Cómo salir del apuro cuando ponen en copia a tu jefe en un email

Si un compañero de trabajo te ha jugado la mala pasada de poner en copia a tu jefe en un email que va dirigido a ti, no te preocupes, no es tan difícil salir bien parado de esta situación. Foto: Getty Images.
Si un compañero de trabajo te ha jugado la mala pasada de poner en copia a tu jefe en un email que va dirigido a ti, no te preocupes, no es tan difícil salir bien parado de esta situación. Foto: Getty Images.

A todos nos ha pasado. Recibes un correo electrónico de algún compañero de trabajo y de pronto, te recorre un escalofrío por la espalda: tu jefe, el mismo ogro que sabe bien cómo apretarte las tuercas, está en copia. Esto es, ese compañero de trabajo quiere asegurarse de quitarse de encima parte de la responsabilidad (o bien, compartirla), o tal vez simplemente responda al perfil de compañero pasivo-agresivo que quiera aprovechar para resquebrajar un poco tu posición.

Sea como sea, en un abrir y cerrar de ojos, te ves en una incómoda situación que requiere algún tipo de reacción por tu parte (sí, no hacer nada puede ser letal llegados a ese punto).

¿Qué implicaciones tiene que le pongan en copia al jefe en un correo electrónico dirigido a ti? Desde luego, nada bueno. Este hecho contiene un doble mensaje no escrito: que no eres lo suficientemente responsable para llevar a cabo esa tarea y es necesario informar al jefe, o peor aún, tal y como sugiere Inc, que tu compañero se sitúe por encima de ti como supervisor con la complicidad del jefe. Tanto en la primera como en la segunda posibilidad, te ves en una situación muy complicada que obliga a dar un movimiento y tu habilidad en el mismo te puede dejar peor o, por el contrario, servirte para subir tu prestigio en la organización.

Los jefes detestan estar en copia

Este empleado pasivo-agresivo ha jugado hábilmente sus cartas porque gana en casi todos los escenarios: si respondes a esa cadena y mantienes en copia al jefe, admites, de facto, que tu compañero supervisa tu trabajo y no eres muy fiable; si por el contrario, respondes a tu compañero pero retiras la copia al jefe, estás en manos del primero que puede usar esta baza para enviar tu respuesta al jefe, que puede desconfiar de ti. Ambas situaciones suponen una victoria para ese mal compañero, pero no desesperes, porque hay una respuesta que te puede otorgar la victoria.

¿Cómo? Jugando con la sobrecarga de trabajo de los jefes. La mayoría de ellos tienen el suficiente trabajo como para que además les añadan, sin su consentimiento, en una cadena de mensajes más propia de patio de colegio. Es con este hecho como puedes jugar una mano maestra: reenvía el correo a tu jefe y pregúntale abiertamente si quiere seguir en esa cadena o prefiere que la soluciones en privado con tu compañero. ¿Qué habrás logrado con este movimiento? Tu jefe verá que eres responsable y no eludes el golpe, pero al tiempo que eres considerado con su tiempo y que estás dispuesto a resolver ese tema sin responderle.

En un abrir y cerrar de ojos serás, a sus ojos, un empleado competente mientras que el compañero quedará como un inmaduro incapaz de resolver sus problemas sin el amparo del jefe. Genial ¿verdad?

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