Coutinho, el problema más caro de la historia de Barcelona

Jordi Quixano, Diario El País
·5  min de lectura
Philippe Couthino, la nueva apuesta de Barcelona
Philippe Couthino, la nueva apuesta de Barcelona

Entró con el duelo ante el Eibar en marcha pero con ganas, participativo, con el ansia de recuperar el terreno perdido en Barcelona después de estar un mes parado por una lesión en el bíceps femoral. Más que nada porque Philippe Coutinho (nacido en Río de Janeiro hace 28 años) ya se había ganado una vez la confianza de Ronald Koeman tras llegar del Bayern —cedido por el club azulgrana— en un estado de forma óptimo, al punto de que cuando se reunieron en pretemporada, el jugador entró al despacho del técnico con la idea de pedir una cesión a la Premier y salió con el escudo del Barça bordado en el pecho. Empezaba el segundo capítulo de Coutinho en el Camp Nou. Duró poco.

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Pasados 25 minutos frente al Eibar, Coutinho volvió a caerse al suelo, roto el menisco externo de la rodilla izquierda. No podía apenas caminar y entre dos le sacaron del campo, impotente y rabioso a más no poder el jugador. Puede que ese fuera el principio del fin como azulgrana para el jugador más caro en la historia del Barcelona —120 millones de euros fijos más 40 en variables pagados al Liverpool—, instalado ahora en el olvido colectivo y con la seguridad de que el club le buscará un traspaso o, como mal menor, una cesión si no le da la vuelta al calcetín porque acaba contrato en 2023. Y eso, en Coutinho y por los precedentes, asemeja una empresa bastante complicada.

Coutinho, en su presentación
Coutinho, en su presentación


Coutinho, en su presentación, cuando todo era esperanza.

Operado el 2 de enero, el plan de recuperación del brasileño pasaba por quedarse en casa y hacer unos ejercicios bajo la supervisión médica —y también de un fisioterapeuta que trabaja con él— que no requerían de la ciudad deportiva y que, por tema de precauciones por la covid, se alargaron hasta hace dos semanas. Pero estos dos meses y medio han sido muy duros para él porque se sentía un poco fuera del grupo, lejos de lo que se cocinaba en el vestuario, lo que abonó su ya natural saudade carioca. Pero no hay una sola persona que le conozca y hable mal de él.

“Es que es un gran tipo, tiene un corazón limpio y no es nada creído. Pero es demasiado tímido y le cuesta abrirse”, cuentan desde los despachos de la ciudad deportiva del Barcelona. “Es un diez como persona, espectacular. No hay vez que te vea y no se preocupe por tu familia, por ti…”, añade un trabajador del club. “Él responde a las bromas con una sonrisa. Pero nunca se lo toma a mal y nunca las devuelve. Es así y es necesario en un vestuario porque también genera buen ambiente. Por eso se llevaba tan bien con Suárez y sigue llevándose con Leo”, apuntan desde el vestuario azulgrana. Pero con eso no se hacen goles ni se justifica el precio desorbitado que pagó el club. “Una losa para él”, aclaran todos sin excepción en la ciudad deportiva, enrabietados porque entienden que el fútbol le debe una, al menos en el Barça.

Sin ofertas en dos temporadas

Durante su primera época de azulgrana, hace dos años y medio, Coutinho empezó afinado, siempre escudado en su lanzamiento seco y certero. Con el paso del tiempo y de los partidos, sin embargo, se quedó en titular en la alineación pero ausente en el fútbol. Tan mal estaba que pidió irse tres meses antes de acabar el siguiente curso y por eso se le buscó la cesión al Bayern, dado que no había oferta alguna en la secretaría técnica. Y no ha sido diferente esta temporada, con un inicio esperanzador con dos goles y dos asistencias en los primeros cinco encuentros, difuminados después los números porque solo hizo una diana más hasta llegar a los 14 encuentros.

Messi celebra su gol, ante Boca, con Coutinho
Messi celebra su gol, ante Boca, con Coutinho


Coutinho y un festejo con Messi. Otros tiempos.

Ahora, estipulado el tiempo de baja en tres meses, Coutinho va por buen camino de regresar a inicios de abril, aunque podría retrasarse un poco porque le salió durante la recuperación un quiste de grasa en la zona, nada grave. “El problema es que vuelva a coger ritmo, ahora que Koeman tiene el equipo hecho”, señalan desde los despachos de la ciudad deportiva. Más que nada porque Coutinho es frágil en lo anímico y Pedri se ha atornillado en su sitio, bendecido por Koeman, alabado por todos y hasta convocado por Luis Enrique. Ya le ocurrió con Dembélé hace un par de años, abrumado ante la competencia y erosionado su fútbol.

Pero desde hace poco más de una semana, Coutinho vuelve a sonreír porque ya hace vida de vestuario aunque se ejercite en solitario, por lo que no solo se limita a ver los partidos desde la grada. “Siempre está. Callado, pero está”, cuentan desde el camerino. Sabe que es del agrado de Koeman, enamorado de su estilo y visión con el esférico en los pies, por más que perdiera el paso ante la irrupción de Pedri. Pero su salario ronda los 13 millones de euros y el club necesita aligerar los números.

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“Nos encontramos con un mercado muy complicado y diferente porque hay un antes y un después tras la pandemia. Nadie duda de que es un buen jugador. Pero hay que ver la evolución del jugador y también del propio mercado”, cuentan desde el área deportiva, decididos a pedir más de 60 millones. Ocurre que desde Inglaterra no llegó oferta alguna en invierno y si no juega o no brilla en la Copa América será complicado que le encuentren una salida. Y será el problema más caro en la historia del Barça.