Otra crisis en Barcelona: por qué la continuidad de Messi ya parece una utopía

Alberto Cantore
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El equipo que marcó una época en el fútbol mundial ofrece números en rojo. El club que lideró el ranking de ingresos en la temporada 2019/20 se desangra económica y financieramente. La institución que con Lionel Messi y una constelación de estrellas a su alrededor ganó 34 títulos en los últimos 15 años no logró controlar la peor crisis de su historia. Las sombras que rodearon a Barcelona cuando Leo amenazó con marcharse, en agosto del año pasado, se convirtieron en noche cerrada en el primer mes de 2021. La dimisión del presidente Josep María Bartomeu y la llegada a la dirección técnica del holandés Ronald Koeman no alcanzaron para reconstruir los tejidos, la tesorería del gigante ya estaba estrangulada y el equipo con poco vuelo en el campo de juego. Un escenario melancólico y que ofrece pocas garantías para ilusionarse con retener a Messi, que en junio terminará su contrato.

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Lionel Messi y el futuro

Nada volverá a ser como antes en Barcelona, que paseaba su gloria por el mundo y ahora es preso del infierno que dictan las cifras que infunden miedo. Un pasivo de 1173 millones de euros y una deuda a corto plazo de ?773.000.000 son números incendiarios. Nadie pronuncia la palabra quiebra, pero maquillar la realidad no evita la pesadilla. El documento que se presentó esta semana es demoledor y agita fantasmas: "se pone en duda la aplicación del principio de empresa en funcionamiento", dicta el análisis de la memoria económica.

Pagos de 226 millones de euros a bancos antes del próximo 30 de junio, deudas por ?196.000.000 a otros equipos por las incorporaciones que se cerraron en los últimos años -? 40 millones a Liverpool por Coutinho; ? 48 millones a Ajax por De Jong; ? 31 millones a Sporting de Braga por Trincao.- y una masa salarial del total de los deportistas profesionales que alcanza el 74 por ciento de los ingresos componen una porción de la crisis que se profundizó con la baja de ingresos que generó la pandemia mundial de Covid-19: la proyección era recaudar ?56 millones a través de ventas de localidades en el Camp Nou que se sumarían a los ?57.800.000 que el club tiene pendientes de cobro por transferencias. Cifras considerables, pero que en el actual contexto no mueven la aguja. ¿Más datos que explican el desastre? Los ingresos bajaron un 14 por ciento -?990 contra 855 millones-, respecto a la temporada 2018/19, mientras que los gastos apenas se redujeron en un 2%: ?973.000.000 versus ?955 millones.

La problemática económica que desencadenó el coronavirus no es propiedad exclusiva de Barcelona. PSG presentó un informe a la Ligue1 con previsiones de pérdidas de 201 millones de euros, un 60 por ciento más que en la temporada anterior; Internazionale adeuda a sus jugadores seis meses de salarios y pretende negociar de forma individual con cada futbolista una refinanciación; Bayern Munich, el campeón de Europa, redujo un 25% su presupuesto al rebajar en la misma proporción los contratos de sus figuras, mientras que Real Madrid -por orden y mandato de su presidente Florentino Pérez- hizo lo propio con sus jugadores, al reducirle un 15% de las fichas. Pero el descalabro catalán es alarmante.

Con nombre propio: Lionel Messi

La crisis tiene múltiples capítulos. El último contrato que firmó Messi, en 2017, fue de 100 millones de euros brutos anuales y dos bonos adicionales de ?78 millones; después de varias postergaciones, el crack embolsó la mitad de la suma suplementaria en julio del año pasado y el club le adeuda ?39.000.000 a un futbolista que en cinco meses estará en condiciones de marcharse sin ofrecer explicaciones ni rédito económico a los catalanes, que lo sumaron con 13 años y dos décadas después quedarían vacíos futbolística y financieramente por su partida.

Con la tesorería tocando fondo, imaginar una nueva renovación del vínculo entre Messi y Barcelona se asemeja más a un cuento que a una realidad. No hay sustento económico ni financiero para ilusionarse, aunque el resultado de las elecciones que se desarrollarán el 7 de marzo -Joan Laporta lidera las encuestas- rendirá certezas sobre las especulaciones. Pero sin Messi, la crisis podría agravarse: Leo es la imagen con la que Barcelona vende sus productos y con la que negocia con los patrocinadores. En 2016, Rakuten pagó 55 millones de euros y desplazó a Qatar Airways de la camiseta, era la época en las que Messi, Neymar y Luis Suárez rompían las estadísticas y el club coleccionaba copas en las vitrinas. La marca japonesa desistirá de abonar una cifra similar en 2022 y sin el N° 10 es posible que renuncie a renovar la relación.

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Como si hiciera falta, desde Francia bombardean con noticias que conectan a Messi con PSG. El director deportivo del club parisino, el brasilero Leonardo, reconoció de modo oficial el interés por suma a la estrella: "Ya tenemos reservada una silla para esa negociación", disparó en France Football. El argentino Leandro Paredes, jugador de PSG y compañero de Leo en la selección, hizo su aporte a la causa: "Depende de él si quiere venir, porque el PSG está interesado en convencerlo", señaló en una charla con Corriere dello Sport. Mauricio Pochettino, recientemente al frente del plantel del líder de la Ligue1, eludió entrar en controversias con nombres propios, aunque dejó entrever que el club desea armar un equipo de galácticos: "En el fútbol no todo vale, pero todos los clubes trabajan para conseguir a los mejores futbolistas para estar más cerca de la victoria", dijo en una entrevista con As. Y para cerrar, Canal +, a través de su periodista Geoffroy Garétier, informó que la familia y el jugador toman clases de francés.ß