Bielorrusia, su liga de futbol desafía al coronavirus con todo y aficionados

Rory Smith
The New York Times
Regional Sport Complex Brestsky. (Photo by Jaap Arriens/NurPhoto via Getty Images)
Regional Sport Complex Brestsky. (Photo by Jaap Arriens/NurPhoto via Getty Images)

Había un puñado de cámaras de imagen térmográfica afuera del estadio del Dynamo Brest el viernes, las cuales tenían como objetivo expulsar y negarle la entrada a cualquiera que mostrara señales de fiebre. Tanto el Brest como su oponente, el Smolevichi, habían recibido consejos de higiene: lavarse las manos con jabón, evitar abrazos. El Ministerio de Salud había decretado que el estadio debía ser desinfectado dos veces al día.

No obstante, aparte de eso, el primer juego de la temporada en la Liga Premier de Bielorrusia iba a celebrarse como estaba planeado. Le iba a seguir un programa colmado de partidos sabatinos y dominicales. No iba a haber ninguna restricción para los aficionados que asistieran a los partidos. A diferencia de todos los demás, en casi todas las partes del mundo, Bielorrusia había decidido simplemente seguir jugando.

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En lo que respecta a las autoridades del fútbol del país, no había ninguna razón para no jugar. La ABFF —el órgano rector del deporte en Bielorrusia— había analizado las medidas que tomaron otras ligas europeas frente a la creciente pandemia del coronavirus: primero, jugar a puerta cerrada; luego, cancelar o posponer todas las ligas y competencias.

Y llegó a la conclusión de que las decisiones surtían poco o ningún efecto para evitar que los aficionados se reunieran o que el virus se propagara, y que la situación en Bielorrusia no ameritaba la cancelación de la nueva temporada.

“¿Se declaró un estado de emergencia en nuestro país?”, cuestionó Vladimir Bazanov, el presidente de la ABFF, en una entrevista con el sitio deportivo Tribuna. “No hay ninguna condición crítica, por lo tanto decidieron que empezáramos el campeonato según lo pactado”.

Esta decisión ha convertido a Bielorrusia en un caso atípico del fútbol europeo. Todas las otras ligas del continente, y casi todas las otras ligas del mundo, han sido puestas en un receso indefinido. De hecho, a medida que la escala y la gravedad de la pandemia del coronavirus se han vuelto evidentes, la mayoría de los deportes en casi todos los países del mundo han hecho lo mismo: cerrar las puertas hasta que sea seguro reunirse de nuevo, para los jugadores y los aficionados.

Por otro lado, la respuesta de Bielorrusia ha sido escéptica. Mientras la mayor parte de Europa permanece en un cierre de emergencia —ciudades completamente vacías, poblaciones enteras con la indicación de quedarse en casa, a menudo bajo la amenaza de ser arrestadas—, Bielorrusia aún no ha implementado ninguna medida severa. Oficialmente, ha registrado 81 casos de coronavirus, aunque el gobierno aseguró que 22 ya se han recuperado.

A la izquierda, presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, a la derecha el presidente de Rusia, Vladimir Putin. (Photo by Mikhail Svetlov/Getty Images)
A la izquierda, presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, a la derecha el presidente de Rusia, Vladimir Putin. (Photo by Mikhail Svetlov/Getty Images)

Aunque el presidente del país, Alexander Lukashenko —considerado ampliamente como el último dictador de Europa—, ha aconsejado a los ciudadanos acatar los protocolos de distanciamiento social y no visitar ningún lugar muy atestado de gente, también ha sugerido que el virus es una “psicosis”.

En público, los jugadores de la liga han aceptado la decisión. Sergey Kislyak, un mediocampista del Brest, comentó que “todo es tranquilidad” entre sus compañeros de equipo. “Mi madre trabaja en una escuela; las clases continúan, como antes”, señaló. “Todo está bien”.

Su compañero de equipo, Artem Milevsky, admitió en Arena Radio que, aunque es “extraño” ser la única liga de Europa que sigue jugando, y aunque está intentando tener “menos contacto” con otras personas, a final de cuentas no era una decisión que pudieran tomar los futbolistas.

“Nos pagan para jugar”, afirmó. “Las autoridades tienen el control. Todo está abierto, todo está funcionando, puedes comer en cualquier parte”.

Sin embargo, en privado, las cosas podrían ser un tanto diferentes. Una encuesta que realizó Tribuna, el sitio web deportivo, reveló que la mayoría de los atletas estaba a favor de parar la liga. El comentarista Konstantin Genich describió la idea de jugar como “desesperada”.

Alexander Hleb, quien militó en el Barcelona y el Arsenal, y probablemente sea el mejor futbolista bielorruso de la historia, estimó que la falta de preocupación entre los jugadores y las autoridades era “increíble”, aunque luego moderó sus comentarios en una publicación de Instagram.

“Como la administración presidencial no considera que haya una necesidad real para poner al país en cuarentena, la situación está bajo control”, escribió Hleb. “Si hubiera una verdadera amenaza para la salud de los jugadores, la salud del público en los estadios, estoy seguro de que se detendrían los partidos”.

Tuit con imágenes del partido contra el Smolevichi, encuentro con aficionados en las gradas. Marzo 21 de 2020.

Hleb ha puesto a su familia en autoaislamiento a manera de precaución. Como había de esperarse, algunos aficionados se sienten de una forma similar. La asistencia del primer fin de semana de la temporada fue más o menos la mitad de la que hubo el año pasado, aunque eso de todos modos significó que casi 4000 personas se congregaron para ver el primer partido del Brest, el campeón defensor.

“La actitud general hacia el coronavirus sigue siendo más bien frívola”, comentó Maxim Berazinski, el director ejecutivo de Tribuna en Bielorrusia y Ucrania. “Esto se debe en parte al hecho de que las autoridades aún no han cerrado las fronteras, las escuelas, las universidades y están intentando minimizar la importancia del problema de todas las maneras posibles”.

“Mucha gente sigue yendo al fútbol, y se está manifestando de forma muy activa en contra de la idea del cierre del torneo. Por nuestra parte, como los medios, insistimos en que la medida que necesitamos ahora es suspender los campeonatos. El riesgo al que estamos exponiendo a las personas no se justifica en este momento”.

Hasta ahora, no hay ninguna señal de un cambio de política. El martes, un vocero de la ABFF, Alexander Aleinik, confirmó que se llevaría a cabo la siguiente ronda de juegos. Como están las cosas, todavía se les permitirá la asistencia a los aficionados. El resto del mundo se ha detenido, el tiempo que sea necesario. Pero Bielorrusia, completamente sola, sigue jugando.

This article originally appeared in The New York Times.


© 2020 The New York Times Company



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