel o el exilio", un criterio rechazado con dureza por los ministros socialistas, mayoritarios en el Gobierno.

El planteamiento de Iglesias, líder del izquierdista Unidas Podemos (UP), no es completamente novedoso, aunque la polémica estalla esta vez a unos días de los comicios regionales de Cataluña del 14 de febrero, en los que participan la rama catalana de su partido y los socialistas, entre otras fuerzas políticas.

La portavoz del Gobierno, la socialista María Jesús Montero, subrayó este martes, en conferencia de prensa, que España es una democracia plena, consolidada, de las 23 mejores del mundo según los listados de organismos independientes, donde "no existen los presos políticos" y hay una "absoluta separación de poderes". Por ello, declaraciones como las Iglesias tienen que contextualizarse en el marco de la campaña electoral catalana, opinó.

Según algunas encuestas, el resultado electoral estaría muy reñido en Cataluña y los socialistas podrían ganar en minoría, mientras los partidos soberanistas luchan por mantener una mayoría suficiente de diputados que les permita seguir gobernando.

Pero la cuestión de los condenados a prisión por el proceso soberanista catalán ilegal de 2017 no es el único asunto que causa fricciones en el Gobierno español de coalición, que dirige el socialista Pedro Sánchez desde hace poco más de un año.

El futuro de la Corona (UP defiende un referéndum), la política fiscal, la legislación sobre los desahucios de inquilinos o la subida del salario mínimo también han causado desavenencias.

Sánchez, con 120 de los 350 diputados del Congreso español, se vio obligado a pactar un Ejecutivo de coalición con Iglesias (35 parlamentarios) después de las elecciones generales de noviembre de 2019, pero tiene que negociar las leyes con otros partidos por encontrarse en minoría. En el Gobierno de coalición hay 17 ministros socialistas y cinco de Unidas Podremos.

UN EJECUTIVO, DOS OPINIONES

"Lo tengo que reconocer como vicepresidente del Gobierno español: no hay una situación de plena normalidad política y democrática en España cuando los líderes políticos de los dos partidos (independentistas) que gobiernan Cataluña están uno en la cárcel y el otro en Bruselas", declaró Iglesias este lunes a un periódico catalán.

Así se refería a Oriol Junqueras, jefe de ERC (republicanos de izquierda), a quien el Tribunal Supremo español condenó a 13 años de prisión en 2019 por sedición por la organización de un referéndum de "autodeterminación" ilegal en Cataluña en 2017, cuando él era vicepresidente regional. Y a Carles Puigdemont, de JxCat (centroderecha), expresidente catalán, huido de la Justicia española, que lo reclama por los mismos motivos.

Junqueras y los otros ocho condenados a prisión por el proceso independentista catalán inconstitucional también están inhabilitados temporalmente para desempeñar cargos públicos, así que no pueden ser candidatos electorales, pero algunos participan en actos políticos porque ahora cumplen condena en régimen de semilibertad.

UNA "DEMOCRACIA PLENA", SEGÚN LOS SOCIALISTAS

En sus declaraciones, Iglesias aludió a las palabras del ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, que el pasado viernes comparó el encarcelamiento del líder opositor ruso, Alexéi Navalni, con la situación de los soberanistas catalanes presos.

La titular española de Asuntos Exteriores, la socialista Arancha González Laya, replicó entonces que, a diferencia de Rusia, España es una "democracia plena", en la que todos los ciudadanos tienen sus derechos garantizados, sin presos políticos.

UP no es partidaria de la independencia de Cataluña, pero sí de un referéndum convocado legalmente sobre esta cuestión y rechaza que esos secesionistas estén condenados a la cárcel.

"En una situación de normalidad democrática, los conflictos políticos se gestionan democráticamente" y "cuando tienen que intervenir la autoridad judicial o las fuerzas y cuerpos de seguridad" significa que ha habido "un fracaso de la política", argumentó Iglesias.

Desde la parte socialista del Gobierno de Padro Sánchez, la vicepresidenta tercera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, reiteró hoy que España es "uno de los países más abiertos, más progresistas y con una democracia más fuerte".

El lunes, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, discrepó "absolutamente" de Iglesias, pues en España hay "normalidad propia de un Estado de derecho que aplica las leyes a todos por igual".

Entre los partidos, ERC respaldó las declaraciones de Iglesias, mientras los conservadores del Partido Popular, principal fuerza de oposición al Gobierno, consideran que esas afirmaciones "debilitan" a España y reprochan el "silencio" de Sánchez sobre ello.

Jesús Lozano

(c) Agencia EFE