Copa Libertadores. Boca, entre las quejas de Russo por el VAR y su austera actualidad futbolística

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Weigandt, tras su préstamo en Gimnasia, volvió y fue el más destacado entre las caras nuevas que presentó Boca
Weigandt, tras su préstamo en Gimnasia, volvió y fue el más destacado entre las caras nuevas que presentó Boca

Demasiada incertidumbre e incógnitas envolvían a Boca para la alta exigencia que le plantea el comienzo competitivo de su segundo semestre. Su actualidad no era la más estimulante para salir a escena ante Atlético Mineiro, el mejor equipo (obtuvo 16 de 18 puntos) de la etapa de grupos de la Copa Libertadores. El receso de 43 días desde la eliminación frente a Racing por la Copa de la Liga y la recomposición aun no concluida del plantel abrían interrogantes sobre sus posibilidades frente a un adversario con más rodaje, animador del Brasileirao -a tres puntos del líder Palmeiras- y con individualidades interesantes.

El 0-0 en la Bombonera, por la ida de los octavos de final, lo mostró como un equipo en construcción y justo de recursos. Las expectativas que despierta son más que moderadas. Miguel Ángel Russo rescató lo positivo: “Tuvimos orden defensivo. Boca jugó como se juegan estos partidos de copa. No tuvimos la suerte de ponernos en ventaja y manejar el partido de otra manera. Estamos bien, pero tenemos que mejorar mucho. Venimos sin competencia y eso a todos los equipos argentinos les cuesta. Estoy conforme con la actitud y la idea”.

Boca empezó a jugar la clasificación a los cuartos de final con una alineación que seguramente no será la definitiva, muy reformada por las salidas definitivas y ausencias circunstanciales (Tevez, Buffarini, Mas, Capaldo, Jara, Soldano, Andrada Fabra, Cardona, Almendra). Solo repetían tres titulares del últimos partido oficial.

El resumen del empate sin goles

Varios huecos a cubrir por nombres nuevos: la vuelta de Weigandt, la oportunidad para el juvenil Sandez, la apuesta por el “Pulpo” González y el debut para los refuerzos Rolón y Briasco. Ni al más optimista de los hinchas se le hubiera escapado la expresión “equipazo” al recorrer los nombres.

El panorama previo de Boca invitaba a la cautela, a la curiosidad por lo que pudiera rendir. A falta de funcionamiento y sincronización, Boca se impuso no perder el orden ante un Atlético Mineiro que manejó un poco más la pelota. El 4-3-3 se transformaba en un 4-5-1, con el repliegue de los extremos Pavón y Villa, en los momentos que el Mineiro tenía la iniciativa. Tácticamente, Boca estuvo aplicado, sin distracciones, solidario.

Briasco apoya levemente la mano sobre Nathan; no lo desestabilizó, pero a instancias del VAR se cobró foul y no se convalidó el gol del Pulpo González
Captura de


Briasco apoya levemente la mano sobre Nathan; no lo desestabilizó, pero a instancias del VAR se cobró foul y no se convalidó el gol del Pulpo González (Captura de /)

El puesto de N° 9 ya viene siendo tema de debate en Boca, ya fuera porque lo ocupaba alguien que no era un especialista de la función (Tevez) o porque aparecían otros nombres sin las condiciones necesarias. El entrenador se inclinó anoche por Briasco, que ya había adelantado que donde menos se destaca es de centro-delantero. Prefiere incursionar desde los costados hacia adentro. En cualquier lugar que se le asigne, lo que no le va a faltar a la contratación llegada de Huracán es voluntad, despliegue, sacrificio.

En general, Briasco recibió mucho de espalda, debió aguantar la pelota y tampoco lo benefició un equipo con escaso juego interior, que pudiera encontrar sus desmarques. Fue víctima de la aplicación desvirtuada del VAR, de la tecnología aplicada para encontrar nimiedades en las que no se debería reparar. En una jugada aérea muy mal defendida por el Mineiro y que terminaba con un gol del “Pulpo” González, a instancias del VAR -el árbitro Rojas revisó la acción en el monitor- se sancionó un foul inexistente de Briasco, que apenas si apoyó la mano sobre la espalda de Nathan. Un toque leve e insuficiente para desestabilizarlo. Russo se quejó al final del partido: “Fue un gol legítimo. Lo que me llamó la atención es que el rival no quiso sacar del medio. Nacho Fernández le manejó la situación. Tres veces les pidió el árbitro que sacaran del medio y no quisieron. Es algo muy grave”

Cuando en los últimos 20 minutos ingresó otro debutante, Nicolás Orsini, Briasco se recostó sobre la izquierda. El atacante que representa al seleccionado de Armenia no es un goleador de raza. Su planilla registró un cabezazo por encima del travesaño y reflejó su vocación por la lucha: le hicieron tres faltas y cometió cuatro. A la espera de un mayor entendimiento con sus compañeros, deberá traducir su entrega en un aporte ofensivo más concreto.

Cristian Medina presiona sobre un rival
Mauro Alfieri


Cristian Medina presiona sobre un rival (Mauro Alfieri/)

En una elección que sorprendió a muchos, Russo relegó a Varela al banco y ubicó a Rolón de volante central. El ex Huracán estuvo contenido, no influyó en la construcción del juego -acumuló siete pérdidas de pelota- y tampoco se hizo notar en la recuperación. Una producción intrascendente, opaca. Pasó a jugar de interior cuando en los últimos 20 minutos ingresó Varela, que enseguida se hizo notar con un par de pases profundos.

Boca no extrañará la vitalidad de Buffarini porque Weigandt tiene un registro parecido. Potente y decidido, el lateral volvió tras su préstamo en Gimnasia y se acomodó con naturalidad. Juega sin complejos y empuja en cada proyección.

La entrada de Orsini no agregó profundidad. Sin posibilidad de encontrar el arco, al ex Lanús se lo vio sin mucho ritmo; contabilizó tres pérdidas de pelota. A Boca se le puede reconocer que estuvo compacto, pero sin peso ofensivo, si bien en la segunda etapa creció Pavón con su capacidad para sacarse una marca de encima y cruzar centros. Pero el Pulpo González fue el único que sorprendía en el área, en zona de definición. Correcto y firme atrás, Boca fue tibio en ataque. Al principio midió al rival y cuando mostró más decisión en el segundo tiempo anduvo escaso de pólvora, de elaboración y llegada. Consciente de esta limitación, en el mercado estuvo sondeando a los colombianos Borja y Roger Martínez, y al ecuatoriano Estrada. Todos quedaron fuera de su presupuesto. La consecuencia es su austera realidad futbolística.

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