Cs y PP siguen pagando la 'imbecilidad' de la Plaza de Colón

Asier Martiarena
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Vox, PP y Ciudadanos en la famosa foto de Colón (OSCAR DEL POZO/AFP/Getty Images)
Vox, PP y Ciudadanos en la famosa foto de Colón (OSCAR DEL POZO/AFP/Getty Images)

Si Albert Rivera le hubiera hecho caso a Manuel Valls -su fichaje estrella de la temporada 2017-18- con la famosa foto de Colón, Ciudadanos no tendría colgado ahora el cartel de 'Liquidación'. Tras haberse negado meses antes a posar con Vox en las negociaciones para formar gobierno en Andalucía, el exlíder de Ciudadanos decidió improvisar en aquella fría mañana del 10 de febrero de 2019. Y pensó que sería una buena idea posar para la foto de familia de la derecha en España que, entre otras cosas, servía para blanquear a la extrema derecha. Un gesto que Manuel Valls no quiso sostener, abandonando el barco antes del hundimiento.

En el caso del PP, fue Pablo Casado quien fantaseó con que, tras sumar a Cs y Vox para presidir la Junta de Andalucía, era el momento de escenificar el resurgir de la derecha frente a un PSOE que había llegado al cargo tras la moción de censura a Mariano Rajoy. Que radicalizando su mensaje podría frenar el trasvase de votos a Vox para rearmar al partido tras la sentencia de 'la Gürtel'. Un error al que el propio gurú de cabecera del PP con José María Aznar y Rajoy no le entra en la cabeza. "¿Quién fue el imbécil al que se le ocurrió montar la manifestación de Colón"?, llegó a preguntarse semanas después el sociólogo Pedro Arriola.

El motivo para organizar aquel acto fue, cómo no, la enésima defensa de la unidad de España por la "política de diálogo" de Pedro Sánchez con la Generalitat de Cataluña. Pero eso ya es lo de menos. Lo importante para PP y Cs es la magnitud del castigo que están sufriendo por esa, en palabras de Arriola, 'imbecilidad'.

Los codazos que hubo aquel día en Madrid por salir en la primera fila son tan enérgicos como los intentos que hay ahora por hacer borrar la imagen.

Para Ciudadanos ya es tarde. Albert Rivera tuvo que dimitir tras el estrepitoso fracaso de su estrategia derechista, con cordón sanitario al PSOE incluido. Después llegó otro desastre electoral en Galicia y un pírrico resultado en Euskadi cuando su actual líder, Inés Arrimadas, apostó por sumar fuerzas y siglas con el PP. Pero la sangría no ha cesado.

Y, ayer mismo, la propia Arrimadas que en 2017 ganó los comicios catalanes con 36 escaños, se dejó 30. Perdiendo así casi todo su botín. Unos resultados que, a excepción de algunos ayuntamientos menores, sitúan a Cs en la irrelevancia política. A merced del PP, con quien 'vicepreside' Andalucía y Madrid. Y abocada a un giro brusco si no quiere desaparecer.

Para el PP la cosa también pinta mal. No tanto como para Ciudadanos, pero casi. El camino hacia la radicalidad emprendido por Pablo Casado para no distanciarse de Vox está llevando al PP a una situación crítica. Obteniendo ayer los peores resultados de su historia en Cataluña -no ha pescado ni uno solo de los 30 escaños perdidos por Cs-apenas seis meses después de conseguir la misma deshonra en Euskadi. En Madrid y Andalucía gobierna junto a Cs y con el apoyo de Vox, su mayor enemigo ahora mismo.

Es verdad que el PP sigue dominando Galicia. Pero lo hace gracias a un Alberto Núñez Feijóo quien, no solo se ha negado a poner en práctica muchas de las directrices de Casado, sino que es el mejor colocado para sustituirle. Porque sí, ya hay voces que piden dimisiones. Por los resultados, por la corrupción sistémica que está destapando con cuentagotas Luis Bárcenas... y por la falta de autocrítica.

En el argumentario distribuido esta mañana por el Partido Popular se apunta a que las elecciones "se han producido en un contexto tremendamente difícil por la pandemia, que ha dificultado la campaña y ha hecho que la participación se desplome al mínimo histórico", apuntan desde Génova 13. Así que vuelve el ruido de sables al PP.

No cambiar nada cuando a cada cita con las urnas empeoras tus resultados es incomprensible para muchos barones, que no entienden cómo Casado no intenta de una vez revertir el error de la foto de Colón que deja a Cs agonizando y debilita al PP hasta niveles desconocidos. Y mientras tanto Vox sonríe, caminando con paso firme hacia el liderazgo de la derecha en España sin apenas hacer propuestas ni presentar un programa político de mínimos.

En vídeo | Almeida niega que se vaya a cuestionar el liderazgo de Casado tras el 14F

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