¿Qué es eso del ‘compañero de mimos’ autorizado por Bélgica en confinamiento?

M. J. Arias
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La segunda ola del coronavirus en Bélgica está afectando de tal manera al país que las autoridades han tenido que ordenar un confinamiento casi total para intentar controlar la curva y frenar el número de contagios. La idea es reducir el contacto físico entre las personas al mínimo, pero, pensando en la salud mental de sus ciudadanos y en cómo este nuevo confinamiento puede afectarles, han establecido la figura del knuffelcontact, que se traduciría, como apuntan diversos medios españoles, como un ‘compañero de mimos’.

En Bélgica cada ciudadano puede elegir a un 'compañero de mimos' que le viste en casa durante el confinamiento. (Foto: Getty Images)
En Bélgica cada ciudadano puede elegir a un 'compañero de mimos' que le viste en casa durante el confinamiento. (Foto: Getty Images)

Anunciada por el primer ministro belga Alexander De Croo, esta medida consiste en la elección de una persona con la que se podrá tener contacto domiciliario aún estado confinados. Cada ciudadano puede elegir a un ‘compañero de mimos’ y este podrá visitar el domicilio. En el caso de que la vivienda cuente con más de un habitante, cada conviviente tendrá su propio knuffelcontact, pero solo podrá haber uno por visita en el interior. Y, en el caso de personas que vivan solas, podrán tener dos ‘compañeros de mimos’. Eso sí, no se pueden juntar los tres a la vez bajo el mismo techo.

Limitar las visitas sociales en los domicilios privados ha sido una media que se ha ido endureciendo con el paso del tiempo en Bélgica, donde en un principio se permitía reuniones en el ámbito privado de hasta ocho personas. Después, como recuerdan en la Cadena Ser, se rebajó el número a seis y, más tarde, a cuatro.

Desde hace aproximadamente dos semanas el país se encuentra en un confinamiento casi total que está previsto que se prolongue hasta diciembre. Durante el mismo se ha incluido la figura del knuffelcontact en un intento por velar por la salud mental de la ciudadanía y paliar los efectos que la soledad (o falta de relaciones humanas) puede generar en circunstancias tan duras como las actuales.

Aunque pueda parecer novedosa y original a ojos de los españoles, lo cierto es que, como señalan en La Vanguardia, una salvedad similar a la norma de las reuniones en domicilios ya la puso en marcha Países Bajos en verano. Aunque entonces solo fue una recomendación y la figura se llamó ‘seksbuddy’ (‘compañero de casa’).

“Lo mejor es discutir con la otra persona sobre cómo llegar a este tipo de acuerdos. Por ejemplo, si quedas siempre con la misma persona para mantener cualquier tipo de contacto físico o sexual, aseguraos de que los dos estáis sanos y no estáis contagiados. Llegad a acuerdos sólidos con esa persona y dejad claro con quién más os estáis viendo”, avisó en su momento el Instituto Nacional de Salud Pública de Países Bajos.

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