Cristiano Ronaldo, un problema inesperado... para la selección de Portugal

Luis Tejo
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Cristiano Ronaldo alza los brazos celebrando un gol durante un partido con la selección de Portugal.
Cristiano Ronaldo durante un partido con Portugal. Foto: Pedro Fiúza/NurPhoto via Getty Images.

No te contamos nada nuevo si te decimos que Cristiano Ronaldo es uno de los mejores jugadores de fútbol del mundo en la actualidad. Se le puede situar incluso como el mejor o el segundo mejor, un poco por encima o un poco por debajo de Messi según las filias y fobias de cada uno. Velocidad, potencia, recursos técnicos y sobre todo una asombrosa capacidad goleadora han elevado su figura al estatus de leyenda.

Así lo entienden no solo en los clubes por los que ha pasado, sino en su Portugal natal, donde no solo le equiparan con mitos como Eusébio, Figo o Paulo Futre, sino que a menudo le sitúan por encima. No es para menos: capitaneó a la selección nacional en su mayor éxito hasta ahora, la victoria en la última Eurocopa de 2016. Es, además, y con mucha diferencia, tanto el máximo anotador (102 tantos) como el hombre que más partidos ha jugado para la Seleção (170) desde su debut allá por 2003.

Cristiano, con 36 años recién cumplidos, no tiene la menor intención de retirarse. En sus planes más inmediatos está revalidar el título en el campeonato europeo que se tenía que haber disputado el verano pasado pero que, por culpa del coronavirus, se ha aplazado a dentro de apenas un trimestre. Probablemente llegue sin problemas también al Mundial de 2022 en Catar, cuya fase de clasificación empieza hoy mismo; viendo la entidad de los rivales en su grupo, es de suponer que a nuestros vecinos ibéricos no les costará demasiado avanzar a la fase final. Después ya se verá, pero para eso aún quedan casi dos años en los que nadie se atreverá a discutir la propiedad de la camiseta número 7 de los rojiverdes.

O quizás sí. Porque, por increíble que pueda parecer visto desde fuera, en Portugal están empezando a surgir voces que dicen que, quizás, a su combinado nacional le iría mejor si Ronaldo diera un paso al lado. La opinión no es ni mucho menos mayoritaria, el grueso de la afición le sigue adorando, pero el hecho de que alguien se atreva a plantearlo ya es significativo en vista del carácter casi sagrado que tiene el delantero de Madeira entre sus compatriotas.

Y aun así, algunos periodistas y comentaristas portugueses osan sugerirlo. Lo hacen, además, dando argumentos razonables. El problema, según explican, es que Cristiano es tan bueno, tan importante, destaca tanto sobre sus compañeros, que se convierte siempre en la referencia... pero hasta el punto de llegar a anular, o al menos a limitar, las capacidades de los demás jugadores.

Jugadores de la selección de Portugal pasándose el balón durante el calentamiento antes de un partido
De izquierda a derecha, João Félix, Cristiano Ronaldo y Bruno Fernandes durante el calentamiento antes de un partido con Portugal. Foto: Pedro Fiúza/NurPhoto via Getty Images.

Lo dice, por ejemplo, Tomás da Cunha, de TSF Rádio y Eleven Sports (el canal oficial de la Champions League en el país), en declaraciones que recoge la BBC. "En ausencia de Ronaldo, Portugal juega de forma más relajada, sin complicarse tanto. Las piezas encajan naturalmente. Con Ronaldo, el resto de jugadores adapta de forma inconsciente su toma de decisiones a la necesidad de pasarle el balón". Eso deriva en que el juego sea mucho menos previsible, puesto que la pelota va a ir siempre al 7, así que el ataque resulta no tan fluido y creativo como debería.

En el mismo sentido se expresa Rui Malheiro, analista para la RTP (la radiotelevisión pública lusa) y el diario Récord, una de las cabeceras deportivas de más prestigio. "Cualquier equipo que se enfrente a Portugal actualmente sabe que la mayoría de los balones van a ir dirigidos hacia Ronaldo. Aunque haya jugadores como João Félix, Diogo Jota, Bernardo Silva, o talentos emergentes como Pedro Neto, es raro que en Portugal protagonicen acciones imprevisibles como pases entre líneas o situaciones de uno contra uno que sí son capaces de tener en sus clubes".

En definitiva, Cristiano está haciendo sombra a una hornada de jugadores portugueses de mucha calidad que, debido a que él lo acapara todo, no disponen de espacio para desarrollar su potencial. "Si tienes en cuenta que nuestros futbolistas son habitualmente habilidosos y les gusta combinar y conectar, Portugal pierde este factor. Y también un poco de espontaneidad", insiste Malheiro.

Como ejemplo citado a menudo para demostrar este punto de vista nos remitimos a uno de los últimos grandes partidos que disputó Portugal sin su capitán: el encuentro contra Croacia en la fase de grupos de la Liga de las Naciones el pasado mes de septiembre. Pese a que Cristiano no jugó por molestias físicas, sus compañeros fueron capaces de golear a la vigente subcampeona del mundo por un contundente 4-1, mandando además tres balones al palo, forzando al guardameta eslavo Livakovic a hacer incontables paradas de mérito, y dando una sensación de superioridad absoluta que cuesta recordar en un partido contra un oponente de tanta envergadura. El frente de ataque ese día lo conformaron Bernardo Silva, Diogo Jota y João Félix, con Bruno Fernandes y João Moutinho de escuderos, y la participación a última hora de Trincão y André Silva. 

¿Hará todo esto cambiar de opinión al seleccionador Fernando Santos? ¿Se atreverá a dejar a su líder en el banquillo? Malheiro no lo ve probable, porque califica al entrenador de "resultadista": el entrenador "acepta que con Ronaldo acabando las jugadas, Portugal tiene más fácil convertirlas en goles, lo que de hecho es cierto". Lo malo es, precisamente, que la presencia de Cristiano hace que se generen menos ocasiones, puesto que es él mismo quien se tiene que encargar de producirlas, al ser el que acapara el balón.

Santos ya dijo, antes del partido contra Suecia inmediatamente posterior al de Croacia (en el que CR7 volvió... y metió dos goles), que "ningún equipo juega mejor cuando su mejor jugador no está ahí". Queda más que claro que sigue siendo intocable. Lo malo es que es un ser humano, no una máquina, y que por pura ley de vida su rendimiento bajará. Sin ir más lejos, en su club actual, la Juventus, no son pocos los que creen que está lejos de ser el que era. Veremos si la selección portuguesa sabe detectar a tiempo el declive y adopta las medidas oportunas o si la fascinación por el personaje impide reaccionar hasta que sea demasiado tarde.

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