Copa América: grieta entre albertistas y cristinistas por ofrecer a la Argentina como sede única

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El presidente Alberto Fernández junto con Alejandro Domínguez, titular de Conmebol, Claudio Tapia, de AFA, Matías Lammens, Ministro de Turismo y Deporte, y Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados
@afa

Desde que el presidente Alberto Fernández postuló por radio al país para organizar en soledad la Copa América, se sumaron voces en favor y en contra. El propio frente de gobierno no tiene bien en claro si quiere mostrarle al continente que puede albergar al torneo de selecciones más antiguo del mundo. La voluntad política de algunos sectores se choca contra la situación epidemiológica, que convenció al propio Fernández a confinar por nueve días a la mayoría de los argentinos.

Nicolás Kreplak, el viceministro de Salud en Buenos Aires, la provincia que gobierna Axel Kicillof, un cristinista puro, se manifestó en contra del campeonato. “A veces las organizaciones grandes [por Conmebol] imponen reglas homogéneas para todos y eso puede ser un problema si no entendemos el momento que estamos viviendo. Desde mi punto de vista sería mejor si se pospusiera un par de meses”, dijo en Radio El Destape. Y criticó ciertos “beneficios especiales” del fútbol: “Parece que hay una suerte de automatismo en algunas decisiones de algunos deportes”. Por lo pronto, los futbolistas que deban participar en encuentros internacionales (eliminatorias, Copa Libertadores y Copa Sudamericana) en la Argentina quedaron exceptuados de las nuevas restricciones mediante un decreto publicado ayer. Eso sí: no pueden usar el transporte público para desplazarse.

Lionel Messi y el resto del plantel argentino están llegando en estos días al predio de Ezeiza para participar en un campeonato que, 18 días antes, todavía no tiene determinadas las sedes.
Lionel Messi y el resto del plantel argentino están llegando en estos días al predio de Ezeiza para participar en un campeonato que, 18 días antes, todavía no tiene determinadas las sedes.


Lionel Messi y el resto del plantel argentino están llegando en estos días al predio de Ezeiza para participar en un campeonato que, 18 días antes, todavía no tiene determinadas las sedes.

Carla Vizzotti, la ministra nacional de Salud, le respondió a Kreplak en TN: “Recibir 2000 personas con protocolos en la Copa América no es un riesgo”. Las dos posturas están bien marcadas. El ala pro-fútbol del Gobierno (que tiene como estandarte al propio Fernández) considera que organizar el torneo con delegaciones en burbujas sanitarias, controladas y con testeos permanentes “no entraña ningún problema sanitario”. Claro que junto a los futbolistas vendrá también la prensa, interesada en cubrir la actuación de sus seleccionados. Y ésa será otra historia: ¿cómo tener en burbuja a los periodistas?

Ésta será una semana de definiciones. Está previsto que el gobierno argentino y Conmebol hablen cara a cara en estos días. Desde Luque, donde está emplazada la sede de la confederación, esperan un encolumnamiento del Gobierno detrás de la causa Copa América. Que el presidente, si realmente quiere que el país organice el torneo, baje la orden de que todos sus subordinados colaboren. Claro que también deberá estar dispuesto a pagar el costo político de las críticas. “Fútbol sí y escuelas no”, le reprocharán sus adversarios. Y también se lo recordarán algunos propios.

Conmebol va a reunirse con el gobierno nacional para definir si le asignará totalmente a la Argentina la sede de la Copa América o se la hará compartir con otra nación; el certamen debe comenzar el 13 de junio.
Conmebol va a reunirse con el gobierno nacional para definir si le asignará totalmente a la Argentina la sede de la Copa América o se la hará compartir con otra nación; el certamen debe comenzar el 13 de junio.


Conmebol va a reunirse con el gobierno nacional para definir si le asignará totalmente a la Argentina la sede de la Copa América o se la hará compartir con otra nación; el certamen debe comenzar el 13 de junio.

Las charlas informales para que la Argentina se quede en soledad con la organización del torneo existen desde hace varias semanas. Su inicio coincidió con la sospecha de que Colombia no iba a poder hacerse cargo de sus partidos. Entre ellos, la final en Barranquilla. En estas horas, mientras Conmebol y el Gobierno se sienten a hablar de la logística del certamen, repasarán todo lo referente a las dos cuestiones más importantes: el traslado de las delegaciones (¿será por Aerolíneas Argentinas?) y la seguridad de éstas, un trabajo que compete a las jurisdicciones en las que haya una sede del campeonato y al gobierno nacional. Como en todos los torneos continentales, también habrá que resolver cuestiones impositivas. En definitiva, el trazo fino de una idea que se viene rumiando desde hace 15 días y que podría servirle a Conmebol para resolver un gran dolor de cabeza.

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La Copa América, suspendida en 2020 por la pandemia de coronavirus, está en medio de una cinchada política. Las fuentes consultadas aseguran que “dos años de trabajo no pueden resolverse en tres semanas”, en relación con la complejidad de trasladar a otro país todos los partidos previstos en la sede colombiana. Hasta este momento, ese país es Chile, cuya Asociación Nacional de Fútbol Profesional comunicó a la prensa los planes para realizar el certamen en su territorio. Ayer trascendió que hubo hasta un llamado para reservar plazas hoteleras en territorio chileno. Uno de los escenarios contemplados es el de desarrollar todos los encuentros con un 30% de aforo, como pretende Conmebol para reducir la pérdida económica. A esta altura, sin embargo, lo principal no es cuánto dinero se dejará de ganar, sino cómo hacer que la competencia no vuelva a aplazarse. Además, hay asociaciones continentales que necesitan el premio por participar para subsistir. Precisan dinero.

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En Conmebol trazaron varias posibilidades. Si se pudiera apostar, la favorita sería la de 100% argentina. Más atrás, la de 50% con Chile, aunque saben que lo más probable es que haya errores de organización. Hasta hace dos meses, los trasandinos ni siquiera figuraban en el radar. Que ahora en Luque piensen en trasplantar la organización de la competencia obedece a que los comités organizadores locales no son más del país organizador, sino de la propia confederación. Eso facilita el manejo de los tiempos.

Incidentes de manifestantes contra la policía en cercanías del estadio Romelio Martínez, de Barranquilla; la violencia política convenció a Conmebol de quitarle a Colombia su 50% de la sede de la Copa América; sin embargo, en aquella ciudad actuará el seleccionado argentino por la eliminatoria para el Mundial de Qatar.
Incidentes de manifestantes contra la policía en cercanías del estadio Romelio Martínez, de Barranquilla; la violencia política convenció a Conmebol de quitarle a Colombia su 50% de la sede de la Copa América; sin embargo, en aquella ciudad actuará el seleccionado argentino por la eliminatoria para el Mundial de Qatar.


Incidentes de manifestantes contra la policía en cercanías del estadio Romelio Martínez, de Barranquilla; la violencia política convenció a Conmebol de quitarle a Colombia su 50% de la sede de la Copa América; sin embargo, en aquella ciudad actuará el seleccionado argentino por la eliminatoria para el Mundial de Qatar.

¿Y Colombia? FIFA, por lo pronto, mantiene como sede del partido de eliminatorias, del 8 de junio entre el seleccionado caribeño y la Argentina a la costera Barranquilla. Esa ciudad, sede original de la final de la Copa América, parece estar un poco más tranquila que hace unos días, cuando River jugó con Junior por la Libertadores y en simultáneo con el minuto de silencio en homenaje a los médicos sonaban detonaciones en las afueras del estadio. Esas imágenes provocaron que Conmebol relocalizara los partidos que los equipos colombianos debían afrontar por competencias internacionales. FIFA, sin embargo, mantiene a Barranquilla. La pregunta, igual que con la indefinición de la Copa América, es hasta cuándo.