Casi cuatro meses sin Messi

Nunca el rosarino había estado tanto tiempo sin jugar con el primer equipo del Barcelona y la afición sigue en vilo su evolución.
Nunca el rosarino había estado tanto tiempo sin jugar con el primer equipo del Barcelona y la afición sigue en vilo su evolución.


EDITORIAL

Leo Messi no disputa un partido con el Barcelona desde el pasado 25 de mayo, cuando jugó -y perdió- la final de la Copa del Rey ante el Valencia. El cuadro ché es, precisamente, el próximo rival de los hombres que entrena Ernesto Valverde pero el rosarino no podrá estar al seguir con molestias en el sóleo de la pierna derecha. Su presencia es más que dudosa en el estreno en la Champions League a domicilio del Borussia Dortmund del martes siguiente. En resumen, hace tres meses y medio que el rosarino no se viste de corto para jugar con el Barcelona.

Nunca había estado tanto tiempo apartado del equipo. Al margen de algunas ausencias por molestias musculares durante las últimas temporadas, su última lesión más o menos importante se remonta a otoño de 2015, cuando sufrió una ruptura del ligamento interno de la rodilla ante Las Palmas que le mantuvo dos meses en el dique seco, aunque llegó a tiempo para reaparecer en el Santiago Bernabéu como suplente en el 0 a 4 que su equipo le endosó al Real Madrid.

La última vez que estuvo un tiempo similar apartado del equipo por culpa de una lesión fue en noviembre de 2006, todavía con el dorsal diecinueve en la espalda, cuando sufrió una fractura metatarsiana que le mantuvo tres meses KO. La temporada anterior también se había perdido dos meses de competición por culpa de la lesión en el muslo que le produjo una entrada de Asier Del Horno, entonces en el Chelsea. Pero tres meses fuera son demasiados para Messi, que nunca había pasado tanto tiempo sin participar con el primer equipo del Barcelona.

Esta es una circunstancia que preocupa y hasta asusta al barcelonismo. Es cierto que Messi no ha estado lesionado tres meses y medio sino que lleva poco menos de mes y medio renqueante por culpa del sóleo. Pero entre eso y los dos meses de verano que precedieron su regreso a la disciplina barcelonista han pasado tres meses y medio desde la última vez que la afición le vio en acción, algo que jamás había sucedido. Sabiendo que no se tomarán riesgos de ninguna clase con él y que el sóleo es una zona de delicada recuperación habrá que armarse de paciencia aunque cueste. A fin de cuentas Messi ya no es un chaval.

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