La pregunta del millón: ¿Deberíamos estar confinados?

Javier Peláez
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El Ministro Salvador Illa negaba "rotundamente" el confinamiento en España hace dos días. Ayer, la portavoz del gobierno afirmaba que "no se descartaba el confinamiento"
El Ministro Salvador Illa negaba "rotundamente" el confinamiento en España hace dos días. Ayer, la portavoz del gobierno afirmaba que "no se descartaba el confinamiento"

Irlanda fue la primera nación que volvió al confinamiento ante la subida de casos en esta segunda ola, ordenando a los ciudadanos a permanecer en sus casas, excepto para ir al trabajo o hacer ejercicio en un radio de 5 kilómetros de su domicilio. Austria aprobó hace dos días un confinamiento parcial hasta finales de noviembre tras registrar un aumento del 78% de los enfermos en unidades de cuidados intensivos. El primer ministro Boris Johnson, anunció también el confinamiento de Inglaterra, en el que los ciudadanos solo podrán salir de casa para trabajar, estudiar o pasear hasta el 02 de diciembre. Mientras tanto, Portugal, Grecia, Francia, o Alemania han endurecido sus medidas para intentar parar el rápido repunte de contagios.

Mientras tanto, en España las medidas del nuevo estado de alarma no parecen (ni de lejos) funcionar, de hecho, la confusión y el descontrol han convertido nuestro país en un “carajal de confinamientos perimetrales” sin demasiado sentido para los ciudadanos. Diversas Comunidades Autónomas exigen al gobierno que intensifique las medidas, otras como Asturias o Melilla van más allá y piden al Ministerio de Sanidad que apruebe un mecanismo para poder decretar un confinamiento domiciliario de 15 días. Los Presidentes de Andalucía y Castilla-León han aparecido públicamente y ninguno descarta el confinamiento domiciliario. A todo esto, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, aparecía el 02 de noviembre para negar con rotundidad” la posibilidad de un nuevo confinamiento domiciliario en España, y uno se pregunta si no será cómo cuando un Presidente de fútbol confirma en el cargo a un entrenador (para despedirlo a los pocos días).

Tras el Ministro de Sanidad, al día siguiente Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), aparecía públicamente declarando que “aún no ve razones de colapso sanitario que lo hagan necesario, aunque advirtiendo que si se produjera un confinamiento domiciliario sería para toda España”. Unas horas más tarde, la portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, daba una vuelta de tuerca más al afirmar que “el Gobierno ya no descarta el cierre domiciliario pero pide esperar al 9-N”. En apenas cuarenta y ocho horas hemos pasado del “niego con rotundidad” al “no descartamos un cierre total”.

Nivel de riesgo por Comunidades Autónomas según el sistema de indicadores de riesgo y niveles de alerta que el Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha
Nivel de riesgo por Comunidades Autónomas según el sistema de indicadores de riesgo y niveles de alerta que el Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha

¿Qué dicen los epidemiólogos? Muchos apuntan a que si no estamos ya confinados es solo por motivos económicos. Juan Gestal, uno de los expertos que mejor está analizando la situación en los diferentes medios, afirmaba en una reciente entrevista que estamos inevitablemente “abocados a un confinamiento más drástico", Pedro Arcos, director de la Unidad de emergencias de la Universidad de Oviedo lo exponía aún más claramente: “Ya vamos tarde. Tanto a nivel nacional como en Asturias sería necesario ya un confinamiento”.

Ayer, el Ministerio de Sanidad hacía público un documento, consensuado entre la mayoría de las comunidades autónomas -con la abstención de la Comunidad de Madrid y el País Vasco- en el que se establecen cuatro niveles de alerta con umbrales numéricos concretos fijados a partir indicadores clave para el control de la pandemia de COVID-19 en España.

Los datos recientes son francamente malos. España ha superado ampliamente el millón doscientos mil contagiados, con 209.689 casos notificados en los últimos 14 días. La incidencia media de España se sitúa hoy en 527 casos por 100.000 habitantes, y la presión hospitalaria por Covid19 ya es muy preocupante: Doce comunidades autónomas sobre pasan el 25 % de sus plazas UCI disponibles, lo que significa que están en riesgo extremo. Según este nuevo “semáforo” doce territorios (Andalucía, Aragón, Asturias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Ceuta, la Comunidad de Madrid, Melilla, Navarra, el País Vasco y La Rioja) en riesgo extremo, el resto del país, se sitúa en riesgo alto.

Y aquí llega la gran paradoja... a pesar de este panorama de riesgo extremo, extraído de su propio documento, el Gobierno se muestra optimista con las restricciones aplicadas hasta el momento. El decreto de Alarma recién aprobado ofrece, según Fernando Simón, una estabilidad para encarar lo que vaya ocurriendo. “Aún no es el momento adecuado”, explicaba ayer el director del CCAES, “no podemos poner todas las medidas en marcha cuando la situación no lo requiere porque no hay más".

Sin duda, un cierre domiciliario como el que vivimos en la primavera de este año es la medida más drástica que un gobierno tiene para hacer frente a la epidemia. Lo que aún no hemos conseguido aclarar es qué condiciones, criterios o cifras debe alcanzar una ciudad, una comunidad autónoma, o incluso un país para aplicar esa opción. Según el nuevo sistema de clasificación del Gobierno, estamos ahora mismo en la peor situación (riesgo extremo), pero al parecer no tan extrema como para el cierre domiciliario.

Además de los estrictos elementos sanitarios (como el número de contagiados o la presión hospitalaria), el cierre domiciliario es una medida que conlleva grandes perjuicios económicos por lo que parece sensato añadir determinados factores sociales y laborales para su aprobación. ¿Cuáles son estos criterios? No lo sabemos… y mientras no se establezcan, el confinamiento seguirá siendo una opción que dependerá de lo optimista o pesimista que se sienta un gobierno.

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