La cuarentena mantuvo a los fanáticos del fútbol solitarios en sus casas. Así que sus equipos fueron hacia ellos.

Jack Williams
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Los jugadores del Doncaster Rovers Tom Anderson, a la izquierda, y Jon Taylor, entregan una cesta navideña a Lynn Mcfatter, una fanática del Doncaster Rover, el 8 de diciembre de 2020, en Doncaster, Inglaterra. (Elizabeth Dalziel/The New York Times)
Los jugadores del Doncaster Rovers Tom Anderson, a la izquierda, y Jon Taylor, entregan una cesta navideña a Lynn Mcfatter, una fanática del Doncaster Rover, el 8 de diciembre de 2020, en Doncaster, Inglaterra. (Elizabeth Dalziel/The New York Times)

A principios de marzo, Roger Balsdon tenía todo listo. Durante meses, él y su esposa, Gloria, habían estado planeando un viaje desde su casa en Plymouth, a lo largo de la costa sur de Inglaterra, hasta Southampton, donde abordarían un crucero para celebrar su 60 aniversario de bodas.

Balsdon dice ahora que solo tomó un instante para que su mundo y el que lo rodeaba se oscureciera.

Cuando el coronavirus comenzó a propagarse, los Balsdon, precavidos con los riesgos de viajar durante una pandemia, cancelaron el plan. Pocas semanas después, Gloria murió, de forma inesperada, a los 76 años. A los pocos días, una cuarentena impuesta para combatir la pandemia dejó a Roger Balsdon, de 80 años, aislado en su casa. Se quedaría allí, solo, durante las siguientes 12 semanas.

“Estaba por los suelos, para ser honesto”, dijo. “Nada me importaba”. Sintió como si “no quisiera seguir adelante”.

Entonces, un día su teléfono comenzó a sonar.

En el otro extremo de la línea estaba una mujer llamada Emma Potter, quien se identificó como una asociada al Argyle Community Trust, una organización benéfica vinculada al equipo de fútbol local, el Plymouth Argyle, del cual Balsdon es aficionado desde niño. Potter le dijo a Balsdon que había obtenido su información de contacto gracias a su hijo. Solo quería saber cómo estaba manejando la situación esos días y le preguntó si había algo que ella pudiera hacer por él.

“Me gusta pensar que somos un club comunitario”, dijo Potter. “Tratamos de usar eso como nuestra filosofía y hacer que nuestra gente lo sepa. Somos más que un club de fútbol: somos una gran familia”.

Casi tan pronto como el coronavirus se esparció sobre el Reino Unido hace nueve meses, lo que causó el cierre de las puertas de los estadios y casi todo lo demás en ciudades y pueblos de todos los tamaños, los clubes de fútbol profesional de Inglaterra —comprendiendo su importancia para las personas que dependen de ellos para obtener una sensación semanal de rutina y comunidad— buscaron nuevas maneras de identificar e interactuar con sus aficionados más solitarios y vulnerables.

En el Bristol Rovers, el Portsmouth y el Exeter City, los jugadores hicieron entregas de comidas y realizaron trabajo comunitario. En el Bournemouth, el Watford y el West Brom, contactaron por teléfono a los aficionados vulnerables para ver cómo estaban. Ha habido clases de cocina y concursos por Zoom; programas de amigos por correspondencia, clases de ejercicios y reuniones para ver juegos. Un club contrató a lo que denominó un “director de soledad” y, una vez que ocupó el cargo, fue enviado a rastrear a cualquier fanático que el club pudiera no haber encontrado antes.

Canastas de regalos en el Estadio Doncaster Rovers, a ser entregadas a fanáticos y miembros de la comunidad que han estado solos y aislados debido a la pandemia del coronavirus, en Doncaster, Inglaterra, el 8 de diciembre de 2020. (Elizabeth Dalziel/The New York Times)
Canastas de regalos en el Estadio Doncaster Rovers, a ser entregadas a fanáticos y miembros de la comunidad que han estado solos y aislados debido a la pandemia del coronavirus, en Doncaster, Inglaterra, el 8 de diciembre de 2020. (Elizabeth Dalziel/The New York Times)

Presidentes y entrenadores han organizado sorpresas. Jugadores, actuales y retirados, han aparecido en las casas para realizar visitas no anunciadas. Algunos fanáticos recibieron iPads para ver los partidos o llamar a sus familias y recibieron instrucciones sobre cómo utilizarlos. Empleados del club entregaron recetas médicas a otros hinchas.

Incluso hoy, mientras la pandemia continúa, también siguen las iniciativas comunitarias. Este mes, los jugadores del Doncaster Rovers pasaron un día dejando canastas navideñas en las puertas de las casas de docenas de fanáticos que todavía no podían salir.

“Es el lado más tierno” del fútbol, dijo Simon Hallett, presidente del Plymouth Argyle, quien ha hecho docenas de llamadas a fanáticos que el Trust había identificado como vulnerables o solitarios. “Hagámosle sentir que no están solos. Vamos a demostrarles que hay alguien que se preocupa por ellos”.

“Ayuda cuando se trata de un equipo de fútbol, porque el fútbol es una manera de unir a las personas”.

Muchos esfuerzos han sido de colaboración entres los clubes de fútbol y sus organizaciones sin fines de lucro. Estas fundaciones, o consorcios, a menudo están registradas como organizaciones separadas, pero siguen compartiendo una asociación y recursos (instalaciones, nombres, direcciones de correo electrónico, números de teléfono) con los equipos. En una época en la que los fanáticos podrían tenerle más confianza a sus clubes locales de fútbol que a su gobierno nacional, esas relaciones —y un sentido hiperlocal de confianza y responsabilidad— han sido cruciales.

“Nuestros clubes de fútbol llevan aquí más tiempo que el Servicio Nacional de Salud”, dijo Adrian Bradley, director de Salud y Bienestar de la English Football League Trust, la cual supervisa las entidades benéficas de los equipos de fútbol a través de las diferentes divisiones de la estructura de la liga inglesa. “Han estado aquí más tiempo que muchos hospitales locales. En muchas comunidades han existido desde la época victoriana y son una parte confiable de la comunidad y del tejido social de la vida en estos lugares”.

La llamada inicial de Potter a Balsdon esta primavera se sintió, dijo, como un “rayo de sol”. Durante las semanas y meses siguientes, Potter lo seguiría llamando o visitando un par de veces a la semana. Con la ayuda del club de fútbol, el Argyle Community Trust también organizó llamadas con un entrenador del primer equipo, Kevin Nancekivell, con quien Balsdon conversó varias veces sobre el desempeño del equipo.

La iniciativa —en parte trabajo comunitario, en parte promoción de la salud mental— es emblemática de una conciencia colectiva más amplia por todo el Reino Unido sobre los efectos de la soledad en la población. El problema es particularmente grave entre los hombres adultos y personas mayores, dijeron los expertos, pero la discusión al respecto ha aumentado en los últimos años, ayudada por los esfuerzos por reducir el estigma asociado con la conversación sobre la salud mental, así como por una serie de documentales y campañas televisivas que le ha dado rostros al tema.

La pandemia solo ha amplificado esas ansiedades. Un estudio publicado en junio por la Oficina de Estadísticas Nacionales en el Reino Unido reveló que 2,6 millones de adultos informaron sentirse solos “a menudo” o “siempre”, mientras que 7,4 millones de adultos dijeron haberse sentido solos en los últimos siete días.

Para Keith Curle, entrenador del Northampton Town, abordar el problema se tradujo en recopilar los números telefónicos de fanáticos potencialmente vulnerables cuando comenzó la cuarentena y llamar a dos o tres aficionados al día hasta principios del verano.

“Lo mejor fue que las conversaciones simplemente seguían su rumbo, no hubo lineamientos”, dijo Curle. “Nos presentamos, y luego solo hablamos. A veces sobre golf. Otras sobre lo que alguien había planeado en su casa, o cuales eran sus profesiones. Cualquier cosa con tal de entablar conversaciones con las personas y darles un poco de normalidad y recordarles que todos estamos en la misma situación”.

Desde marzo, según la EFL Trust, los clubes de la English Football League y sus miembros de personal han entregado más de 643.000 paquetes de alimentos a miembros vulnerables de sus comunidades, así como 29.000 artículos de equipos de protección personal y más de 5200 recetas médicas. Los equipos de la EFL Trust han registrado casi un cuarto de millón de llamadas telefónicas realizadas y recibidas de miembros de la comunidad en busca de apoyo, además de incontables cartas. Esas cifras no incluyen el trabajo de la Liga Premier, cuyos equipos han emprendido sus propias iniciativas para combatir la soledad.

En octubre, tras haber salido rara vez de su casa en más de seis meses, el Argyle Community Trust invitó a Balsdon a un café matutino organizado para los fanáticos. Allí, conversó sobre todo lo relacionado al Argyle, el equipo que Balsdon vio por primera vez hace más de siete décadas, cuando su asiento fue un lugar sobre una valla alta donde su padre y su tío colocaron a un Balsdon de 5 años para que pudiera ver la cancha sobre los miles de fanáticos más altos que tenía frente a sí. “Me hizo despertar y pensar de manera diferente sobre el mundo”, dijo.

Según los lineamientos actuales del coronavirus en el Reino Unido, Plymouth se encuentra en el Nivel 2, lo que significa que en la actualidad hasta 2000 fanáticos pueden asistir a los juegos del Plymouth Argyle en el estadio del equipo, el Home Park. Potter y su equipo seleccionaron recientemente a Balsdon para que sea uno de los pocos miembros de la iniciativa antisoledad en recibir las codiciadas entradas a uno de los juegos.

Como titular de boletos de temporada, Balsdon espera que él y su amigo Gordon Bennett, a quien conoció trabajando en el astillero local, puedan reanudar su asistencia regular pronto. Han visto juntos los juegos del Argyle en Home Park durante más de 40 años.

“Existe ese contacto social”, dijo Balsdon. “Vemos el mismo juego, pero nunca las mismas situaciones. Podemos hablar de eso toda la semana”.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2020 The New York Times Company

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