¿Cómo será la construcción de ataque de la Selección argentina?

La Pulga y la Joya sufren la comparación sobre quién es mejor, de cara a Barcelona contra Juventus.

A Paulo Dybala los ojos le quedaron flotando entre lágrimas y Lionel Messi, rubio y con botines verdes como un superhéroe, le puso la mano en la cabeza y le prestó el hombro, delante de todos, para que llorara protegido. El partido anterior a ese, el 10 había terminado derrumbando su frente dentro de la camiseta después de perder la final por la Copa América, en Nueva Jersey. Unas jugadas antes a que en aquel partido contra Uruguay, el primero de Edgardo Bauza, echaran al segundo punta de Juventus, Messi y él conectaron una pared y terminó en gol. Fue algo que no se veía antes: la combinación entre uno y otro parecía a una velocidad que rompía con una monotonía de cambio de ritmo que tanto le había costado al conjunto de Gerardo Martino en algunas ocasiones. Para Chile, esa es la apuesta.

La pareja más goleadora del fútbol mundial es Messi y Luis Suárez. La segunda la componen Gonzalo Higuaín y Paulo Dybala. Los números de los delanteros que pondrá Bauza para jugar contra Chile son tremendos: Messi tiene 36 gritos en 36 partidos, Dybala va con 12 en 28, Di María con 9 en 29 y el Pipa con 23 sobre 35. El promedio es de 0,62: una cifra letal.

La cuestión está en cómo hacerlos combinar: algo que, desde las épocas de Alejandro Sabella, cuando apostaba a jugar con Sergio Agüero en lugar de Dybala. La variante, en este caso, quizás, es que Lucas Pratto en lugar de Pipa.

El esquema dependerá de cómo se lo mire, aunque en función de ataque será un 4-2-4. Bauza apostará al golpe por golpe. Martino casi nunca intentó este esquema, salvo en su debut en la Copa América de Chile, cuando en el segundo tiempo contra Paraguay, hizo ingresar a Carlos Tevez por Javier Pastore. Así quedó con: Messi, Tevez, Di María e Higuaín -que había ingresado por Agüero-. El Patón mismo llegó a poner a Ever Banega como tercer volante. En sus últimas presentaciones, jugó con Enzo Pérez como volante por derecha, armando un 4-4-2 que quedó deshechado en la derrota contra Brasil, de visitante, por 3-0, con una sola llegada en el primer tiempo -un tiro de media distancia de Lucas Biglia-.

La diferencia que tiene esta delantera frente a cualquier otra es la de la sociedad que ya viene con rodaje. Es que Dybala e Higuaín juegan en esas posicones en Juventud: el cordobez hace las veces de mediapunta y de asistidor, el exNapoli queda como centrodelantero. Massimiliano Allegri, técnico del club de Turín, es un especialista en entrenar movimientos de delanteros. Para la Champions League de 2015, armó un tándem de lo más preciso entre Tevez y Álvaro Morata, que terminó dejando fuera a Real Madrid en la semifinal. Que el ataque ya tenga movimientos sistematizados ayuda directamente a Bauza: la mecánica ya está construida y alcanza con hacer encajar a Messi y a Di María. 

Lo complejo estará en la unión de líneas. En defensa, la idea es que el equipo quede parado con un 4-2-3-1. "Según cómo terminemos en ataque es que se harán los retrocesos", explicó Messi, en Estados Unidos, antes de un partido, y esa mecánica de Martino todavía continúa. Es probable que Messi y Dybala roten mucho sus posiciones. Di María, incluso, también modificará sus posiciones. Pero el eje Lucas Biglia y Javier Mascherano deberá distribuir el juego de manera tal que arriba se pueda recibir con velocidad.