Toque de queda, cerrar parques… ¿medidas útiles o parches sin sentido?

Javier Peláez
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El incremento de contagios, de hospitalizaciones y de fallecidos ha llevado a decretar un nuevo estado de alarma en España | imagen Pau Barrena/AFP
El incremento de contagios, de hospitalizaciones y de fallecidos ha llevado a decretar un nuevo estado de alarma en España | imagen Pau Barrena/AFP

El pasado 25 de octubre, el gobierno de España declaró el estado de Alarma en todo el territorio nacional, a excepción de Canarias, en un nuevo intento de contener la propagación de la epidemia causada por el SARSCoV-2. El anterior estado de alarma finalizó en junio, dando paso a un proceso de desescalada que ha terminado siendo todo un desastre. Las Comunidades Autónomas tomaron el mando y pocas, o ninguna de ellas, han sabido estar a la altura. Cada momento de la pandemia requiere medidas concretas: durante la desescalada era necesario mantenerse alerta, y nadie lo hizo. Ya en junio, los expertos advertían que no estábamos preparados para una segunda ola, y solo un mes más tarde, en julio, publicamos un análisis con los errores de bulto que se estaban cometiendo. Ahora, el ritmo de las nuevas infecciones se está acelerando en todo el mundo y el consenso científico de que nos espera un invierno muy duro ya es abrumador. La situación pinta tan mal que muchos expertos han alertado en estas semanas que las muertes por Covid se incrementarán un 80% de aquí a febrero.

Según el nuevo decreto de estado de Alarma se instaura un “conjunto de medidas, dirigido a prevenir situaciones de riesgo, intensificar las capacidades de seguimiento y vigilancia de la epidemia y reforzar los servicios asistenciales y de salud pública”, y no obstante, la pregunta más importante sigue abierta: ¿Qué medidas son eficaces y cuáles son simples tiritas?

Contactamos con Ignacio López-Goñi, Catedrático en microbiología por la Universidad de Navarra y autor del libro “Virus y Pandemias” para analizar la eficacia o conveniencia de algunas de las medidas adoptadas durante los últimos meses y las opciones de este nuevo estado de alarma.

Evolución de casos confirmados desde febrero hasta ahora
Evolución de casos confirmados desde febrero hasta ahora

“Antes de llegar a un confinamiento total como fue el de marzo, se intenta evitar la propagación mediante medidas menos restrictivas para dar cabida a la actividad industrial, a los comercios, a los colegios”, señala López-Goñi. “Las decisiones en esta pandemia se están mostrando como un análisis de riesgo-beneficio: estudiar en cada actividad qué riesgo plantea y qué beneficio se puede obtener”.

¿Toque de queda?

Es posiblemente la medida más eficaz de las que se han decretado. “Contamos ya con un elevado número de estudios que confirman el contagio y propagación del virus mediante aerosoles, lo que nos debería empujar a evitar sitios cerrados, concurridos, con mucha gente y hablando sin mascarilla. Estas situaciones, principalmente se dan en los bares, restaurantes, etc. Restringir o controlar este tipo de locales es importante, porque son lugares que, aunque se respeten las distancias, la circulación del aire no es la mejor, la gente termina bajándose la mascarilla para comer, para beber, para hablar o incluso para fumar”.

Sin la posibilidad de un confinamiento total como en marzo, la opción más viable es instaurar un toque de queda más allá del horario laboral . La mayoría de contagios tienen lugar en reuniones sociales, amigos, bares, fiestas o incluso botellones. En esta segunda ola ha cambiado el perfil de edad del primer contagio: es gente joven la que se contagia principalmente, por eso las restricciones en horario nocturno tienen algo más de sentido. El toque de queda influye sobre todo en las actividades nocturnas y de ocio con el objetivo de evitar reuniones en las que, en muchos casos, se relajan las medidas de protección y donde se pueden las posibilidades de contagio son más elevadas.

¿Cerrar espacios públicos?

Lo más importante, según el catedrático, es promover las actividades al aire libre guardando las distancias y utilizando las mascarillas. Hay que tener también en cuenta la salud mental de la gente. Un encierro prolongado no es nada recomendable y, según López Goñi, cerrar parques y jardines públicos es absurdo. No tiene ningún sentido cerrar un parque al aire libre y al mismo tiempo permitir aglomeraciones en lugares cerrados.

Además, existen otras medidas que los responsables han olvidado y que son mucho más eficaces, como por ejemplo: el teletrabajo. Durante algunos meses parecía que los empresarios y administraciones comenzaban a dar pasos importantes en este campo, sin embargo, llegó la desescalada y todo se quedó en papel mojado. Una opción tan importante y eficaz como el teletrabajo se ha quedado atrás mientras que los desplazamientos inútiles, las concentraciones en vagones cerrados y las aglomeraciones en el transporte público han vuelto.

Aglomeraciones en el transporte público (Atocha, 23 octubre)
Aglomeraciones en el transporte público (Atocha, 23 octubre)

¿Restricciones o cierres perimetrales?

“No tenemos estudios suficientes para decir si son eficaces, si funcionan o si son simples parches. Ni siquiera contamos con experiencias previas para saber si sirven de algo”. Lo que sí está claro es que ni los "toques de queda ni los confinamientos perimetrales son para epidemiólogos y expertos en salud pública medidas que por sí solas puedan doblegar una curva tan pronunciada como la que describe la epidemia actualmente en España, y consideran que hacen falta mayores y más duras restricciones sobre la movilidad y el contacto social.

Nos esperan unas navidades muy duras. Necesitamos que todo el mundo tenga sentido común y responsabilidad, sin eso poco importa la eficacia del resto de medidas.

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