¿A quién creerle: Bauza, Tapia, Tinelli o Sampaoli?

Bauza acusa a Tapia y a Sampaoli. El de Sevilla repite lo mismo. Tinelli se oculta. AFA dirime sus historias en los medios de comunicación.

Virtual, según la RAE: "Que tiene existencia aparente y no real".

La comunicación no es una ciencia exacta: no alcanza con mirar el esquema de emisor, mensaje y receptor para sacar conclusiones. Perdón, en realidad, alcanza: para el que quiere simplemente un rato de entretenimiento y la vida no le va detrás de una pelota, alcanza con ser sedentario, poner el culo frente al sillón y consumir el material digerido que más guste. Edgardo Bauza habla con el diario La Capital. Da su versión sobre su salida de la AFA. Confiesa la fuente de sus verdades: Marcelo Tinelli, el único dirigente que, desde que asumió la Comisión Directiva, le habló para contarle de qué iban las negociaciones. El que, también, le planteó la estrategia para quedarse y para irse: le recomendó ir un domingo a Canal 13 y le dijo que dieran la última conferencia de prensa, en Ezeiza, sin preguntas, aceptando un acuerdo con Tapia que ellos protagonizaron.

Bauza no llegó a la Selección argentina por Tinelli, aunque sí fue Matías Lammens el que, con un tweet felicitándolo, anunció que el Patón llegaría a AFA, para sorpresa, incluso, de los medios que esperaban en la puerta de Viamonte por saber sobre el sucesor de Gerardo Martino. Un periodista-operador oculto tras ser denunciado por corrupción entre su empresa y la Ciudad de Buenos Aires (lo que obligó a retirar su candidatura a diputado) lo llevó a ser el entrenador de la Selección y estuvo presente en la reunión que mantuvieron el entrenador, Armando Pérez, el gerente de Tsu-Cosméticos, Fernando Marín y él.  En la selva, es lógico que cada uno se apoye en su barro más firme: Bauza conocía a San Lorenzo y confió en lo que lo rodeaba. Eligió su verdad y la terminó de escupir: con Tinelli, experiodista deportivo, conductor de un show de mujeres en poca ropa, "sí hablábamos de fútbol porque entiende"; con Tapia no se puede "porque es sindicalista". Lo que marca algo legítimo: cada uno elige qué paradigma le convence más y a cuál le cree. 

Lo que no merece dejar pasar un acto de discriminación: Tapia puede ser lo que sea, pero el sindicalismo argentino es una herramienta para cuidar los derechos de los ciudadanos y usar el concepto como sinónimo de ignorancia -contraponiéndolo a la imagen de Tinelli- es un aporte importante a la basura social que deslegitima la lucha, entre otros, de los maestros por paritarias y cumplimiento de la ley. Más en tiempos en que una gobernadora intentó pegar la pertenencia partidaria al reclamo de un salario digno y le sacaron parte del sueldo a los que peleaban.

Tapia tiene un antídoto contra estas cosas: una piel curtida, por su vida política, para tolerar el desgaste y las operaciones, a favor y en contra. No le importa que digan que limpió a Bauza. Lo terminó echando de todas maneras. "La única verdad es la realidad", repite, citando a Juan Domingo Perón. Tinelli era tan rival político de él en AFA como el Patón un entrenador que no le convencía. Dijo, por lo bajo, en los días previos: "Salvo que los jugadores lo banquen, es difícil que siga". Ningún futbolista habló y la pelea volvió al terreno Tapia-Tinelli. La rivalidad, más allá de la música de los Beatles que le pongamos, puede tener abusos, pero no fue éste el caso: primero con Luis Segura y luego con Chiqui, el conductor televisión decidió jugar en la política e ir en busca de conquistar el poder de una entidad. Bauza lo desliza en la entrevista que da con el diario La Capital, pero asume que existe un bien y un mal. Es lógico: eso suele pasar cuando uno juega para un bando.

Sampaoli, desde Sevilla, dice que él sólo responde por sus propias palabras. Lo jura: nadie lo llamó desde AFA mientras Bauza fue el entrenador. Lo admite: lo llamaron apenas lo echaron. Lo aclara: por Sevilla -no por Bauza-, no confirmará su llegada a Argentina hasta que no termine La Liga y la clasificación a la Champions League. Es su palabra contra la de otro. Fantasía o realidad. No lo dice y también elige no mencionarlo el Patón: vía terceros, le envió un mensaje en que le aclaraba, mientras no había sido despedido, que él no hablaría con nadie mientras hubiera un entrenador. Bauza elige obviar eso. 

En la cabeza de cada uno está elegir a qué virtualidad se le cree. A lo que asegura Sampaoli. A lo que no dice Tapia, pero se sobrentiende. A lo que Bauza quiere aclarar. A lo que Tinelli se ganó con puntos de rating. La comunicación no es una ciencia exacta: bien merece el lector elegir su propia aventura. "Me gustaría que los dirigentes me hablaran para dejarme tranquilo", dijo Bauza, en el programa Cómo te va, el lunes siguiente a ir a Canal 13. Una muestra fiel de cómo se da esta pelea que se dirime más tiempo en los medios de comunicación que en el cara a cara. 

Es decir, en la virtualidad.