El coronavirus visto por un testigo directo en una tienda de armas: "La gente se está armando hasta los dientes"

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Tienda Martin B. Retting durante el fin de semana. (Mario Tama/Getty Images)
Tienda Martin B. Retting durante el fin de semana. (Mario Tama/Getty Images)

Hay un lugar, no es un supermercado o una farmacia, que se ha convertido en el epicentro de la histeria en la ciudad de Los Ángeles: la tienda de armamento, Martin B. Retting. Durante estos días, la fila ha rodeado este edificio icónico ubicado en Washington Boulevard en el que se ofrece armamento de todo tipo, incluido antigüedades. Pero a nadie le interesaban las armas del pasado, sino cualquiera que sirviera para afrontar el presente. El miedo al coronavirus es real y se manifiesta de una manera preocupante.

Pedro vive en la ciudad californiana y acudió a sacarse la licencia porque es “algo que siempre he querido hacer”. Aunque el momento no es casualidad. Cuando hay una situación de excepcionalidad, la tónica general en el país en el que la imborrable Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos protege el derecho a poseer y portar armas, es precisamente la de ejercer ese derecho. 

“La fila era más larga que la del supermercado”, afirmó Pedro, quien a los pocos minutos de espera, vio como su novia se marchó al coche impresionada con el tipo de gente que estaba esperando para adquirir munición, armamento o para realizar la prueba, de la misma manera que el pánico por el Covid-19 ha hecho rebasar tiendas de primera necesidad en todo el mundo.

“Delante de nosotros había un chico joven muy ansioso. Fumaba sin parar e intentaba colarse para acceder lo antes posible. Daba la sensación de que estaba buscando problemas. Cuando entró, fue directamente a hacer el examen y antes de comenzar a hacerlo ya estaba preguntando por repetidores”, agregó.

Tienda Martin B. Retting durante el fin de semana. (Mario Tama/Getty Images)
Tienda Martin B. Retting durante el fin de semana. (Mario Tama/Getty Images)

Según el relato de este testigo directo, había gente que se estaba “armando hasta los dientes” y pudo percibir que había mucha gente “asustada”. 

“Los de la tienda no daban abasto. Había gente por todos lados y ellos mismos decían que nunca habían visto algo igual, que era una locura. Vi mujeres comprando escopetas de cartucho para romper puertas, gente que se llevaba muchísima munición… Es una tienda en la que también venden AK-47 y que tiene un museo de armas con pistolas del siglo XVI y fusiles de ahora. No vi a nadie que le dedicara tiempo a las reliquias”, apuntó Pedro.

Lo que vivió es lo que anticipan los vendedores de armas de EEUU, quienes han informado que las ventas se han disparado en las últimas semanas debido a la pandemia provocada por Covid-19. Especialmente los lugares en los que se han registrado más casos, California, Nueva York y el estado de Washington, son los que han acudido más a las tiendas de armamento por temor a que se produzcan episodios de desorden público. 

En la tienda de armas de Los Ángeles, Martin B Retting, fue tal el aluvión de personas que acudieron a sacarse el test FSC (Certificado de Seguridad en Armamento, según sus siglas en inglés), que los responsables no contaron con exámenes ni personal suficiente para satisfacer el flujo de interesados, tal y como lo relataron en su página de Facebook

“Lo siento, no podemos permitir más exámenes hoy, hay más personas para hacerlo de las que podemos atender. De nuevo, nuestras disculpas por los inconvenientes”, afirmaron. Algo que se repitió durante todo el fin de semana de diferentes manera. Fue tal el número de personas que acudieron, que se vieron obligados a crear un plan de acción para atender a todos que incluyó medidas como no tener a más de 25 personas, guardar distancia de seguridad para evitar contagios en la fila del exterior y la necesidad de apuntarse en una lista de espera.

Rifles Remington en la Asociación Nacional del Rifle. REUTERS/Bryan Woolston
Rifles Remington en la Asociación Nacional del Rifle. REUTERS/Bryan Woolston

“Esperamos que con un poco de paciencia y comprensión todos saldremos de esto lo mejor posible. Por favor, entiendan que, aunque todos hemos pasado por prisas antes, el alcance de esto es un nuevo territorio para todos. ¡Manténganse a salvo ahí fuera!”, finalizó el comunicado. 

Los episodios de histeria están siendo de lo más variados e incluyen historias como la que relató Los Angeles Times, en la que un vendedor de armas de otra tienda explicó que una sola persona agotó gran parte de sus existencias tras gastarse miles de dólares en equipos para defenderse. O el miedo de la población asiática a que se tomen represalias contra ellos por haber sido China el lugar donde surgió el brote de este coronavirus. Ese temor lo tradujeron en la compra de armas por si acaso. 

Grupos en contra de la proliferación de armas en EEUU pidieron a los padres que tuvieran cualquier equipo de armamento que tuvieran cuidado con sus hijos, ya que los colegios están cerrados y podrían tener fácil acceso a ellas. Precisamente la primera pregunta de una de las versiones del examen que permite la compra de armamento es: 

“Verdadero o falso. Podrías ser culpable de “almacenamiento criminal de un arma de fuego” si dejas el arma cargada en un lugar en el que un niño tiene acceso y, por ello, causa algún daño o muerte, o lleva el arma a algún lugar público”. Otras preguntas que se incluyen en la prueba son “Verdadero o falso. Disparar al aire durante una celebración es peligroso” o “generalmente es ilegal portar un arma cargada en público”. 

De haber contestado una pregunta más de manera errónea, Pedro no hubiera aprobado el examen. Pero lo hizo, y en pocos días podrá adquirir un arma de fuego. O un arsenal. 

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