Copa Libertadores: Miguel Russo lanzó una fuerte acusación, tras la noche en la que el VAR falló y Boca no pasó del empate

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La jugada de la controversia: ¿hubo empujón de Briasco sobre Nathan Silva?
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Boca se siente ultrajado. Considera que el VAR lo perjudicó y lo condiciónó, en una serie de octavos de final de la Copa Libertadores muy complicada frente a Atlético Mineiro. Que, después del 0 a 0 de anoche en la Bombonera, se definirá en Belo Horizonte el martes próximo.

Diego González, a los 35 de la primera etapa, cabeceó la pelota a la red y salió gritando el 1 a 0 con alma y vida. Pero, después de seis minutos de deliberación, el árbitro colombiano Andrés Rojas decidió anularlo, luego de que el paraguayo Derlis López (a cargo del sistema tecnológico), le advirtiera sobre una supuesta infracción de Briasco a Nathan en el centro inicial de Weigandt.

En realidad, el retroceso del brasileño derivó en que el exHuracán apoye levemente sus palmas en la espalda del rival. Que ni fue desplazado, ni perdió el equilibrio por esa acción y cabeceó muy mal por un error de cálculo. La repetición, en cámara lenta y también en pausa cuadro por cuadro, expuso el contacto. De esos que hay en cada corner o en cada jugada aérea y que pasan de largo por ser parte de un deporte de contacto.

Hizo todo mal Rojas en esos siete minutos. Venía sufriendo dede antes por un problema de audio en su intercomunicador (que debí haber resuelto antes). Luego, permitió que los jugadores estuvieran casi junto a él cuando chequeaba la jugada en el monitor del VAR. Y finalmente, vio falta en el contacto mínimo de Briasco, insuficiente para desplazar al rival. Era gol lícito del Pulpo. En su estreno en la Libertadores 2021, el factor humano del uso de la tecnología en el fútbol volvió a ser crucial.

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Pero hubo más. Porque sobre el final, Izquierdoz quiso sacar rápido ante un tiro libre defensivo a favor. Su remate desde 50 metros fue para Pavón, que eludió al arquero y marcó ante el arco vacío. Pero el árbitro había frenado todo para amonestar a Hulk. Inexplicable.

Lo que pasó es algo gravísimo. Fue un gol legítimo, pero lo que me llamó la atención es que el rival no quiso sacar del medio. Nacho Fernández le manejó la situación, tres veces les pidió el árbitro que sacaran del medio y no quisieron. Y lo mismo con la última jugada entre Izquierdoz y Pavón”, expresó un muy ofuscado Miguel Ángel Russo en la conferencia de prensa posterior al partido.

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Izquierdoz opinó en sintonía: “No me gusta hablar de los árbitros, pero me pasó algo que no vi nunca. Les dijo cinco veces a ellos que saquen del medio. Tuvo que sacar tarjeta y obligarlos a jugar. Y no lo hizo. Fue muy raro”.

Si bien es cierto que esas jugadas pueden terminar siendo bisagra en la serie, también es real que al equipo de Russo le falta. Mucho. Los 42 días de inactividad oficial quedaron en evidencia. Le pesaron al xeneize. Quizás no tanto en lo referido a diferencia de jerarquía frente al mejor equipo de la etapa de grupos. Pero sí en lo vinculado con las sociedades. Con esas conexiones que se dan durante un partido y que sólo se automatizan con el correr de los partidos.

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