Coronavirus. El deporte de los Estados Unidos se hunde en la oscuridad: un duro impacto económico

The New York Times
lanacion.com

Por primera vez en casi dos décadas, el mundo del deporte, de un volumen de 160.000 millones de dólares, se hunde en la oscuridad. Las repercusiones de la cancelación o postergación de eventos deportivos son de amplio espectro, desde consideraciones sobre las competiciones en sí mismas hasta las graves consecuencias económicas para deportistas, equipos, ligas y organizaciones, y las decenas de miles de personas que trabajan en los espectáculos deportivos.

Tal vez el caso en Estados Unidos de LeBron James, que podría perder unos 400.000 dólares por cada partido que no jueguen Los Angeles Lakers, no genere demasiada empatía, dada su enorme riqueza. Pero hay jugadores de béisbol de ligas menores que ganan poco dinero y lo necesitan para pagar un alquiler y comida, y equipos de hockey sobre césped universitario que dependen del dinero del torneo de básquet de la Asociación Nacional Deportiva Universitaria (NCAA) para financiar sus propias temporadas.

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En el pasado, el sector del deporte dio sobradas muestras de ser en cierto modo resistente a la recesión. La mayoría de las principales organizaciones deportivas capearon la debacle económica de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y la crisis financiera de 2008.

Ahora el problema es que, como se trata de eventos masivos que aumentan el riesgo de propagar el coronavirus, los deportes no pueden realizarse y todo quedó absolutamente paralizado. "El impacto es significativo, tanto por el golpe económico como por la pérdida de oportunidades" dice Michael Lynch, exdirector de marketing deportivo de Visa y consultor experimentado de la industria deportiva.

Algunos equipos y ligar tal vez tengan disposiciones contractuales o contratos de seguro que pueden cubrir parte de los ingresos perdidos, pero los efectos de una eventual parálisis duradera tendrán un impacto que durará mucho tiempo más luego de la reanudación de los certámenes.

"El deporte siempre fue el aliciente cuando terminaron los grandes traumas", dice Andy Dolich, que administra las operaciones de negocios de los Memphis Gizzlies, Golden State Warriors, Oakland A's y San Francisco 49ers. "Pero ahora el deporte lo sufre de lleno." Aquí presentamos un panorama de cómo afectará el coronavirus a algunas de las principales organizaciones deportivas.

La NBA

El mayor peligro económico para la liga son los ingresos perdidos por sus contratos televisivos. La liga obtiene casi la mitad de sus 9.000 millones de dólares de ingresos de sus licencias mediáticas, cruciales para casi todas las ligas superiores. "No es igual para todos, pero si no se entrega el contenido integrar hay reducciones de derechos", dice Chris Bevilacqua, que negoció numerosos e importantes acuerdos de derechos mediáticos en los deportes.

También están las potenciales pérdidas de la venta de entradas. Los equipos no anunciaron si van a reembolsar las entradas o a ofrecer créditos en compras futuras. Sin embargo, una cláusula clave de los contratos laborales de la NBA permite que los equipos retengan poco más del 1% de los salarios de los jugadores por cada partido que se pierda el equipo, y los equipos no tendrán que gastar dinero viajes ni en organización de partidos.

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La mañana posterior a la suspensión de los partidos, Marc Lasry, copropietario de los Milwaukee Bucks, dijo que esperaban que la temporada se suspendiera entre tres y cuatro semanas. "Creo que es cuestión de esperar a ver qué pasa", dijo Lasry el jueves en una entrevista. Más tarde, el comisionado Adam Silver dijo que ese plazo sería de al menos 30 días.

Algunos equipos, como los Cleveland Cavaliers, decidieron compensar a los trabajadores de los estadios. Los jugadores, incluidos Kevin Love y Giannis Antetokounmpo, prometieron 100.000 dólares de ayuda a los trabajadores.

Liga Nacional de Hockey de Estados Unidos (NHL)

Tal vez más que cualquier otra liga, la NHL está muy acostumbrada a manejar partidos suspendidos. Los paros se cobraron toda la temporada de 2004-05 y redujeron la temporada de 2012-13 a 48 partidos. Hay dos diferencias mayores entre esos años y este. Durante los paros, la NHL no tenía que pagarles a sus jugadores, y su acuerdo laboral no incluye la cláusula de la NBA para reducir los salarios. También durante los paros algunos equipos pudieron mitigar los ingresos perdidos organizando en sus estadios conciertos, otros eventos deportivos y shows para las familias. Pero esta vez no podrán hacerlo.

Otro problema: como el hockey sobre hielo no tiene muchos telespectadores en Estados Unidos, depende más de las ventas de entradas que otras ligas deportivas mayores.

Grandes Ligas de Béisbol (MLB)

La MLB ha concebido múltiples modelos para su calendario, que fue postergado como mínimos hasta mediados de abril. El impacto variará de equipo a equipo. Los Mariners de Seattle, una de las ciudades donde más se propagó el virus, tal vez tengan más dificultades para convocar nuevamente a los fans a sus canchas de béisbol que los equipos que juegan en áreas con menos cantidad de casos. Y por razones competitivas, será difícil reanudar la temporada si algunas de las ciudades de la MLB todavía tienen restricciones en el tamaño de las reuniones, como es el caso en San Francisco.

Los equipos propietarios de su propio canal regional de deportes tal vez enfrenten un doble impacto: ningún ingreso por venta de entradas y poco contenido para sus canales de televisión, aunque los pagos de las empresas de cable tal vez representen un pequeño colchón para absorber el golpe. Otros equipos que ya pierden dinero podrían sufrir mayores pérdidas.

Mientras los jugadores se dispersan de los entrenamientos de primavera, al menos durante algunas semanas, es posible que no les paguen. Bajo los términos del contrato uniforme de jugadores de béisbol, el comisionado puede suspender contratos durante una emergencia nacional en la que no se disputan partidos. El presidente estadounidense Donald Trump declaró la emergencia nacional el viernes por la tarde.

La Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL)

Por ahora, la NFL es la que tiene los problemas menos apremiantes, porque la temporada terminó en febrero. La liga canceló su reunión anual para fines de marzo. La fecha más importante que asoma en el calendario es el Draft para fines de abril en Las Vegas. El evento debería ser una fiesta para los Raiders, que en septiembre empezarán a jugar en Las Vegas en lugar de Oakland. Por ahora, la liga no cambió sus planes del Draft, que convocará a miles de fans al Strip. Mark Davis, propietario de los Raiders, le dijo a The Dallas Morning News que la liga "no podrá a nadie en peligro por el evento".

Tenis y golf

Es demasiado pronto para predecir el impacto definitivo sobre la ATP, la WTA, la PGA y la LPGA. Mucho dependerá de la posibilidad de que se reprogramen los eventos.

Todos los jugadores son trabajadores independientes, y perderán millones en su conjunto si no pueden competir por el dinero de los premios. Pero los patrocinadores del PGA Tour podrían ser quienes más pierdan. La mayoría de los torneos de golf pertenecen a organizaciones sin fines de lucro que vuelcan sus ingresos a entidades benéficas locales. El año pasado, los torneos recaudaron 204 millones de dólares para las organizaciones de beneficencia. Cada torneo perdido podría costarles a las organizaciones benéficas locales una de sus donaciones más significativas.

Deportes de combate

El jueves a la noche, Todd duBoef, presidente del Top Rank de Boxeo, finalmente sucumbió ante lo inevitable. Canceló la pelea nocturna programada para el sábado en el Madison Square Garden, encabezada por la defensa de Shakur Stevenson de su cinturón de peso pluma.

DuBoef dijo que no contaba con dinero para solventar los traslados aéreos y el hospedaje de casi 100 personas, además de algunos costos como las ceremonias de pesaje. Pero los que verdaderamente perdieron son los boxeadores, que cobran cuando compiten.b"Algunos de ellos tienen que pagar el alquiler el próximo mes, y necesitan el dinero", dijo DuBoef. "Estamos contactándolos uno por uno, para que los boxeadores y sus equipos puedan encontrar su sustento".

Los combates del sábado a la noche del UFC en Brasil todavía están programados, aunque sin público. Dana White, presidente del UFC, dijo que decidió avanzar tras consultar con la Casa Blanca. Los futuros eventos del UFC podrían ser televisados desde el gimnasio del UFC en Las Vegas.

MLS y Liga Nacional de Fútbol Femenino (NWSL) de Estados Unidos

Solo gracias al calendario, las ligas de fútbol estadounidense están mejor que sus homólogas de básquet, hockey y otros deportes si las prohibiciones a las reuniones masivas duran bastante más tiempo. La temporada de la MLS acaba de empezar, y la Liga Nacional de Fútbol Femenino todavía tiene que arrancar, así que los equipos tienen tiempo para recuperar los partidos perdidos.

"En la MLS hay una pausa de 30 días y después se revaluará", dice Merritt Paulson, propietario de Portland Timbers y de Porland Thorns de la NWSL. Podría haber más partidos nocturnos durante la semana, que por lo general convocan a poca cantidad de público, o las temporadas podrían extenderse hasta diciembre. Cancelar los partidos es problemático, porque los ingresos de ambas ligas dependen mucho de la venta de entradas.

Gobiernos estatales y locales

Un efecto colateral menos visible de las cancelaciones son las consecuencias para los gobiernos locales, las autoridades de los estadios y los equipos que emitieron bonos para ayudar a solventar los costos de construcción de sus estadios.

Las ciudades y los estados también se privarán de recaudar impuestos a las ganancias de los salarios de los jugadores, o impuestos sobre las ventas, y los impuestos generados dentro y alrededor de los estadios, incluidas las playas de estacionamiento.

Con los estadios cerrados, decenas de miles de trabajadores a tiempo parcial que cobran por hora sin otros beneficios se quedaron sin ingresos. Venden cerveza o panchos, sirven comida en palcos de lujo, escanean entradas en los molinetes, trabajan en playas de estacionamiento o como guardias de seguridad, manejan los tableros de puntos y los equipos eléctricos, o limpian los vestuarios.

En un estadio de 20.000 butacas, aproximadamente 300 trabajadores estarían detrás de los mostradores y vendiendo bebidas en las gradas. Los vendedores de comida también sufrirán el efecto. La gran pregunta es cuánto tiempo tardarán los fans en sentirse seguros para volver a asistir nuevamente a los estadios.

"Después de la huelga del béisbol, nos preguntábamos si los fans volverían, porque estaban hartos", dice Chris Bigelow, consultor de comidas y bebidas. "Ahora es diferente porque tal vez haya personas que no quieran ponerse al lado de otras personas".

Por Matthew Futterman, Kevin Draper, Ken Belson y Alan Blinder

© The New York Times

(Traducción de Jaime Arrambide)

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