El consejo que le dio Riquelme a Frank Fabra para rendir al máximo en Boca

Franco Tossi
lanacion.com

Uno de los primeros días de enero, cuando el nuevo mandato en Boca se puso en marcha, el vicepresidente segundo Juan Román Riquelme se acercó al plantel como cabeza del Consejo de Fútbol. Entre los rostros que observó había uno en particular que denotaba cierta tristeza. Algunas cuestiones lo sacaban de foco. Mal físicamente por una lesión grave que experimentó, lo fundamental del decaimiento de Frank Fabra fue la falta de confianza tras su recuperación. El ídolo xeneize, supo leer el contexto y aplicar toda su habilidad para producir un cambio. Román sabía que el puesto de lateral izquierdo necesitaba de una renovación, entonces, tocó las teclas necesarias para recuperar a un jugador que es de selección.

Riquelme, que conformó una gran sociedad en Boca con un lateral izquierdo emblemático como Clemente Rodríguez, tenía claro que el estilo de Fabra se introduciría perfecto en el fútbol que tenían proyectado con Miguel Ángel Russo. El técnico profundizó ese pensamiento dándole lugar en su formación titular desde el arranque de su segundo ciclo. Puede resultar apresurado afirmar que consiguieron recuperarlo definitivamente, pero las actuaciones del colombiano pusieron la vara muy alta sobre aquellos que quieren sacarle el puesto. En el duelo ante Independiente Medellín (3-0), fue la figura de un equipo que parece que comienza a acostumbrarse a ganar.

"Tuve una gran conversación con Román, me dijo que estar en este equipo debería ser motivo suficiente de felicidad. Desde ahí, no paré de mostrar un buen semblante y estar alegre. Así parten las cosas buenas. El profe (Russo) es un hombre serio, pero que también te permite reír con él y charlar. Eso es muy motivante y te da otra confianza que se ve en la cancha", le relató a LA NACIÓN tras la consulta acerca de su buen nivel.

No fue una casualidad. El rendimiento del colombiano viene en crecimiento. Porque se sabía que el ataque era su gran virtud, pero en el presente le está agregando mejoras defensivas a su juego, introducido en una última línea que sólo recibió dos goles (en partidos diferentes) en nueve compromisos oficiales. De hecho, Fabra fue el que más disputas de balón contabilizó: 17, siendo el segundo jugador xeneize que salió más victorioso de esas batallas, obteniendo un 58,8% de duelos ganados.

¿El título de la Superliga les sacó peso? Para Frank, Boca no pierde el eje por haber sido campeón: "No, porque a pesar de que contra Independiente tuvimos un jugador menos (expulsión de Izquierdoz), siempre jugamos sueltos, de menor a mayor y cada vez con más confianza. Después del título hay más confianza, pero eso no nos tiene que llevar a la relajación porque sabemos que en Boca hay que darlo todo, siempre". Y agregó: "Los partidos te van dando la confianza".

Eso estaba necesitando. Luego de la rotura de ligamentos cruzados que lo sacó del Mundial de Rusia 2018 aumentó de peso y le costó afinarse físicamente. También, por no jugar demasiado, con Gustavo Alfaro disputó 16 de los 50 encuentros de aquel ciclo. Con Russo, todo lo contrario: ocho veces titular. Con confianza para el ataque es vital. Por un lado, ante DIM dio 42 pases correctos de 50 que intentó, de los cuales 34 fueron en el campo contrario. Y por otro, es el que más asistencias (tiene tres al igual que Tevez) de gol otorgó: una de ellas terminó en el tanto de Salvio que abrió la goleada. Y su producción también fue importante en Santa Fe, en la goleada a Colón (4-0), cuando le cedió dos goles, los de "Pol" y "Wanchope".

No es el único futbolista que estaba a un costado con Alfaro y que Russo recuperó. En el otro lateral, Julio Buffarini es un caso similar. También fija en la estructura actual por un buen nivel, en el pasado fue víctima de la necesidad de darle el gusto a todos, lo que le llevó perder el puesto con el juvenil Marcelo Weigandt: el cordobés estancó su rendimiento y no fue parte de los octavos de final (Paranaense), de los cuartos de final (Liga de Quito) ni de la primera semifinal (River) de la Copa Libertadores 2019.

"Necesitaba hacer la pretemporada de esta manera. Miguel me dio la confianza y se lo estoy demostrando dentro de la cancha. Estoy contento por consolidarme en el equipo", aseguró Buffarini tras obtener el trofeo local el último sábado.

El ejemplo más claro de cómo Russo recuperó futbolistas se corporiza en Carlos Tevez. Con Alfaro el Apache pasó de ser el abanderado del entrenador a quedarse en el banco de los suplentes porque su lugar era de Mauro Zárate. Ahora la historia es completamente distinta. Russo prefirió manejarse a la inversa: no hablar del capitán y sorprender a todos poniéndolo de centrodelantero del equipo. Su influencia fue enorme para el título de la Superliga: seis goles en los siete partidos del sprint final local.

Jorman Campuzano tuvo un primer semestre con Alfaro con mucha acción, aunque jugando incómodo. Pocos podían explicar porqué, hasta que apareció Capaldo y lo desplazó del doble cinco que conformaba con Marcone: sólo ocho participaciones (cuatro de titular) en los 23 partidos de los últimos seis meses de 2019. Russo se encargó de que los hinchas descubrieran la respuesta: había que ubicarlo de "cinco tapón". Así fue figura en varios encuentros de este ciclo, un patrón de la mitad de la cancha. Su compatriota, Sebastián Villa, también padeció poca actividad en ese semestre: siete titularidades, relegado por la figura de Salvio. Hoy los dos juegan juntos y son los hombres desequilibrantes.

Russo rescató niveles que estaban caídos y dejados de lado. Los potenció y hoy son grandes figuras de un Boca que sigue creciendo.

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