La polémica del comunicado de la Casa Real: por qué Felipe VI actúa ahora cuando ya tenía la información hace un año

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La rápida expansión del coronavirus COVID-19 por el territorio español ha provocado la adopción de una serie de medidas extraordinarias y el Gobierno se ha visto obligado a proclamar el estado de alerta. La epidemia ocupa conversaciones y titulares y mantiene en casa a una parte considerable de la población del país. También hace que asuntos de una gran relevancia pasen casi desapercibidos.

Es lo que ha ocurrido con el comunicado de la Casa Real en el que el rey Felipe VI renuncia a la herencia del emérito, Don Juan Carlos, y le retira su asignación. Un escándalo para la monarquía que provoca que el monarca se juegue todo su prestigio y el de la institución tanto dentro como fuera de España y que sin embargo, está pasando de puntillas ante la crisis del coronavirus.

El rey emérito, Don Juan Carlos, y Felipe VI (Andrea Comas/Pool Photo via AP)
El rey emérito, Don Juan Carlos, y Felipe VI (Andrea Comas/Pool Photo via AP)

El motivo de esta acción es la revelación de que el antiguo monarca manejó entre 2008 y 2012 (cuando aún seguía en el cargo) una fundación panameña, Lucum Foundation, con la que controlaba una cuenta en Suiza que tenía hasta 100 millones de dólares recibidos de Arabia Saudí y que podría ser una comisión por la adjudicación de las obras del Ave a La Meca a empresas españolas. Felipe VI, por entonces Príncipe de Asturias, figuraba como segundo beneficiario del depósito.

El comunicado pretende desvincular completamente al rey actual con las acciones que realizó el emérito durante su reinado. El primer punto del escrito, en el que se habla de la ejemplaridad de la institución, es la principal prueba, pero plantea una serie de cuestiones incómodas para la Casa Real.

Tal y como se señala en el punto quinto, el 5 de marzo de 2019 (hace más de un año) Felipe VI tuvo conocimiento, a través de una carta enviada por un despacho de abogados, de su designación como beneficiario de la Fundación Lucum desde el momento en el que falleciera el Rey Don Juan Carlos. El monarca realizó tres acciones de manera casi inmediata: trasladar la misiva al emérito y a las autoridades; comunicar al despacho de abogados su desconocimiento ante lo relatado; y finalmente comparecer ante notario para que quedara sin efecto su designación como beneficiario o el de la infanta Leonor.

La pregunta es si Felipe VI ya tenía hace un año información de este posible escándalo, ¿por qué no lo hizo público con el fin de defender esa honestidad, esa integridad y esa transparencia que se reflejan en el comunicado?

Además, si el monarca ya había apreciado en 2019 alguna conducta reprobable de su padre, ¿por qué no renunció a la herencia en ese momento y le quitó la asignación cuando tuvo conocimiento de ello y no cuando se ha hecho público todo el asunto?

Cabe recordar que la polémica ha visto la luz el pasado 4 de marzo cuando un periódico suizo reveló la existencia de esa cuenta con 100 millones de dólares, pero entonces no hubo ninguna reacción de la Casa Real. No fue hasta el 14 de marzo, cuando The Telegraph, desveló que el actual monarca también era beneficiario (algo que él ya sabía desde 2019) cuando se produjo el comunicado en el que Felipe VI renunciaba a la herencia, en mitad de la crisis del coronavirus.

Precisamente el momento elegido, con todos los españoles confinados en su casa y con el estado de alarma en vigor, no parece casual. De hecho, tanto periodistas como políticos, se han mostrado críticos con esta circunstancia, ya que consideran que la crisis del COVID-19 le ha venido como anillo al dedo a Felipe VI para que el asunto no tenga mucho altavoz y no reciba demasiada atención.

Felipe VI (AFP).
Felipe VI (AFP).

Sin embargo, también hay controversia en este punto. Según el Código Civil, no es posible renunciar a una herencia mientras que el testador permanezca vivo, por lo que lo revelado en el comunicado es papel mojado.

Además, hay otro factor a tener en cuenta y es que legalmente la herencia no se puede aceptar parcialmente, es decir o se renuncia a ella íntegramente o se acepta en su totalidad.

Cuestiones estas espinosas que no han sido explicadas en el escrito y que el monarca debería aclarar. La ejemplaridad, la transparencia y la honestidad de la institución están en juego.

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