El coraje de Gigi Riva

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Madrid, 10 jun (EFE).- Mermado por las lesiones entre 1967 y 1968, Gigi Riva superó todas las adversidades para convertirse en el héroe de la selección italiana que ganó su única Eurocopa gracias al coraje de un delantero "romperredes".

La gloria de Italia en la Eurocopa es escasa. La consiguió pronto, en la tercera edición, cuando prácticamente la competición echaba a andar. Y, después de aquel éxito de 1968, jamás ha habido más. Rozó el título en las Eurocopas de Bélgica y Holanda 2002 y Polonia y Ucrania 2012, pero se quedó a las puertas tras perder en la final frente a Francia y España, respectivamente.

Han pasado exactamente 53 años de aquel título. Este jueves se cumple el aniversario de la victoria de Italia sobre Yugoslavia en el estadio Olímpico de Roma. El 10 de junio de 1968, el equipo dirigido por Ferruccio Valcareggi ganó 2-0 el segundo partido (no había penaltis y en caso de empate se repetía la final) tras el 1-1 del primer intento y en el mismo escenario.

Nunca antes y nunca después, una Eurocopa se decidiría en un partido de desempate. Y tampoco se repitió lo que ocurrió en semifinales, en las que Italia avanzó de ronda con un lanzamiento de moneda ante la Unión Soviética después de acabar el partido 0-0.

Todas esas incidencias beneficiaron a Riva, que aún hoy es el máximo goleador de la selección italiana con 35 dianas. El delantero del Cagliari se lesionó por segunda vez ese curso 1967/68 en el último tramo de la Serie A y llegó forzado a la fase final de la Eurocopa con problemas en un abductor. Doce meses antes, se había roto el pie izquierdo y por su constante superación y valentía, así como por la fuerza de su zurda, adquirió el apodo de 'Rombo di Tuono' (Rugido del Trueno).

Riva no se rindió e hizo todo lo posible para participar y ser decisivo en la Eurocopa. Quería tener protagonismo en la final. Sin un minuto en semifinales, se llevó un chasco cuando no pudo saltar al césped del Estadio Olímpico el 8 de junio para jugar contra la Unión Soviética. Sin embargo, el empate reservó a Riva un hueco en la historia sólo dos días después.

Pero, ¿quién era y quién fue Gigi Riva? Para muchos expertos, es el mejor delantero que ha existido en Italia. Con un golpeo excepcional y unas diagonales vertiginosas, hizo grande al Cagliari, el club en el que pasó toda su carrera entre 1962 y 1976 y al que condujo hacia su único título de Liga en 1970. Fue máximo goleador de la Serie A en tres ocasiones gracias a su cañón en el pie izquierdo que produjo una frase histórica de Manlio Scopigno, técnico del Cagliari en el curso 1969/70:

"A Gigi Riva, el pie derecho no le sirve más que para subir al tranvía". Pues con el apoyo de ese pie derecho, en el camino hacia la final a cuatro de la Eurocopa (que se jugó en Nápoles, Florencia y Roma), Riva hizo seis tantos a Chipre y a Suiza en una fase de grupos que se jugaba a doble partido y en la que el cuadro transalpino acabó primero.

Después, en cuartos, ante la sorprendente Bulgaria, ya no pudo participar por lesión. Tampoco en semifinales. Y tampoco en la final. La repetición del choque decisivo le dio una oportunidad y no la desaprovechó. Valcareggi le colocó en el once, arriesgó y ganó, porque Riva se encargó de abrir el camino de la victoria con un zurdazo a los doce minutos que hizo vibrar a los 32.000 espectadores presentes en el Olímpico de Roma.

Después, Pietro Anastasi cerró la final con el segundo, a la media hora, que certificó la derrota de Yugoslavia. Pero, el héroe, sin duda, fue Riva, descartado por lesión en los cuatro encuentros anteriores pero con una aparición clave e inesperada para que Italia consiguiera su única Eurocopa.

Riva se coronó como máximo goleador de aquella Eurocopa igualado con el húngaro Farkas. Con una diferencia: él consiguió todos sus goles en solo 270 minutos. Farkas, empleó 720. Pero el tanto más importante, el de la final, sirvió para que Italia reinara cuatro años.

Después, en 1970, esa misma generación, con grandes jugadores como el propio Riva y Giacinto Facchetti, Sandro Mazzola, Dino Zoff y Gianni Rivera, perdió la final del Mundial de México frente al Brasil de Pelé, Jairzinho, Gerson, Tostao y Rivelino.

Esa derrota no borró la gran victoria de 1968, en la que Riva fue el mejor y, como no podía ser de otra manera, lo celebró a lo grande: "La mañana siguiente me desperté en el aeropuerto de Roma y no tenía ni idea de cómo había llegado allí". Así finalizó Riva una Eurocopa imborrable que ganó con coraje. EFE

Juan José Lahuerta

(Recursos de archivo en www.lafototeca.com cód 1417221 1417229)

(c) Agencia EFE

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