Conflicto en la Superliga por el reglamento y los descensos: no hubo quórum

Alejandro Casar González
lanacion.com

El comité ejecutivo de la Superliga no pudo sesionar por falta de quórum. En el orden del día estaban incluidas las aprobaciones del reglamento y del ya famoso artículo 95, que estipula los mecanismos y las sanciones del llamado "Fair Play Financiero". Es decir, los castigos para los clubes que incumplan las obligaciones contractuales con sus futbolistas. El órgano necesitaba 13 representantes para poder sesionar, pero sólo hubo 12: River, Boca, Racing, Independiente, San Lorenzo, Atlético Tucumán, Unión, Vélez, Huracán, Talleres de Córdoba, Godoy Cruz y Defensa y Justicia. De los otros 12, uno faltó a la convocatoria (Aldosivi de Mar del Plata). Los otros 11 se juntaron en un café a deliberar y no prestaron quórum. La sesión debió levantarse y el tratamiento de los dos puntos principales quedó postergado.

Los 11 clubes rebeldes habían perdido la votación para cambiar el mecanismo de los descensos. Y pretendían que el tema volviera a ser debatido con una nueva propuesta, presentada por Argentinos Juniors en los últimos días: cuatro descensos, dos por promedio y dos por puntos. La Superliga entendió que el tema ya estaba definido y siguió adelante con la estructura original del torneo: cuatro descensos, todos por promedio.

Pero además, estos 11 equipos (Argentinos, Lanús, Banfield, Gimnasia de La Plata, Estudiantes, Patronato, Rosario Central, Newell's, Colón de Santa Fe y los recién ascendidos Arsenal y Central Córdoba, de Santiago del Estero) querían que el reglamento mantuviera el artículo 95 original: con las sanciones drásticas que recibieron en primera instancia tanto Huracán y San Lorenzo. "¿Por qué yo me tuve que ajustar para tener todo en regla y Huracán, que no pagó nada en casi toda la temporada, casi se clasifica a una copa internacional?", razonó con bronca uno de los dirigentes que estuvo en el bando rebelde.

La nueva versión del artículo 95 es mucho más gradual que el anterior. Y establece un abanico mucho más amplio de castigos posibles, en función del grado de atraso y del monto de la deuda total de los clubes con los jugadores. "De todas maneras, esto no es una grieta ni una guerra. Expresamos nuestra disconformidad con lo que pasa", agregó el mismo dirigente, fuera de micrófono.

Desde la Superliga insistieron con que la dilación provocada por la falta de quórum no condiciona el comienzo del campeonato de la primera división. Y aseguraron que se mantiene la fecha del 26 de julio como inicio. Es más, allegados al departamento de Legales confirmaron que el torneo puede comenzar con el reglamento aprobado por la Mesa Directiva, un órgano conformado por menos dirigentes también llamado "mesa chica". El marco regulatorio puede ser aprobado más adelante, con la pelota ya rodando.

De todas maneras, todo apunta a que la semana que viene los 24 clubes de la Superliga vuelvan a verse las caras. Los 11 "rebeldes" saben que postergar el comienzo no es bueno para nadie: los clubes necesitan dinero. O, lo que es lo mismo, que vuelva el fútbol cuanto antes.

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