Coronavirus. Se rompe una tradición: las 500 Millas de Indianápolis se mudan a agosto

Alberto Cantore
lanacion.com

Con mil muertos y más de 75.000 casos positivos de Covid-19, el coronavirus golpea al sistema de salud y también a la economía de los Estados Unidos. Nada resiste, por estas horas, a la fuerza de la pandemia mundial, que hizo estragos en China, Italia, España y ahora en los EE.UU., tiene al estado de New Jersey como principal foco infeccioso. El calendario automovilístico no es ajeno al suceso y por primera vez en la historia las 500 Millas de Indianápolis no se correrán en mayo, fecha elegida para conmemorar el Memorial Day, tradición que empezó en 1911, con la primera prueba que ganó el estadounidense Ray Harroun. La cita se postergó para el 23 de agosto, informaron mediante un comunicado funcionarios de IndyCar y de Indianápolis Motor Speedway (IMS). La clásica competencia trastoca su calendario como lo hizo la Fórmula 1, que canceló definitivamente el Gran Premio de Mónaco y aplazó otras siete fechas, y las 24 Horas de Le Mans, que fueron retrasadas del 13 y 14 de junio al 19 y 20 de septiembre.

"El fin de semana del Día de los Caídos siempre brindó a los fanáticos de Indianápolis 500 la oportunidad de honrar a los hombres y mujeres que lucharon y se sacrificaron por la libertad de nuestra nación. Este agosto, también tendremos una oportunidad única y poderosa para honrar las contribuciones y el heroísmo de los médicos, enfermeras, personal de primeros auxilios y miembros de la Guardia Nacional que sirven en la primera línea de la lucha contra el Covid-19", señaló Mark Miles, presidente y director ejecutivo de Penske Entertainment Corp., durante el anuncio. La acción en la pista comenzará en el IMS con las sesiones de práctica el miércoles 12 y jueves 13 de agosto, mientras que las clasificaciones para las 500 Millas se ensayarán el sábado 15 y domingo 16 de ese mismo mes. El calendario de IndyCar empezará en Detroit, con dos carreras, el 30 y 31 de mayo, las 500 Millas de Indianápolis aparecen como la décima estación de la temporada.

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La tradicional carrera tendrá su versión N° 104 y sufrirá pequeños retoques. El más significativo involucra a la qualy: la sesión que determina a los tres autos que ocuparán la última fila de la grilla -el Last Row Shootout- se alargará a 75 minutos y permitirá a los pilotos a ensayar múltiples intentos de vuelta y no solo uno como en 2019, cuando el modesto Juncos Racing, del argentino Ricardo Juncos y con el estadounidense Kyle Kaiser al volante, le quitó la plaza a Fernando Alonso (McLaren). También los motores tendrán 45 caballos más de potencia y el premio a repartir entre los 33 pilotos clasificados será de 15 millones de dólares.

Alonso y el sueño de la Triple Corona

Después de la desazón que le provocó no clasificarse en 2019 para la carrera, el futuro de Fernando Alonso y McLaren entró en un frente tormentoso. La finalización del contrato de embajador de la escudería de Woking, su participación con Toyota Gazoo Racing en el campeonato WEC y el Rally Dakar que se desarrolló en Arabia Saudita, y las conversaciones con Andretti Autosport-Honda -equipo con el que logró un auspicioso debut en 2017, carrera en la que abandonó a falta de 21 giros, cuando tenía chances de victoria-, generaban incertidumbre en la relación entre el asturiano el team con el que se despidió de la F.1 en 2018. La lealtad fue la razón que esgrimió el bicampeón del Gran Circo, vencedor dos veces en el Gran Premio de Mónaco y de las 24 Horas de Le Mans, lo que la abre el panorama para convertirse en el segundo piloto en lograr la Triple Corona, una distinción que solo logró el británico Graham Hill.

"La lealtad que tengo hacia McLaren cuando se necesita tomar una decisión como esta que tomé es la misma que la lealtad que tengo hacia Toyota en los últimos dos años. La decisión no fue fácil, porque entre Andretti y McLaren la gente tal vez piense que el primero es más competitivo. Confío en este proyecto", señaló Alonso. El equipo contará con tres autos y una mayor experiencia, otro punto que movió la aguja hacia el lado de Woking: "Con un auto no teníamos la capacidad real que queríamos en el primer par de pruebas y obviamente no teníamos mucha información. Este año, aunque tengamos un mal día, seguiremos aprendiendo muchas cosas de los otros dos autos. El conocimiento y la experiencia de Arrow Schmidt Peterson [equipo que se asoció para 2020 con McLaren para IndyCar] será beneficioso".

Mientras tanto, Alonso acata la cuarentena en Asturias, según se desprende de una videollamada con Rubens Barrichello, el exF.1 que en 2020 participará con Toyota Gazoo Argentina en Súper TC2000. "Llevo 12 días en casa y estoy bien. Después de tantos viajes no está mal parar un poco. Tengo algo de jardín y espacio, así que no me puedo quejar. Soy un privilegiado por tener estas comodidades", relató el ovetense, que montó un gimnasio en su hogar con una cinta y pesas, con las que se entrena durante una hora por día. Durante el diálogo, el piloto brasileño intentó seducir a Alonso para que los acompañe en la experiencia por la Argentina, si se disputan los 200 Kilómetros de Buenos Aires, aunque el español, que en noviembre del año pasado giró con un Toyota Corolla, declinó la oferta y ofreció sus razones: "Me gustó, pero lo más complicado fue la visibilidad. Es un poco extraño, porque hay una barra que tapa un poco la visión. El auto tenía tracción delantera, así que había mucho subviraje".

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