Cuando el gobierno de EEUU autorizó enviar pianos al frente para subir la moral de los soldados durante la IIGM

Alfred López
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La entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, tras el ataque japonés a la base militar de Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941, todas aquellas empresas consideradas como ‘no esenciales’ tuvieron que reconvertirse en fábricas que construían todo aquello que era necesario para el conflicto bélico.

El gobierno de EEUU autorizó enviar pianos al frente para subir la moral de los soldados durante la IIGM (imágenes vía sdasmarchives-Flickr)
El gobierno de EEUU autorizó enviar pianos al frente para subir la moral de los soldados durante la IIGM (imágenes vía sdasmarchives-Flickr)

Uno de esos miles de negocios reconvertidos fue la prestigiosa empresa ‘Steinway & Sons’, la cual llevaba un siglo fabricando pianos de gran calidad y tuvo que centrarse en la producción de colas, alas y otras partes de aviones reactores que transportarían a las tropas al frente.

También les llegó el encargo, por parte de la empresa funeraria ‘National Casket Company’, para fabricar ataúdes con la madera en stock que tenían, algo a lo que finalmente Theodore E. Steinway (propietario de la compañía y cuarta generación de la misma) se negó, aludiendo que lo veía como una propuesta morbosa, poco rentable y que, además, tenía a sus cuatro hijos varones luchando en el frente y aceptar ese pedido sería como predestinar a estos hacia la muerte.

Durante los primeros meses, tras la incorporación de EEUU a la guerra en diciembre de 1941, la fábrica de Steinway & Sons en Nueva York estuvo fabricando piezas para los reactores, hasta que Theodore E. Steinway recibió un encargo por parte del gobierno estadounidense que podría considerarse que fue una de las mayores alegrías de su vida: debía volver a la fabricación de pianos con la intención de realizar un modelo que fuese altamente resistente, de gran calidad y fácilmente transportable, debido a que sabían de la importancia de mantener la moral alta de la tropa y la música ayudaría de gran manera.

Numerosos eran los músicos profesionales (e incluso aficionados) que habían sido llamados a filas para ser enviados a combatir (tanto en el frente del Pacífico contra los japoneses como a Europa y África para luchar junto a sus aliados contra Hitler y Mussolini). El que dispusieran de un piano para sus momentos de ocio les ayudaría a relajar el ambiente y subirles el ánimo.

Steinway era experto en la fabricación de pianos de cola (que eran utilizados por los más grandes e importantes concertistas de todo el planeta), pero para aquel encargo tan especial debían realizar unos que fuesen compactos y rígidos (algunos debían ser lanzados en paracaídas sobre su destino), además de modificar cierto tipo de materiales (que eran más importantes y necesarios para la fabricación armamentística).

Así fue como nació el piano ‘Victory Vertical’, nombre que se le dio porque su estructura era vertical y estaba pensado para llevar hacia la victoria de la guerra. Pero con el tiempo este instrumento se popularizó entre los soldados como ‘GI Piano’ (GI eran las siglas con las que comúnmente se conocía a los miembros de las fuerzas armadas estadounidenses).

Se eligió el color verde, semejante al del uniforme militar, y algunas piezas en gris o marrón. Este robusto piano se podía trasladar fácilmente gracias a la caja de madera reforzada en la que se podía introducir y sacar sin dificultad y que aguantaba perfectamente el impacto de la caída al ser lanzado desde un avión en paracaídas.

Según consta, en total se fabricaron alrededor de cinco mil pianos verticales, de los que aproximadamente la mitad (2.476 unidades) fueron repartidos en el frente del Pacífico Sur, Europa, África y un gran número de centros de entrenamiento dispersados por Estados Unidos.

Muchas de las personas encargadas de tocar esos pianos eran miembros de la ‘United Service Organisations’ (USO), la organización que se fundó en 1941 y se ha dedicado a entretener a los soldados norteamericanos en las diferentes guerras en las que ha participado EEUU desde entonces, siendo algunos de ellos personajes muy populares del mundo del cine, el teatro o la televisión. Uno de los más famosos y asiduos miembros de la USO fue Bob Hope, quien pasó 48 navidades de su vida viajando hasta lugares en conflicto y entreteniendo a los militares allí desplazados.

Tras finalizar la IIGM la empresa Steinway & Sons retomó el negocio de fabricar pianos de cola de alta calidad para los más grandes e importantes pianistas, aunque hasta 1953 se siguió realizando el modelo ‘Victory Vertical’ (o 'GI Piano') que tan buen resultado habían dado. Un gran número de los utilizados durante la guerra quedaron desperdigados por medio planeta, pero otros se han guardado como obras de coleccionistas, alcanzando cifras astronómicas cada vez que se ha subastado alguno.

Fuentes de consulta e imágenes: Steinway / atlasobscura / sdasmarchives (Flickr)

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