Un joven youtuber maño cuenta desde China cómo se vive desde dentro la crisis del coronavirus

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El coronavirus lleva instalado en China desde finales de diciembre y aunque ahora la mirada de los medios españoles está más centrada en el brote italiano y en los casos que empiezan a sucederse en España, el país asiático sigue combatiendo al virus con epicentro en Wuhan. Desde el país donde surgió el coronavirus, un zaragozano que lleva años viviendo allí ha reconducido los contenidos de su canal de Youtube para narrar cómo se vive la crisis desde dentro y desmentir, de paso, algunas informaciones poco exactas.

Javier Ferrández es el autor del canal de Youtube El gato chino, desde el que está contando su experiencia de cómo es vivir en China en plena crisis del coronavirus. (Foto: Captura de Youtube)
Javier Ferrández es el autor del canal de Youtube El gato chino, desde el que está contando su experiencia de cómo es vivir en China en plena crisis del coronavirus. (Foto: Captura de Youtube)

Javier Ferrández es natural de Zaragoza y, según cuenta El Heraldo de Aragón, hace ya nueve años que vive en China, donde ha pasado por varias ciudades. Periodista de profesión, trabaja en el mundo del marketing y, además, cuenta con un canal de Youtube llamado El gato chino con más de 50.000 suscriptores. Lo habitual es que sus vídeos los dedique a comentar cómo es la vida y cultura china y lo diferente que puede ser a la de aquí. Temas del tipo cómo escriben los chinos en ordenador o el fenómeno fan.

Sin embargo, en las últimas semanas ha decidido cambiar completamente la temática del contenido que sube a su canal abordando de lleno el tema del momento: el coronavirus. Básicamente, lo que hace es contar su experiencia viviendo en un país donde el virus ha causado estragos considerables en cuanto a número de fallecidos y afectados obligando a cambiar la rutina de millones de ciudadanos.

Ferrández vive en Hangzhou, ubicada en la provincia de Zhejiang y a más de 750 kilómetros del epicentro del brote de coronavirus. Y desde allí narra cómo es su día a día y las medidas tomadas por las autoridades chinas para controlar la expansión del virus. “Ha sido imposible evitar el tema del coronavirus. Pero es que, además, creí necesario contar desde aquí cómo se estaba viviendo todo este proceso más allá de los datos, con una perspectiva más humana y desmontando los bulos e historias exageradas que estaban llegando a los medios de comunicación”, ha explicado sobre su decisión de cambiar el sentido de su canal.

Sobre la supuesta histeria colectiva que se ha mencionado en ocasiones, asegura que “a día de hoy no se vive ningún tipo de histeria. En lo primero que tenemos que pensar es en la dimensión de un país que tiene 1.400 millones de habitantes frente al número de muertes, que arroja un ratio bajísimo”. A lo que añade que “las medidas más restrictivas se están aplicando en la provincia de Hubei y, especialmente, en su capital, Wuhan. En el resto del país se vive con bastante normalidad, dentro de que la vida todavía está restableciéndose”.

Lo que ha notado en su día a día es que necesita de una tarjeta para poder salir de su bloque y que “nadie ajeno a la finca, ni familiares ni amigos ni repartidores, que dejan los paquetes en la portería para que cada uno baje a buscarlos,” puede acceder. Sin embargo, él no tiene problemas para salir y entrar tantas veces como quiera. Aún así, reconoce que hay aspectos como la vida social, que se han visto trastocados. “Algunos restaurantes están cerrados, pero la mayoría lo que está haciendo es potenciar la comida a domicilio y para llevar”, puntualiza.

En plena crisis por el coronavirus él pasó un mes fuera, en Taiwán. Iba para cinco días, pero al final alargó su estancia. A su regreso quiso contar cómo había sido eso de volver al país y los controles que se encontró. “Al aterrizar en Shanghái entró un hombre vestido con un traje de seguridad que le cubría por completo y que fue directo a interrogar a dos pasajeras y una de ellas acabó acompañándolo después de que le midiera la temperatura. Luego, el aeropuerto, donde hay videocámaras térmicas, estaba medio vacío, igual que la estación de tren, que normalmente está a abarrotar. Ahí ya pude ver que la gente había cambiado algo sus hábitos, aunque ahora ya estamos todos acostumbrados a este escenario”, explicó.

Otro de sus vídeos lo dedicó a los comentados problemas de abastecimiento. En su caso, a más de 700 kilómetros de Wuhan, no ha echado en falta muchos productos. “Hay de todo. Ayer mismo hice un vídeo, aprovechando que tenía que hacer la compra, para hacer ver que no falta de casi nada. Lo único que escaseaba en el lineal de la tienda era una marca de fideos y las cervezas, ya que parece que mucha gente ha decidido llevarse una buena cantidad de latas y botellines a casa. También hay cierto control del Gobierno en torno a las mascarillas, pero eso parece que es un fenómeno generalizado en todo el mundo, también en España”, afirma.

Hasta la fecha su vídeo de mayor éxito, con más de 165.000 visualizaciones es el titulado Sobreviviendo al coronavirus en China. Lo grabó desde Taiwán, durante la primera semana del coronavirus, y en él explicaba la tradición de los mercados como el de Wuhan y daba algunos datos sobre población y reparto por provincias.

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