Cómo se fabrican los billetes en México

Fabricación de billetes en México. Foto: Banxico.
Fabricación de billetes en México. Foto: Banxico.

I. Martínez / Ciudad de México.

En México, además de ‘billetes’ a estas piezas se le llama ‘varo’, ‘lana’ o, dependiendo la denominación, se le puede conocer como ‘un ventilador’, ‘un veinte’, un ‘tostón’ (50), un ‘ciego’ (100), una ‘Sorjuana’ (los antiguos billetes de 200), o una ‘milpa’ (1,000).

Pero, ¿quién, dónde y cómo los fabrican? Aquí te lo contamos.

En principio hay que decir que los billetes, al igual que las monedas, los fabrica únicamente el Banco de México. La Constitución faculta al Estado Mexicano esa función, y la realiza a través del Instituto Central.

Lo hace en dos fábricas, una ubicada en la Ciudad de México, y otra recién inaugurada en noviembre de 2018 en El Salto, Jalisco.

La primera funciona desde 1969, y al estar alcanzando los límites de su capacidad fue que se decidió abrir una nueva instalación en el occidente del país, la cual inició sus trabajos tres años antes de su inauguración, en 2015. También para mitigar el riesgo de concentrar en una planta la emisión de billetes y acuñación de monedas.

En la Fábrica de Billetes de la Ciudad de México se cuenta con una capacidad de mil 150 millones de piezas por año. En la nueva de Jalisco es de 580 millones de piezas por año.

Materiales

Las principales materias primas de un billete son el sustrato (digamos, el papel) y las tintas de seguridad.

El primero puede ser de polímero o bien de papel algodón. Esta base del billete cuenta con medidas de seguridad, como una marca de agua, hilos de seguridad, fibrillas, ventana transparente o imagen traslúcida.

Mientras que las tintas, que son especialmente formuladas por el Banco, incluyen medidas de seguridad como el magnetismo, la fluorescencia y el cambio de color.

La impresión

La impresión de un billete consta de cuatro etapas.

La primera son los fondos. Los diseños se hacen en computadora y son trasferidos a las láminas y posteriormente son montados en máquinas offset que imprimen simultáneamente, tanto en el anverso como el reverso de la hoja, logrando así un registro perfecto. Esta forma de imprimir también permite medias de seguridad, como el de ver en pequeño la cara del protagonista del billete a contra luz.

Fabricación de billetes en México. Foto: Banxico.
Fabricación de billetes en México. Foto: Banxico.

Posteriormente son los grabados. En principio se requiere generar con gran precisión un original, el cual luego es transferido a las placas metálicas en bajo relieve, para crear los volúmenes, texturas y sombras. Después, las placas son montadas en una máquina de grabados, con la que se imprimen los billetes aplicando varias toneladas de presión al sustrato. Una vez impreso, la capa de tinta es suficientemente gruesa para dar una sensación táctil.

El tercer paso es la numeración, para el cual se usa una máquina tipográfica. Ésta le imprime a cada billete un número distinto mediante un foliador, el cual es monitoreado vía electrónica.

El último paso es el recubrimiento, que se hace con una máquina flexográfica, que aplica un barniz transparente que aumenta la durabilidad del billete.

En cuanto a las pruebas que se realizan, tanto los sustratos como las tintas deben pasar por pruebas de calidad.

Fabricación de billetes en México. Foto: Banxico.
Fabricación de billetes en México. Foto: Banxico.

En el caso del primero, una de ellas es la del doblés, con el que se comprueba la resistencia. El papel de algodón, por ejemplo, puede soportar 2 mil 500 dobleces, y un papel bond tradicional apenas 20.

También se le realizan pruebas como la resistencia al frote, para comprobar que no se desprende la tinta, o la del arrugado, que consiste en presionar varias veces una muestra.

En cuanto a la tinta, se realizan pruebas de resistencia a la mayoría de agentes químicos comunes, además de probar su viscosidad y tiempo de secado.

Como parte del proceso, el Banco de México realiza un estricto control de las materias primas, y después de cada etapa se cuenta el sustrato para verificar los lotes de producción.

Al final la impresión, las piezas pasan a máquinas examinadoras, que revisan cada billete para garantizar que ninguno salga a circulación con algún defecto. Estas tienen capacidad de revisar 40 billetes por segundo, y aquellas piezas con fallas de calidad son destruidas en el proceso.

Las que pasaron la prueba son enfajilladas en paquetes, posteriormente bolsas, y finalmente contenedores con hasta 300 mil piezas.

Se entregan a la caja principal, que es la encargada de la distribución de los billetes a todo el país.

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