Grandes contrastes en el estadio Cuauhtémoc

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PUEBLA, Pue., mayo 15 (EL UNIVERSAL).- Mucha pasión es la que se vive en Puebla a unos minutos que se juegue el partido de vuelta contra el Atlas por el pase a las semifinales del Guardianes 2021. Y también contrastes.

Afuera del estadio, alrededor de 500 aficionados, en su mayoría barristas, esperaron por más de una hora la llegada del autobús poblano, que se atoró en el tránsito. En cuanto apareció todo se desató, algarabía, gritos, luces de colores, y cero sana distancia.

Eso sí, organizados ya que en coordinación con el comisario y protección civil del estado, dejaron el camino libre a la llegada del Atlas... Eso sí, uno que otro aficionado se quedó en la.puerta de acceso para insultar a sus anchas a los tapatíos.

Antes de ingresar al estadio, los aficionados que así lo quisieran pudieron hacerse la prueba de antígeno para detectar si es portador de Covid-19. No más de quince minutos era lo que se tardaba el tomar la prueba y saber el resultado.

El contraste venía a la hora de entrar al inmueble, a las tribunas, ya que no había quien tomara la temperatura, apenas la gente era sanitizada y ni se obligaba a poner gel antibacterial.

Alrededor de 14 mil personas, el 30 por ciento, fue autorizado para entrar al Cuauhtémoc.

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